Ofensiva E.T.A.     
 
 Informaciones.    01/12/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

OFENSIVA E. T. A.

TRAS la muerte violenta a manos de la Policía de don Eustaquio Mendizábal —jefe de los «milis» de E.T.A.— en el mes de abril, se creyó descabezada, y por ello descompuesta, tal organización terrorista. Hubo ciertamente disensiones larvadas en el seno de la organización, que estallaron a raíz de la desaparición física de su líder. No pocas discusiones se produjeron entre los dirigentes de las diversas facciones o ramas de E.T.A. a cuenta del destino dado a los 50 millones de pesetas obtenidos mediante el secuestro de don Felipe Huarte en enero de este año. Los «milis» liberados, los ciégales» o el frente «cultural» discutieron en profundidad entre sí, en sus bases francesas, las viejas rencillas.

La multidivisión de E.T.A. es evidente: separatistas contra marxistas, partidarios de una alianza táctica con el P.C.E., contra quienes propugnan alianzas con la izquierda violenta de aquél o con quienes no admiten pactos. Y el hecho constatado desde el atraco a un Banco en Pamplona de concomitancias entre determinados elementos E.T.A. y tos grupos de Acción Carlista.

Pero el incendio del club marítimo bilbaíno El Abra parece marcar el inicio de una ofensiva en toda regla en el País Vasco, que se tenía por tranquilizado tras la muerte de Mendizábal. Se supone ahora que E.T.A. fue quien intentó fallidamente el secuestro de don Alberto Ullastres, nuestro embajador ante la C.E.E., para lograr el rescate de algunos de sus activistas en prisión. En Guecho, poco después del incendio de El Abra, volaban dos activistas al estallarles las cargas que portaban. En el hotel Orly (San Sebastián) estallaba otro artefacto. En Beasaín (también San Sebastián) voló por una carga de dinamita el automóvil (vacío) de un guardia civil. En el acuartelamiento de la Benemérita de esta misma localidad se descubrieron sin estallar otras dos cargas, y en Oyarzun (Guipúzcoa) estalló otra bomba en un bar. En un caserío vizcaíno (Amorabieta) se ha encontrado todo un arsenal de explosivos. Hasta ahora no hay detenciones ni más víctimas que los dos presuntos miembros de E.T.A. muertos por sus propios, explosivos.

Don Carlos Arias (que fue un eficaz director general de Seguridad, bajo el mando de un eficacísimo ministro de la Gobernación, don Camilo Alonso Vega) ha informado, como nuevo titular de la cartera al Gobierno, sobre estos hechos y las medidas adoptadas.

El caso es que E.T.A. ha vuelto a hacer aparición con inusitada violencia.

 

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