Autor: L. C.. 
 Raimundo Fernández Cuesta: Misión cumplida. 
 "La Falange, en el futuro, seguirá siendo lo que es ahora"     
 
 Nuevo Diario.    24/12/1972.  Página: 1-3. Páginas: 3. Párrafos: 49. 

RAIMUNDO FÜINANDR CUESTA: WSIflN CÜMPUOA

* "Dejemos a un lado el tema del asociacionismo, porque sobre él ya se han expuesto toda clase de opiniones, en pro y en contra" ® "Si la Falange se constituyera en asociación iría .en contra de su propia esencia"

* “Relaciones comerciales con la U.R.S.S.: "Peligro, no; pero se deben tomar las debidas cautelas con un régimen que tiene como una de sus finalidades la propaganda ideológica"

• "Claro que un político se llega a jubilar, y a veces es hasta obligado"

Raimundo Fernández-Cuesta: Misión cumplida

• "El día que llegue la sucesión en la Jefatura del Estado será un acontecimiento de enorme trascendencia. Pero de eso a que va a ocurrir una hecatombe..."

HAY que aligerar, porque has llegado con retraso, mil perdones, don Raimundo; y el ex ministro, con su chaqueta de espiguilla, la corbata rayada, mirando al reloj a hurtadillas, en el butacón de raso, de espaldas a la ventana, por donde entra el sol tibio de El Viso, sonriendo, con aire paternal, protegido por la tizona delvCid, firme, bien firme, como mil manos en alto, como mil banderas...

—¿Un político se llega a Jubilar, don Raimundo?...

—Claro que se llega a jubilar, naturalmente; y a veces es hasta obligado. Sin embargo, si el político conserva, aunque sea de avanzada edad, la ilusión y las facultades físicas r• mentales necesarias, no estará en condiciones para desempeñar funciones que exijan la máxima actividad y dinamismo, pero sí otras más tranquilas, de consejo, atesoramiento, consulta, orientación, en las que aquella actividad fuera compensada por la experiencia. Yo, ahora, por ejemplo, 11 e v o una vida bastante tranquila, pues no tengo ninguna obligación apremiante. Dedico una gran parte de la mañana a leer los periódicos. Después .salgo a hacer gestiones´ de tipo privado. Por las tardes, generalmente, asisto a las reuniones de las comisiones de las Cortes; recientemente, como usted sabe, se han celebrado las de Justicia, en las que se ha discutido la reforma del título preliminar del Código Civil, debates que han sido de una gran trascendencia jurídica y que han dado lugar a Intervenciones brillantísimas. También los lunes asisto a las sesiones de la Academia de Jurisprudencia de la que soy vicepresidente.

"¿A qué suena la palabra U. R. S. S.?"

—Bien. En estos días ha sido aprobado el protocolo referente al convenio sobre relaciones comerciales con la U. R. S. S. Pronunciar esta palabra en España, en 1972, ¿a qué le suena, don Raimundo?

—A realidad; que nos guste o no, no podemos desconocerla, y si lo hacemos no por eso dejará de existir y pesar en el mundo.

—¿Y cómo ve estas relaciones comerciales?

—Como una consecuencia del reconocimiento de esa realidad y de la consecuencia económica para España de ampliar el campo de su actividad comercial; claro que con las debidas garantías de tipo cemercial para que las relaciones sean en este orden las más beneficiosas posibles para nosotros, y de tipo idcológico-propagandístico, para prevenir cualquier infiltración dañosa o perturbadora.

—¿Grave peligro?

—No, posible peligro Pero nada de grave. El Régimen español no se va a conmover porque se esta blezcan esas relaciones, pero se deben tomar las debidas cautelas cuando se trata de con una nación, mejor dicho, con un régimen, que tiene como una de sus finalidades la propaganda ideológica.

No te da tiempo a torcer la mirada, ni a observar al criado colocando la correspondencia en la bandeja de plata del saloncito. Sólo ese mas allá de don Raimundo, a la derecha, con el retrato de Franco al alcance de la mano; el de José Antonio, con dedicatoria, en marco azul aterciopelado, resaltando en rojo el yugo y las flechas; y más arriba, el retrato al óleo del que fue embajador en Roma y Río de Janeiro. Y no te da tiempo a ver más, porque el tiempo es oro y has llegado tarde, perdón, mdl perdones, don Raimundo. Que la comida está, a punto de servirse y hay Cortes esta tarde.

—Sí, es mi principal obligación pública. He de cumplir con mi deber de procurador, de presidente de la Comisión de Justicia y con el de miembro de la Permanente.

—¿Hace un cigarrillo, don Raimundo?

—No fumo habitualmente, pero se lo acepto»

—¿Y en las Cortes se notan los grupos, las tendencias?

—Se aprecian las diferencias de criterios y opiniones. Y es lógico y obligado que se produzcan y se expongan para que las Cortes cumplan su función de elaborar y aprobar las leyes. Es un verdadero contraste

de pareceres.

—Contraste de pareceres, una expresión no del todo convincente que nos lleva inevitablemente el asociacionismo político, ¿no don Raimundo?

—¿Por qué esa expresión no es convincente? El contraste de pareceres, que constantemente se está dando en las Cortes, constituye, precisamente, un argumento en contra de la consecuencia que usted considera inevitable. Pero dejemos el tema del asociacionismo porque sobre él ya se ha expuesto toda clase de opiniones, en pro y en contra, y la mía, concre-^ lamente, es bien conocida. Reiterarla ahora es incurrir en el tópico.

"Asociaciones: ¿Cómo?..."

—Perdone. Llegado el caso de que hubiera asociaciones políticas...

—¿Cómo?...

—Llegado el caso, don Raimundo, ¿qué posibilidades tendría en ese Juego la Falange?

—Puestos en el terreno en que usted insiste en colocarse, desde el momento en que la Falange se constituyera como asociación política independiente, que es lo que se sobreentiende en su pregunta, lo mismo se podrían constituir otras asociaciones también políticas, y ello significaría deshacer el Movimiento. Y la Falange, entonces, iría contra su propia esencia, que es la unidad, y ella le exigiría volver a la lucha para restablecerla.

— ¿Y un partido socialista en España? ¿Se imagina?...

—¿Qué quiere usted decirme? ¿Que si se puede llegar a una Falange socialista? La Falange tiene un profundo sentido social, un contenido social muy grande, pero con unas características propias que doctrinal-mente le dan una personalidad independiente: su concepción del sistema representativo y sindical, la in-integración social opuesta a la idea de clase, la admisión de la propiedad e iniciativa privada, etcétera. Para terminar la Falange en un patrón socialista, hubiera e m p e z ado por serlo y se hubiera ahorrado muchas amarguras y sacrificios.

"¿Beneficiado por el Régimen?"

Don Raimundo ya no mira de hurtadillas al reloj plano, redondo, de números romanos. NI se a c u e r da, creo, de cuando al llegar me espetó: "¿trae las preguntas preparadas?" Bueno, no, no, ex ministro de Agricultura, del Movimiento (primero secretario general), de Justicia; bueno... no, claro, ex embajador en Italia, en Brasil, presidente del Consejo de Estado, ex consejero del Reino y nacional hasta el año pasado —por razón de edad—, procurador en Cortes, "«.pero yo, de joven, no pensaba en una actividad política. La primera de esta clase fue en la Diputación Provincial de Sevilla, de la que fui miembro bajo la presidencia de don Pedro Parias en el año 1929, quien luego tanto contribuyó al triunfo en Sevilla del Alzamiento. Después.» fidelidad a unos ideales que en mí están firmemente enraizados". Y ahora, ahora en su sillón de raso, dejando descansar los brazos, como si viniera de terminar una marcha.

—¿Qué representa usted en la Falange?

—Yo, mire, no soy una parte integrante de la Falange. Lo que yo represento en la Falange, eso lo tiene que decir la opinión pública. Es inútil que uno se asigne un papel cuando ese papel no está reconocido por los demás.

—Dicen las malas lenguas, don Raimundo, que usted ha sido un falangista muy beneficiado por el Régimen.

—¿Por qué malas lenguas? ¿Yo he sido beneficiado por haber alcanzado determinada posición política y ocupado diversos cargos públicos? Acepto lo del beneficio en lo que se deban al azar y a las circunstancias más que al mérito.

—¿Qué le ha quedado por hacer, políticamente hablando?

—Muchas cosas de las que ahora me doy cuenta, como también ahora me arrepiento de algunas que hice.

—¿Por ejemplo?

—Bueno, sería largo de contar. Mejor es dejarlo así.

—¿Quién es el falangista más puro?

—¡Ah! Hay muchos, muchísimos. . Pero no le puedo señalar uno, porque hay muchísimos que piensan y obran de acuerdo a nuestro ideal. Y yo no soy definidor general de la Orden...

—Una pregunta ingenua: ¿por que esas discrepancias en el seno falangista?

—Bueno, las discrepancias me parece que existen en todos los movimientos políticos. Porque en todos

ellos existen y han existido tendencias; unas extremistas, otras moderadas, hacia la izquierda, hacia la derecha o hacia el centro. Usted examine cualquier movimiento... La Revolución francesa, por ejemplo, que ahora la obra de Emilio Romero ha puesto de actualidad, y tendrá usted los girondinos, los jacobinos, Marat, Danton, Robespierre...

"La Falange se inclina..."

—¿Y la Falange hacia qué lado se inclina? Vamos, ¿cuál es la, tendencia más ortodoxa de la Falange?

—Aquella que sea más conforme con la doctrina originaria, pero teniendo en cuenta que hay que aplicarla

hoy día. Es decir, que no se puede uno empeñar en darse contra una pared porque en el punto tal decía tal cosa y en el punto cual decía tal otra... Se debe adaptar ese punto tal o cual a la situación del momento.

—¿Qué quiere decir, don Raimundo, que la Falange se ha acomodado al Régimen totalmente?

—No, la Falange ha inspirado y está integrada en el Movimiento, y ha respondido a la realidad de la vida con sus cambios, evoluciones, sus problemas y sus circunstancias. Como se ha dicho muchas veces, y es verdad, la Falange, más que un programa concreto es una actitud, una manera de reaccionar ante los problemas que se van presentando en la vida. Una actitud que está inspirada por unas constantes de sentido de justicia social, sentido de unidad española y sentido de dignidad y respeto al hombre.

"Muchos quedarán decepcionados"

—¿Y cómo va el futuro político de España?

—Con optimismo y confianza. Indudablemente, el día que ocurra la sucesión en la Jefatura del Estado será un acontecimiento para la vida española de enorme transcendencia, porque una figura como la de Franco no desaparece como puede desaparecer la mía... Pero de eso a creer que va a ocurrir una hecatombe hay un abismo.

—Me imagino que algunos no pensarán así y estarán intranquilos...

—Pues creo que se quedarán decepcionados. Y creo también que entre ellos hay muchos a quienes el temor a perder la paz social que disfrutamos es la causa de su intranquilidad, pero hay otros para quienes esa intranquilidad es la manera de expresar su deseo de cambiar o deshacer lo vigente...

—¿Y la Falange, en ese futuro político español?...

—Será lo que es ahora, una parte integral del Movimiento, cuyas instituciones se deben perfeccionar y fortalecer como la mejor garantía de la continuidad del sistema.

—¿Hay mucha diferencia entre los políticos de su tiempo y los de aliora?

—No admito distinción alguna, pues yo me considero un político de ahora y todos estamos unidos por el denominador común de servicio a España. Lo que sucede es que ahora los problemas son cada vez más complejos y exigen lina mayor preparación. No basta la intuición; los políticos, sin dejar de serlo, tienen que ser más técnicos. Un técnico químicamente puro servirá para asesorar y fundamentar la decisión de aquel.

El sonar de la vajilla es como un claro aprecibimiento de que la mesa está servida.

L. C.

(Fotos Cáliz)

 

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