Don Jose Antonio Giron. 
 "Defiendo la participación política, pero no desde un partido"     
 
 Informaciones.    03/06/1974.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

DON JOSÉ ANTONIO GIRÓN:

"Defiendo la participación política, pero no desde un partido"

MADRID, 3. (INFORMACIONES.)

Don José Antonio Girón de Velasco, desde «su huerto de Fuengirola*. acaba de hacer unas declaraciones a Josefina tí. de Sanromán, que publica «Hoja del Lunes», en la que el autor de la tan debatida declaración se pronuncia sobre el famoso manifiesto, publicado el 2$ de abril en el diario «Arriba».

He aguí, transcritos literalmente, algunos de los párrafos más sobresalientes de dichas declaraciones:

—Su manifiesto, su declaración de Fuengirola, esa que han dado en llamar el cgiro nazo», ha sido Interpretado como un gesto intransigente, belicoso...

—Gí; lo sé. También como una actitud inmovilista y re-trógada... Precisamente por evitar la inmovilidad y mucho más el retroceso he intentado advertir a los españoles del peligro que nos amenaza si olvidamos las duras lecciones del pasado. Asistimos ahora, en este tiempo enigmático y desazonado que nos ha tocado vivir, a una moda muy peligrosa: la de mirar con ojos fascinados hacia el juego liberal del siglo XIX; es decir, hacia la fracción, el partidismo. Partido viene de partir, de dividir. Y cuando se invoca la concurrencia de criterios, la diversidad de tendencias —que yo defiendo y he defendido siempre—, algunos buscan más bien la discrepancia entre actitudes irreconciliables.

—¿Por qué no ha contestado usted a las críticas de que ha sido objeto a propósito de su última declaración política? ¿Por qué ese silencio? No falta quien lo interprete como que usted acepta el reproche de inmovilista que le hacen...

—Soy partidario de la norma, de la armonía y, por tanto, de la disciplina. He tenido la tentación de replicar y de explicar mi actitud. Pero los sentimientos... Puede que mi réplica estuviera demasiado influida por el sentimiento. Escrita en caliente, eso puede ocurrir. Si entiendo la disciplina como un ejercicio intimo y no sólo como un ademán de externa obediencia, he de ser consecuente con esa norma que me obliga y que he elegido libremente. Quizá no fuera aconsejable ningún tipo de réplica. ¿Debía yo fomentar esos antagonismos artificiales que tanto detesto? Me valen y acepto las discrepancias como fórmula civilizada para encontrar la verdad, lo iusto, lo conveniente. Pero en esta ocasión no se trataba cíe eso. No siempre el blanco visible constituye «1 último objetivo...

Con lo que se ha llamado «el manifiesto de Fuengirola» no he pretendido abrir ninguna, recluta política, como se hi dicho con alegre frivolidad. Ni taponar con hosquedad reaccionaria c u a 1 q u ier anhelo de «vida democrática, libre y apacible» que está inscrito en el pensamiento jose-antoniano y que recordé, suscribiéndolo, en mi discurso de Valladolid. En mis planteamientos ideológicos, en mis ilusiones revolucionarias, voy mucho más lejos que los neófitos de una libertad verbal que no Incluye la justicia; que excluye las grandes y absolutas libertades que yo defiendo: la libertad de saber, la libertad de mandar y la libertad de poseer. Me hacen gracia algunos coterráneos que, instalados en posiciones de privilegio, amagan dialécticamente desde la izquierda mientras cierran nerviosamente su bolsa con la derecha...

Pero puesto que usted me habla de la actitud de determinados periódicos contra mí, conviene aclarar algo que a mucha gente le ha pasado Inadvertido. Salvo excepciones, mis contradictores no han reproducido el texto íntegro de mi declaración. Han citado solamente los párrafos que servían a sus designios polémicos. Esto no es justo. Y da idea del tipo de libertad que algunos patrocinan.

Yo ´hiendo la participación política, pero no desde un partido, desde una facción. De las muchas lecciones que debo a Franco esta es para ru la más hermosa: servir a España; no a un partido. El Régimen, contra todas las homologaciones artificiosas, tiene asegurado su futuro en la institución monárquica, que tampoco es un partido, sino un servicio al ser nacional, al interés de todos los españoles, sean cualesquiera sus ideas y sus pre-ferenr-´as. Una monarquía nacida en el Movimiento rué Después de Franco nos garantice la paz, la armonía necesaria para afrontar esa época desafiante y terrible que se abre ante nosotros. Hoy están en crisis muchas cosas y muchos conceptos en el mundo. El viejo sistema liberal está herido de muerte. Lo admiten los grandes bu-das del liberalismo. ¿Vamos nosotros a retroceder en tardía imitación de lo que ha quedado despedazado por el tiempo? Renovarse, sí. Perfeccionar, con prudencia y sin detenernos, lo que teñímos, también. Pero decidamos de una vez si lo que queremos es mejorar el sistema o sustituirlo por otro. Porque en esa opción tendríamos campo para definirnos mu-choc españoles sin repliegue posible.

 

< Volver