Autor: Castelo, Santiago. 
   Democracia participativa     
 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 50. 

"En la democracia participativa no se excluye el voto, pero a esta manifestación se superpone la acción del hombre según su situación en el contexto social, cultural, profesional, para, a través de su agrupación, pesar más y más en las decisiones de la política del Gobierno."

EN los salones hay tapices y muebles lacados y unos tibores chinos. Hay que esperar un po^o en el silencio de esta mañana de otoño, sumamente fría, mientras paseo la mirada por Jas fotografías que aparecen sobre ¡as consolas, con marcos de píala y ramos de flores de tela... Hasta que se abre una puerta ampiia y aparece Salvador Serrats. con su pelo casi rapado y su aspecto ae nombre bueno, del pueblo, at que se le encienden los ojos hablando de política y at que es muy difícil «buscarle las vueltas» porque habla con sutilidad y con convencimiento... Si acaso, al escuchar alguna de las preguntas dirá que «es de bigote» y que «fray que ver Jos periodistas cómo somos, que tiramos a dar»... £1 despacho es amplio, con una piel de leopardo en una rinconera y un tríptico en la pared, y un lienzo y dos retratos —de Franco y del Príncipe— cor», afectuosas dedicatorias. Y libros, muchos libros, por las estanterías. En e! ojal de la solapa Salvador Serrats lleva una insignia con ios colores nacionales sobre la que se recorta, en dorado, el escudo de España... La biografía de Serrats Urquiza nos ofrece un largo balance de hombre trabajador desde que en 1941 obtuviera el título de ingeniero agrónomo hasta la presidencia de varias empresas agrícolas, industriales y comerciales, pasando por la Dirección General de economía de la Producción Agraria, del Ministerio de Agricultura. Pero este tiombre de Bermeo, con ascendencia catalana, aparece un día en la vida política defl país y, aunque tardía, se le despierta una vocación fervorosísima. Desde >)ue entró como procurador en la IX Legislatura, su nombre •ha sido uno de (os más polémicos en las Cortes, de los más combativos... La personalidad política de Salvador Serrats lia pasado en un par de años a uno de los primeros planos de la vida pública española. Actualmente, aparte de su labor diaria en las sesiones de Cortes, es vicepresidente de Anepa, la asociación que tanto ha dado que hablar en Jos últimos meses.

• Anepa no es un partido político

—Anepa es una asociación inscrita en la Delegación Nacional de Acción Política y Participación, no subordinada a ésta, y sus fines son fos estatutarios: «Promover y redactar estudios sobre el desarrollo constitucional de la realidad española en e! orden político y coordinar actividades para participar, de acuerdo con las disposiciones legales, en el desarrollo de las instituciones públicas.»

—¿Con cuántos socios cuenta la asociación actualmente?

—La creación de numerosas secciones provinciales y el, en cierto modo, autónomo desarrollo de las mismas con la comunicación periódica de nuevos asociados hace que ta respuesta no pueda ser exacta, pero superan, desde luego, tos ocho mil.

—Don Salvador, ¿qué diferencias existen entre Anepa y un partido político?

—La diferencia es absoluta y puede deducirse del enunciado ya expuesto de nuestros fines.

Concretamente, el partido político pretende instalarse en el poder y someter a sus miembros a una más o menos férrea disciplina; nosotros intentamos influir en éi a través de la depuración y definición de los criterios que caractericen nuestra tendencia política, y en el futuro iremos conformando decantadamente nuestras opiniones sobre las políticas concretas, cuya expresión pública esperamos sea tenida en cuenta por fas instituciones. Brevemente, el partido político desea ocupar el poder; nosotros, simplemente influir en él dentro de lo posible.

• El pueblo español comienza a estar politizado

—¿Qué requisitos debe tener una asociación para que cale con hondura en el pueblo?

—¡El principal, considerar a cada asociado como un auténtico participante en la vida de la asociación, y para ello es indispensable su integración en los grupos de trabajo y análisis de las cuestiones que más le atraigan o preocupen. Así se mantiene un permanente contacto con 9a base y se alcanza (a superación de la perniciosa práctica de muchos grupos nacionales e incluso de los partidos políticos en e! exterior, que obedecen a una estructura dicotómica: oligarquía pensante y masa votante, con el resultado ya conocido del divorcio del pueblo y de sus dirigentes.

—¿Usted cree que el pueblo español está politizado?

—Comienza a estarlo, lógicamente, por su cultura creciente y por la crisis de cambio en que nos encontramos inmersas, en la que inteligentemente advierte se esfá jugando su futuro.

—¿Pero usted, cómo concibe la participación política del pueblo?

—Convocándolo a tomar parte activa come, ciudadano componente del contexto social a que pertenece, incitándole a la manifestación de sus pareceres diversos y plurales con la intención de concordarlos en el menor número de (incas políticas, cuya integración, más que la dispersión, debe constituir un fin primordial de las asociaciones.

—¿Cómo ve usted el actual momento político español?

—Confuso, aunque lleno de esperanzas. Confuso, por las tensiones internas inherentes a! cambio de las circunstancias y de los propósitos de aceleración del inacabable proceso democratizador; y lleno de esperanzas, porque»se van superando las lógicas discrepancias en la interpretación de cómo debe lograrse el respaldo consciente y par-lidpativo del pueblo en las decisiones conformadores de la nueva sociedad.

—¿No cree usted que la clase política española está desmoralizada?

—´¿Desmoralizada? No, en absoluto. Los caminos políticos no son de rosas, y todo político auténtico trata de circular por ellos con la ilusión puesta en qua sus opiniones son válidas y aceptables, pero también dispuesto a ceder lo necesario para nacer posible ta convivencia- La desmoralización conduce al absentismo, y éste en política no es una actitud adoptada voluntariamente casi nunca.

—Don Salvador, ¿a qué político admira usted más?

—A Franco.

—¿Y cuál es su escritor preferido?

—Ortega.

• La Ley de Asociaciones y las Cortes

—Volvamos a las Asociaciones. ¿Cree usted que el Estatuto de Asociaciones Políticas se pondrá en marcha durante la actual Legislatura?

—Llegados a) punto en qua estamos, difícilmente puede concebirse otra cosa sin daño, aunque todo dependerá de la fórmula que se adopte para promulgarlo.

-XJomo procurador en Cortes, ¿cree usted que la Ley de Asociaciones .encontrará oposición en la Cámara

legislativa?

—Si ia fórmula adoptada es el envío de un proyecto de Ley de Asociaciones a Igs Cortes, dada la

dispersión plural de criterio y opiniones de los procuradores, difícilmente puede concebirse un debate fácil y rápido, cualquiera que sea su filosofía y texto articulado.

• La democracia participativa

—Usted habla a menudo de democracia participativa, ¿a qué se refiere?

—A una concepción nueva e imaginativa de creación de nuevos campos de ejercicio participativo de quienes hasta ahora estaban reducidos, como hombres indiferenciados, a la emisión de su voto.

£1 objetivo de todo sistema político democrático es que el pueblo intervenga, de uno u otro modo, en las decisiones que le afectan; en nuestra sociedad multitudinaria, sometida a mi! solicitaciones de todo tipo, embargada por sus intereses de grupo y por sus afanes de bienestar, han periclitado las teorías uniformadoras, y el hombre, cada hombre, debe insertarse activamente en la sociedad queje es más afín para influir en lo que le atañe, lo cual permite también el contraste de criterios y pareceres en lo que es común a todos, pero no de particular interés para «su» específica sociedad.

En la democracia participativa no se excluye el voto, pero a esta manifestación se superpone la acción del hombre según su situación en el contexto social, cultural, profesional, etcétera, para, a través de su agrupación, pesar más y más en las decisiones definitorias de la política del Gobierno.

—Derecha, centro, izquierda, ¿qué significan para usted estos términos en la España de 1974?

—Curiosamente, la jerga política en la clasificación de los grupos ha carecido de imaginación y permanecemos usando términos que,,han perdido significación y vigencia. La evolución de las ideas y da las actitudes ha producido desplazamientos importantes de las políticas concretas propugnadas por grupos antes clasificados de derechas o de izquierdas, del mismo modo que en el terreno del espíritu el integrismo actual nada tiene que ver con el del pasado. Quizá la clasificación que usted propone pudiera centrarse sobre e1 papel asignado por los distintos grupos políticos a la participación del Estado en el sistema socioeconómico y en el concepto de la libertad individual.

—¿Cree usted que está suficientemente organizado el centro como para impedir en un momento crítico

las ambiciones extremistas?

—Los extremismos idealistas subyacen en los pueblos aun en los períodos de absentismo o de subdesarrollo político. En la transición es más fácil su organización basada

en la apuntada persistencia de ideales extramos que la de los grupos moderados; este es, quizá, el principal desafío a afrontar.

• «No creo en las luchas generacionales »

—¿Se cuenta con la juventud ´a la hora de crear un programa político?

—Seria una necedad no hacerlo. No creo en las luchas generacionales y mucho menos las deseo, y precisamente por ello es insoslayable que los programas sean fruto de una reflexión sinéctica.

—Usted, señor Serráis, es/eminentemente un ´parlamentario. ¿Qué defectos y qué virtudes encuentra en

las actuales Cortes?

—Como defectos, el absentismo, la ausencia dé incompatibilidades políticas, económicas y funcionales; la carencia de una organización asesora de los procuradores y la falta de debate general sobre los proyectos de ley de gran trascendencia que determinen su aceptación y trámite en la comisión correspondiente o su rechazo; la proliferación de enmiendas e intervenciones muy semejantes sobre un mismo punto por la falta de agrupación de procuradores, entre otros... Como virtudes, el estudio profundo de los proyectos de ley y su frecuente perfeccionamiento, la profusión de ruegos y preguntas, el permanente afán de mejora de los procedimientos especiales, el uso de la libertad de opinión y crítica constructiva, la sensibilidad ante las situaciones políticas y la corrección.

• Las Cortes y el Consejo Nacional

—¿Hasta qué punto existe una independencia entre las Cortes y el Consejo Nacional?

—Hasta allá donde las leyes constitucionales lo han establecido. Las funciones son distintas y ambas Cámaras son, lógicamente, celosas de sus cometidos, con absoluta independencia institucional. Si surgiera un conflicto, el- arbitraje, por quien puede ejer-ceilo, está previsto, pero hasta ahora no ha habido ocasión de ejercitarlo porque los indicios de enfrentamiento Kan sido simples amagos derivados, a mi juicio,´ únicamente de opiniones personales de consejeros y procuradores. Lo que sí existe es influencia recíproca a través de los consejeros en las Cortes y de los doce representantes de las estructuras básicas de la comunidad nacional, elegidos por los procuradores en Cortes representantes de la familia, las Corporaciones y la Organización Sindical en el Consejo.

—Y actualmente, ¿cómo se encuentran las relaciones entre las Cortes- y el Consejo Nacional?

—No conozco ningún tipo de anormalidad.

—¿Qué opinión le merece la Ley de Incompatibilidades Parlamentarias?

—La considero necesaria.

—¿Cree usted que existe en España una falsa izquierda, como apuntaba recientemente un ilustre escritor político?

—El agudo articulo que usted recuerda ha supuesto, a mi juicio, un clarinazo muy oportuno en prevención de estrategias políticas circunstanciales que podrían provocar la defenestración del sistema de grupos integrales y de conveniente integración en él. Su denuncia explica mucho del confusionismo y la radicalización .de algunas actitudes en, perjuicio de la necesaria concordia dentro de las discrepancias.

—¿Cuáles cree que deben ser las primeras decisiones del Príncipe Don Juan Carlos cuando se cumplan las previsiones Stoceso-rias?

—Dependerá de las circunstancias en que se produzcan y de la capacidad de preparación por nuestra parte. Lo deseable, en mi opinión, sería que no fueran urgentes porque la dinámica política que nos separe de ese momento nos conduzca a una situación más participativa y coherente que la actual.

• Futuro presidente del Gobierno

—Don Salvador, ¿qué es lo que más teme del futuro de España?

—La enemistad política y las dificultades para la convivencia y comportamiento apacibles dentro del pluralismo consustancial a una sociedad avanzada.

—Finalmente, ¿quién cree usted que será el próximo presidente, del Gobierno?

—La predicción que usted me pide, normalmente a más de cuatro años de distancia, no es nada fácil, habida cuenta de que en ese período la vida política se activará de modo importante y, sin duda, podrán destacar como estadistas personajes hoy no suficientemente conocidos. En la perspectiva actual creo que el político que reúne en sí singulares dotes de aglutinación da personas, experiencia política, garantía de espíritu abierto a´ la evolución, sin renuncia alguna a sus convicciones bian conocidas, honestidad y lealtades intachables, energía, bondad y eficacia, probadas en su ejercicio cerno presidente de las Cortes, lo que le ha permitido adamas conocer a fondo el pluralismo .existente, me hace pensar en las máximas posibilidades de Alejandro Rodríguez, de Valcárcel.

Santiago GÁSTELO

 

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