Autor: Apostua, Luis. 
   D´Hont, un hombre popular     
 
 Ya.    18/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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Jornada española

D´HONT, UN HOMBRE POPULAR

EL mas sensacional salto a la fama de las últimas cuarenta y ocho horas ha sido el de un matemático belga de finales del siglo pasado, el señor D´Hont. En su sistema de selección matemática se basa la ley electoral belga de 1899 y la "ley Landelino" de 1977.

La finalidad de este sistema, como explican los entendidos, es reducir el gran peligro de los sistemas proporcionales puros, que fomenta la multifracción de los partidos. E1 sistema corrige este defecto, lo cual tiene la traducción política y electoral de que es preciso concurrir en bloques grandes;

¿Cómo funciona el sistema? Eso ya es algo más complicado de explicar, pero se puede decir que todo consiste en dividir los votos de cada partido sucesivamente por el número de escaños y después "echar a reñir" los cocientes. Es decir, que los escaños «e van atribuyendo al cociente que en cada momento es más alto.

Había rumores de que ya hoy viernes estaría en el "Boletín Oficial del Estado" el texto, muy largo, de esta ley. Pero ayer a la tarde aún seguían los técnicos electorales de la Administración corrigiendo comas y detalles de redacción. Lo que sí ha salido es el decreto-ley sobre "medidas de gracia", la restauración de las Juntas Generales de Guipúzcoa y Vizcaya y la creación del Consejo General de Cataluña. Este Conselle General es un futnrime, puesto que estará integrado por los diputados y senadores de las próximas Cortes, con participación de, las cuatro diputaciones; pero su tarea fundamental es muy concreta; la elaboración de un proyecto de estatuto para Cataluña. En cuanto a las instituciones vascas, se trata de una derogación del desafortunado decreto de 1937.

La disposición sobre amnistía es, como dijimos en el momento de su aprobación por el Gobierno, «na medida "amplia y ampliable". Ahí ya juegan factores de política y de oportunidad que, para dar su máximo fruto, es evidente que deben estar compensados por una y otra parte. O sea, amnistía por parte del Gobierno y no beligerancia por parte de los opuestos.

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HAY noticias de que la radio, especialmente la privada, dejará de ser la cenicienta de los medios de comunicación para transformarse en un vehículo informativo y no en un difusor de canciones, novelas y concursos. Especialmente en época electoral, la radio tiene tanta fuerza como la prensa o la "tele". Es un medio de comunicación excepclonalmente ágil que, con los buenos profesionales que hay en España, a pesar de las dificultades, será un motor de la democracia. Que lo vamos a necesitar.

Luis APOSTUA

 

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