Autor: Fernández Martín, Tomás. 
 Figuras en punta. Antonio Guerrera Burgos. 
 "Los políticos deben acceder sin desgastes a sus responsabilidades"  :   
 "Falta ilusión política porque tal vez no hemos sido capaces de producirla". 
 Ya.    13/03/1977.  Página: 9,11. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

Antonio GUERRERO BURGOS

(LOS POLÍTICOS DEDEN ACCEDER SIN DESGASTES A SOS RESPONSABILIDADES)

"FALTA ILUSIÓN POLÍTICA PORQUE TAL VEZ NO HEMOS SIDO CAPACES DE PRODUCIRLA"

"Podrá conseguirse, a través de juego limpio, representatividad auténtica y confrontación nada temerosa de ideas, opciones y alternativas"

“Pequeños partidos de uno y otro signo están llamados a un ciclo de unificación de grandes propósitos comunes"

“Las medidas económicas son un umbral para desde él acceder al replanteamiento serio que necesita la economía"

Don Juan de Borbón se anticipó en el tiempo hacia la voluntad democrática para nuestro país"

Se autodefine como monárquico de siempre, tanto por convicción como por sentimientos. "Creo profundamente—dice—en la libertad y en la justicia social, propiciadas por una democracia con pluralidad total de presencias, en la que no tengan cabida únicamente ni los saboteadores del orden ni quienes carezcan de sentimientos de generosidad y solidaridad social. Y tengo fe en que esa democracia del orden y del bienestar social pueda proporcionar a España y a la Corona esa continuidad pacifica, serena y estable a que todos los españoles, sin excepción, a la vez que su Rey, tienen un innegable derecto».»

Hombre de letras y de leyes, de milicia, de Universidad y de empresa, de dialogo y negociación. Malagueño, cincuenta y tres años. Doctor en Derecho, jurídico militar, consejero de Economía Nacional, vocal permanente de la Comisión de Codificación, miembro de la delegación española ante la Asamblea General de la ONU, abogado... T presidente del Club Siglo XXI. Un Club que sólo entiende la política con mayúscula; es decir, totalmente desligada de cualquier ambición de poder. Un Club que no es ni puede ser, por su propia naturaleza, un partido, sino un lugar de debate público, de confrontación de ideas abiertas, de oferta desinteresada de soluciones y respuestas; una agrupación de personas que trata de enriquecer y hacer posible la convivencia, al servicio de España y de su Corona; un amplio centro, en fin, de convivencia y una plataforma de análisis, de ideas y de soluciones generales, nunca especificas de partido.

—Don Antonio Guerrero Burgos: ¿por qué y para qué se fundó el Club Siglo XXI?

—El Club nació en mayo de mil novecientos sesenta y nueve, en momentos en que existía un evidente vacío político. Se trataba de ofrecer algo así como una gran convocatoria para ayudar, en la medida de nuestras fuerzas, a una transición pacífica que condujera a la restauración de una Corona, en la que—así lo pensábamos y lo -seguimos pensando—la inmensa mayoría de los españoles vela la mejor esperanza de estabilidad política para su futuro. El Club entendía que la restauración monárquica era la mejor forma de propiciar el entendimiento y la definitiva reconciliación de los españoles. Al poco tiempo de nacer el Club, don Juan Carlos de Borbón era proclamado Príncipe de España.

Tribuno de opciones

—Fue entonces, en cierto modo, una anticipación histórica importante...

—Efectivamente. Los hechos nos han dado la razón. Pero en aquel tiempo no todos pensaban asi, y es evidente que el empeño ofrecía alertas dificultades. Se trataba de propiciar una transición sin traumas mediante una comprensión mutua y un diálogo realmente libre. Había que anticiparse- al momento en que entraran en el libre juego político las diferentes tendencias y opciones. Y ofrecer a esas tendencias y opciones una tribuna desde la que explicarse. Ka «s-te sentido, creo que el Club ha cumplido sobradamente su papel, puesto que en él han hablado personalidades de muy diversa significación. Personalidades que sólo en nuestra tribuna podían encontrar oportunidad para expresar libremente su pensamiento. En esta tribuna, por ejemplo, se formuló primero que en cualquier otro lado la necesidad del pactó social, del pacto nacional y de la apertura del período constituyente que hoy está siendo realidad.

—¿Se ha quedado el Club un tanto estancado, al no ofrecer su tribuna a los representantes de todos los partidos políticos, que ahora encuentran acogida en otros muchos sitios ?

—Rotundamente, creo que no. En primer lugar, debo decir que en una reciente circular a los socios les hablaba de una nueva dimensión del Club, que iba a definirse precisamente por una ampliación del espectro político de presencias. En segundo lugar, basta con analizar cuidadosamente la lista de socios del año mil novecientos setenta y siete para advertir cómo en ella están presentes junto a hombres sin significación política otros de muy diversas significaciones. Creo que ante las actividades del Club se abre, precisamente ahora, una amplísima expectativa de eficacias.

Coincidencias

—¿ Cuales son las coordenadas o puntos ideológicos básicos del Club?

—Existen una serie de coincidencias claramente enunciables que, para mí, son las siguientes: la convicción profunda de que la Monarquía es la forma más idónea del Estado, por sus convicciones democráticas, por sus deseos de cambio sin traumas, su amor a la libertad, su afán de justicia y -su respeto a la ley; el respeto a la unidad de España en su pluralidad regional, a la familia y a los derechos del hombre, a los sentimientos religiosos del pueblo, a las Fuerzas Armadas bajo el mando supremo del Rey y a las legítimas opciones sociales y políticas; la coincidencia de que España necesita un cambio social, profundo y no epidérmico, que afecte a lo político, a lo económico, a lo jurídico y a lo- social; la conciencia paralela de que, en el fondo, a los españoles es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, siendo un lazo de unidad el común deseo de convivencia, orden,, paz, justicia y bienestar social, bajo la tutela arbitral y conciliadora de la Corona.

—Monarquía, anidad de España, respeto al hombre, al Ejército, cambio social... ¿No es todo ello un programa politice?

—Entiendo que no. Esos postulados son principios inmanentes en el corazón de todos los españoles. Lo que tal vez ocurra es que, de verdad, en lo que crea la gran masa del pueblo español sea precisamente en ellos. A mi juicio, el pueblo español desea participar en la política. Pero tal vez lo que haista ahora al´ «*pa-ñol medio no sé le haya ofrecido es uá programa político simple y claro en el que. se vea representado. La política española discurre hoy por los cauces minoritarios de una "clase política". Todos estamos de acuerdó en que a esa "díase" le corresponde la dirección política. Pero también sabemos que la "clase po litica" necesita un apoyo de masas, porque alta ellas mal podría andar. Hoy, desgraciadamente, en España va perfilándose cada vez más una lucha de personas qué de Ideas. De recíprocos alfilerazos.

Tal Vez el pueblo español de hoy acude y quiere acudir a la política más que como ´adeptos a largos y, para muchos, complicados programas políticos, como personas que quieren participar y verse representados en la política; o dicho de otra forma, que en ella sus intereses comunitarios se_ encuentren debidamente defendidos.

—¿´Puede deducirse de sus palabras que falta ilusión política?

—Sí. Creo que falta ilusión política. Y tal vez el mal radique en que no hayamos sido capaces de producirla. Creo que el español medio se encuentra perplejo ante una profusión de promesas que no acaba de entender, porque no se las hicieron realidad cuando pudieron tener oportunidad para ello, y ante un pluralismo de personas que, bajo siglas distintas, representan en el fondo una misma opción. Ante una proliferación de partidos políticos, en algunos de los cuales todos sus miembros cabrían a lo sumo en ua par de taxis. Por ello, tal vez muchos españoles acaban hoy no tomando partido de nadie, al entender que las coincidencias esenciales constituyen un todo muy difícil de partir, y que, pata lo accesorio, tal vez no valga la pena discutir. Por ello creo que la política española sólo podrá equilibrarse cuando partidos fuertes, con hombres sin carga de desgastes, sepan incorporar a las grandes masas de las clases medias y a los hombres del campo, de la juventud y del trabajo. Ellos constituyen la gran mayoría de ese pueblo español que cree en un Rey y que sabe bien dónde quiere y debe ir.

Cambio social

—España—a firma el Club—necesita un profundo cambio social. ¿Por qué se ha tenido tan olvidado, ton en segundo o tercer plano, ese cambio social, especialmente en su vertiente socioeconómica?

__El olvido de ese plano sustancial del cambio, que ha sido evidente, al menos durante ciertas épocas, habrá que achacarlo a determinados sectores de la vida española, que tal vez pensaran más en sus intereses privados que en el interés general. Por lo que al Club Siglo XXI se refiere, aquí hemos tenido siempre sensibilidad para ese cambio, conciencia de que era imprescindible. Y no hemos sido nada remisos" a formularlo y propiciarlo.

—Las cabeza» más visibles del centró y la derecha son hombres conocidos de años atrás. ¿Por qué no suenan más nombre» nuevos ? ¿ Cree usted—como ha apuntado—que los políticos para llegar al poder necesitarán aires nuevos y falta de desgaste?

—Piense usted que una clase política no se improvisa de la noche a la mañana. Efectivamente, lo que apunta es cierto. Pero también puede predicarse de Ja izquierda, donde residencian auténticas reliquias casi arqueológicas. En lo que tiene, usted toda la razón es en la necesidad de que surjan aires nuevos—en todos los campos—y en que los políticos .de hoy y mañana lleguen a sus responsabilidades sin desgastes.

Elecciones

—De cara a las elecciones, ¿hasta qué punto debe neutralizarse el aparato político del Movimiento?

—Aunque la pureza electoral siempre resulta aconsejable, la cuestión del Movimiento, en su aparato político, es una decisión especifica del Gobierno y en ella no puedo entrar. Soy militar y no puedo entrar en opiniones sobre opciones políticas concretas. Lo que me pregunte de manera genérica, puedo contestarlo.

Lo que sea una opción específica, no.

— ¿Cree usted que logrará el presidente Suárez "pactar" con el Movimiento organización a nivel de subjefes provinciales, jefes locales, etcétera, quienes se sentirán más seguros con nn gobierno, por ejemplo, de Alianza Popular que con an gobierno en mayor sintonía coa la reforma política en marcha?

—La pregunta tiene dos partes. En primer lugar, el presidente Suárez es, según mandato de la ley Orgánica del Estado, quien manda en ello. No tiene, pues, nada que "pactar" con esa estructura. Y en segundo lugar, usted da por supuesto que dicha estructura prefiere, a priori, un futuro gobierno de Alianza Popular. Eso es algo que estaría por demostrar. Y en todo caso, sólo

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FIGURAS EN PUNTA

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lo podrán demostrar las urnas.

—¿Cuál seria, a su juicio, la proporción deseable de fuerzas políticas en el próximo Parlamento?

—A mi juicio, la proporción deseable de fuerzas políticas en el próximo Parlamento sería exactamente aquella que represente inequívocamente la realidad española, tras el proceso electoral cumplido limpia y exactamente.

—¿ Con un Parlamento de minorías seria conveniente la continuidad del presidente Suárez?

—Eso de Parlamento de minorías o de mayorías lo tiene que decidir el pueblo español. Ahora bien: lo que sí le digo es que no conozco ni un solo Gobierno de un pais democrático que no se haya presentado a su propia reelección. Creo que el presidente Suárez, si lo estima conveniente, tiene perfecto derecho a presentarse. Y no habría que olvidar a este respecto el alto grado de credibilidad que ha alcanzado entre el pueblo español, precisamente por su capacidad para cumplir las promesas que hace.

—¿ Se puede hablar, en el momento actual, de partidos políticos fuertes ?

-—No entro en opciones concretas. Como pura teoría genérica, creo que sí. Todos, poco más o menos, sabemos cuáles son los partidos políticos realmente operantes en la vida española, tanto de derechas, de centro, como de izquierda. Lo que sí creo es que estamos asistiendo a una etapa en la que determinados grupúsculos, tanto de un signo como de otro, tienen sobre sí (si de verdad quieren contar en el espectro real de la nación) la obligación de cumplir un ciclo de unificación de grandes propósitos comunes. Hay partidos tradicionalmente identificados e identifieables. Pero hay, asimismo, pretensiones de protagonismo, que, en vez de atomizarse—lo cual únicamente d e r i v aria en perjuicio de la comunidad— tienen la obligación civil de encontrar sus claves d e coincidencia, si de v e r d a d quieren convertirse en grandes partidos.

Monarquía

—Como hombre que ha conocido de cerca a don Juan de Borbón, ¿qué, juicio le merece el conde de

Barcelona?

—La figura de su alteza real el conde de Barcelona es para mí, por muchas razones, admirable y entrañable. Desde el punto de vista humano, le considero un hombre sano y grande, física a intelectualmente; cordial y abierto a todos. En suma, un hombre importante y sencillo que destila majestad. Y desde un punto de vista político, estimo que se anticipó en el tiempo hacia una voluntad democrática para nuestro pais. Es un hombre de alma e inteligencia generosa, que ama, por encima de todo, a su Patria.

—¿Cómo fueron las relaciones Franco-don Juan? —Para mí, no cabe la menor duda, fueron, en todo momento, unas relaciones sumamente interesantes y, como corresponde a la índole de los protagonistas, unas relaciones de primera magnitud. Fueron siempre unas relaciones inteligentes, en ocasiones difíciles y delicadas. Pero siempre, por lo que ambas partes competía, cargadas de un sentido esencial de honestidad fundada en el patriotismo.

—¿ Balance de quince meses de Monarquía?

—No puede ser más claro. La Monarquía se ha constituido como una nueva dimensión de España, como una capacidad de la España joven de respirar a pleno pulmón sin toxinas de miedo. Tanto de cara a la sociedad española, en el interior, como de cara a la sociedad internacional, en el exterior, tanto la institución de la Corona como la figura personal de Su Majestad el Rey, han abierto unas vías hacia la libertad, hacia la ilusión y hacia la solidaridad nacional como no existían en nuestro país en mucho tiempo.

Economía

—Como consejero de Economía Nacional y observador de la realidad política, ¿le parece oportuna la discusión por las actuales Cortes del proyecto de ley Orgánica del Consejo de Economía Nacional?

—Entiendo que el mecanismo que regula la actividad legislativa, concretamente entre la relación Gobierno-Cortés, está perfectamente establecido. Remitir a las Cortes el proyecto de ley Orgánica del Consejo de Economía Nacional ha sido una decisión del Gobierno. No soy quién, pues, para analizarla siquiera. No obstante, me parece que su regulación es evidentemente positiva y necesaria.

—Medidas económicas: ¿ Un parche más ? ¿ Medidas electoralistas ? ¿ Responden a un replanteamiento serio de nuestra economía, como usted ha defendido ?

—Desde mi punto de vista, las actuales medidas económicas adoptadas por el Gobierno significan un umbral tremendamente posibilista para poder hacer realidad ese replanteamiento serio de nuestra economía, en profundidad, al que he aludido a. veces. Ahora bien: ya veremos cuáles son las reacciones de los grupos económicos y de los distintos partidos políticos en este sentido. Hasta la fecha, los partidos no han asumido todavía (dejándolas en la zona del Gobierno, de la responsabilidad del poder) las dificultades y riesgos de la previsión y p1anificación económica. Desde mi punto de vista, insisto, las actuales medidas son un umbral. Pero sólo desde él será posible acceder a ese replanteamiento serio de nuestra economía en profundidad. Y no puedo menos que reputar como un acierto político la decisión del Gobierno de someter a la información y opinión de los partidos políticos las líneas de esa reforma fiscal que España tanto necesita, aunque ciertamente ello va a producir más de un quebradero de cabeza a los propios partidos, al tener éstos gue definirse sobre temas que van a comprometerles ante sus electorados.

—Finalmente, señor Guerrero Burgos, ¿cómo ve el futuro?

—Desde luego, con optimismo; pero, por supuesto, sin ingenuidad. Creo que es imprescindible suscitar en el pueblo español una ilusión veraz con capacidad de transformación y convocatoria. Me parece que eso sólo puede conseguirse a través de un juego limpio, de una representatividad auténtica y de una confrontación nada temerosa de ideas, opciones y alternativas.

Tomás Fernández Martín

(Fotos Carvajal.)

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