La semana política     
 
 Informaciones.    01/12/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

UNA serie de problemas coyunturales, otros de fondo y algunos más de entidad anecdótica, pero que ayudan a engrosar los primeros, han convergido en los últimos días sobre la vida del país, originando una «actualidad caliente». Por una parte, finalizamos un año de inflación tan acusada que el Gobierno ha optado por una política económica de conjunto a la que aludiremos más adelante. De otra parte, pende la alarma —alarma real— ante las restricciones a nuestra emigración laboral en dirección a Alemania y ante la crisis energética. Sobre este último punto, el Gobierno aún no se ha manifestado. El ministro portavoz del Consejo ha desmentido que sea inminente el racionamiento de los combustibles líquidos. Empieza a pesar —también a este respecto— la posibilidad de una disminución de tos vuelos turísticos «charter» a España desde países europeos obligados a escatimar gasolina de aviación. Al margen de esta situación económica habría que reseñar la tensión surgida entre el Estado Vaticano y el Estado español, de una parte, (tensión sorprendente tras la reciente y amistosa visita privada a Madrid de monseñor Casaroli), y entre el Estado y la jerarquía eclesiástica católica, de otra (diligencias judiciales previas contra dos obispos). Ello con el telón de fondo de los encierros en Nunciatura, Deusto, Seminario de Madrid y loa incidentes de la cárcel concordataria de Zamora, en la que varios sacerdotes reclusos permanecen en huelga de hambre. Todo al filo de la Conferencia Episcopal, que finaliza mañana.

Y en el más estricto terreno del «orden público», el país registra una ofensiva terrorista en toda regla de la rama militar E. T. A,

Si todo lo anterior conforma un panorama tenso, el presumible alarmismo no es más que la imagen deformada que refleja un espejo no terminado de pulir. Otras democracias europeas no están exentas de tales o parecidos problemas, y en el seno de sus instituciones y su juego social democrático disuelven tensiones y parten nudos gordianos. A este respecto son confortantes las formulaciones políticas, tan distintas entre sí como apreciadles cada, una de ellas, planteadas en estos días por don José Antonio Girón o don Federico Silva Muñoz en tribunas públicas, o las explicadas desde la Prensa por hombres como don José María Ruiz Gallardón o el conde de liótrico. Y por su proyección de garantía del futuro es obligado reseñar la calurosa acogida dispensada por el pueblo balear a los Príncipes de España en su primera visita oficial a este archipiélago.

 

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