Autor: L. C.. 
   Cinco políticos hablan sobre nuestro futuro poder     
 
 Informaciones.    24/04/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Cinco políticos hablan sobre nuestro futuro Poder

MADRID, 24. (INFORMACIONES, por L. C.) Cinco políticos expertas fueton convocados ayer a una mesa redonda por la Asociación para el Estudio de los Problemas Actuales,- entidad que preside el notario dan Leopoldo Stampa. Dos falangistas (¡.históricos», un tradi-cionalista no dinástico y dos personalidades sin encua-d.ramientQ´. ideológico .concreto fablar.on :en prepencia de un numerosíiiwo

auditorio fn eL.salán de conferencias de un hotel.

SEÑOR TENA:

«La imagen del juez —por encima de toda división™, la más adecuada para la figura del Monarca»

SEÑOR FERNÁNDEZ-CUESTA

«La Falange dijo no a otra Monarquía»

En las iprimeras lilas -de oyentes, los ei ministros se. ñores Díaz^Ambrona y -Nieto Antilnez. .Algo ,más hacia el centro, don Manuel Fraga ,1 r i b a r n e, -Procuradores en Cortes y consejeros nacionales se mezclaban con un público que había sido seleccionado por rigurosa invitación.

Habló en primer lugar don Juan Ignacio Tena Ibarra. El "Futuro del Poder político". tema del coloquio, fue examinado por este ponente a Ja luz de la realidad constitucional. La Monarquía "tradicional" fue presentada como forma permanente e Inalterable" al estar consagrada con el mismo rango que los demás principios declarados en la ley de Principios del Movimiento Nacional. La reflexión teórica sobre la Monarquía no debe presentarse sólo como fu-turible ni siquiera como futuro más o menos inminente, sino como presente, todo lo peculiar que se quiera, pero definitivamente configurado por unas líneas maestras sobre las que deberá fundarse la nueva Monarquía, la Monarquía del 18 de julio, la Monarquía de "nueva planta".

SEÑOR TENA: "LUCE? Y SOMBRAS"

El señor Tena dijo también que esta Monarquía, asentada sobre el principio de unidad de poder y coordinación de funciones, sobre la personificación de la soberanía nacional por el Rey y sobre el "refrendo" de los actos de la persona real en cuanto Jefe del Estado, ofrece en su imagen futura luces y sombras especulativas. "Empecemos por las sombras —dijo— Al despojarse la Monarquía a lo largo del siglo XIX de tes facultades que tradicionalmente habían integrado su órbita de poder la Corona se va convírtiendo cada vez más en Corte, es decir, en complejo de vida social aparte y heterogénea de la realidad nacional."

Entre las "luces" o elementos positivos está la idea de Monarquía social, en la que la figura del Rey deberá estar presidida por las Ideas de unidad nacional y justicie social y "por encima de toda querella partidista y de toda división de grupos". Para el señor Tena "la Imagen del juez, la más antigua posiblemente de las contempladas das por la historia, puede ser quiza la más adecuada para la figura del

Monarca".

SEÑOR FERNANDEZ-CUESTA: LA FALANGE DIJO NO A OTRA MONARQUÍA

En su turno de orador, don Raimundo Femández-Cuesta hizo un análisis de la gestación del Estado actual español, hasta desembocar en la proclamación de sucesor en la-persona del Principe don Juan Carlos, que no lleva el título de "Príncipe de Asturias", sino de "Príncipe de España". La Monarquía que él va a encarnar —dijo— no será parlamentaria, sino limitada por el juego de las piezas constitucionales tales como el Gobierno, las Cortes, el Consejo del Reino. Errefrendo de los actos del Jefe del Estado hará que todo acto de Gobierno eea un acto complejo, con concurrencia de dos voluntades. La responsabilidad, en cambio, no alcanzará a ese Jefe del Estado. Por otra parte, en el cuadro de responsabilidades que «e

dibuja para los gobernantes, la responsabilidad política ha quedado en la ley Orgánica del Estado dentro de la vaguedad. "Ya en el caso Ma-tesa —dijo el señor Fernández-Cuesta— no se pudieron exigir responsabilidades políticas. El único que ha podido exigirlas ha sido el Jefe del Estado "

Se refirió luego el -x ministro y consejero nacional a los calificativos que adornan a la nueva Monarquía: tradicional, católica y social. Lo tradicional, en el pensamiento de Fernández-Cuesta, hace relación a una forma de Gobierno que tiene abolengo en la historia española,- no el contenido.

El que esa Monarquía sea "católica" no significa una reimplantación del "cu¡us regio, cuius religio". es decir, la atribución de la catolicidad del gobernante a los gobernados, sino simplemente a qut la religión del Estado es la que el pueblo español permite en su fe colectiva. El Estado ha de inspirarse en esa religión, si bien este principio es sólo moral y programático. Su aplicación debe corresponder a la prudencia política.

La calificación de "social" significa no un Estado socialista, sino un Estado en el que ee sustituye la mentalidad egoísta por la de solidaridad, sometiéndose los bienes particulares al interés de la colectividad.

Entró finalmente el señor Fernández-Cuesta en un de licado análisis del comportamiento falangista ante la Sucesión consagrada en las Cortes. Hizo una evocación de los votos emitidos en tan histórica ocasión y dijo que en la consulta participaron afirmativamente las personalidades más señeras de la Falange.

«¿Es la Falange —pregunto— incompatible con la Monarquía?» Recordó el señor Fernández-Cuesta que el 19 de mayo de 1935 José Antonio Pruno de Rivera declaró a la Monarquía «gloriosamente fenecida— durante un acto celebrado en el cine Madrid. «Pero hay que tener en cuenta —apostilló don Raimundo— las circunstancias de aquel discurso. José Antonio se refería a una Monarquía diferente de la ahora Instaurada. La Monarquía de 1931 cayó como una hoja sin vida que se desprende del árbol nacional. Los falangistas eran hostiles a esta imagen. Hoy día todo es Jiférente.; Estamos ante una Monarquía «de nueva planta», propuesta1 por Franco, a quien los falangistas prestaron juramento de fidelidad».

Terminó el señor Fernandez Cuesta proponiendo que el desarrollo de la ley Orgánica y la marcha Institucional se operen «dando, mayor valor, a lo .que ya funcionaren

lugar de gastar energías en nuevos planteamientos».

SEÑOR ORIOL: «LO TRADICIONAL ES CONCRETO»

El tradicionallsta don José María Oriol Urquijo, marqués de Casa Oriol, ingeniero, discrepó del señor Fernández-Cuesta en lo referente a la condición adjetiva de ló´tra-

SEÑOR ORIOL:

«Lo tradicional es ´concreto* en la nueva Monarquía»

SEÑOR CABANILLAS:

((Es necesario un rodaje institucional previo. Utilizar al máximo la Ley Orgánica»

SEÑOR PINILLA:

«La anterior Monarquía sigue gloriosamente fenecida»

es preciso arrancar de unos hechos dados, de una fórmula; sucesoria, «Viable, consecuente y lógica». Se declaró n, monárquico, pero partidario de otorgar a la nueva Monarquía una confianza aprio-ristica, por tratarse de una solución racional que garantiza el quehacer de la continuidad.

Enila´nueva Monarquía, «el Rey reina y -gobierna, pero no gobierna • solo». El señor Ca* banillas añadió:

«Las Cortes, el Consejo del Reino o el pro* pío Gobierno son voluntades concurrentes, según los distintos supuestos.»

Calificó a la Monarquía que se instaura como la sucesión de «unos años decisivos de la Historia de España», y calificó de pueriles o casi inconscientes «las posiciones que pretender retocar la ley orgánica para lograr superfluas perfecciones».

Para el señor Cabanlllas, lo verdaderamente oportuno es utilizar al «máximo» la ley Orgánica, de manera que la Monarquía «no llegue de plano, como si fuera "otra cosa", sino Que empiece a beneficiarse desde hoy y, desde ahora de un rodaje institucional previo».

Entre lo aún por hacer enumeró, el nombramiento de presidente del Gobierno («que podría resolver en gran medida las dificultades de las horas duras, haciendo Innecesario el tener que pensar en un futuro montaje total»), la puesta en marcha de las asociaciones políticas («que quizá no necesiten tanto una ley como un propósito de fomentar! a s auténticamente»), la reforma de la Administración Local, el Reglamento de las Cortes y la ley Electoral. T.do esto debe resolverse a>íul y ahora. Son «problemas pentoo de la Monarquía depen. de de lo que hoy se hace o se deje de hacer.

Para el señoí Cabanillas fueron los aplausos más prolongados de la reunión.

SEÑOR PINILLA: «MONARQUÍA POPULAR»

Cerró el turno de oradores el miembro de la Vieja Guardia y consejero del Reino don Carlos ´Pínula, quien también se refirió al discurso de José Antonio Primo de Rivera en el -cine ¡Madrid y distinguió entre la Monarquía de 1931 y la propuesta por Franco. Se pronunció a favor de una Mo. narqulá popular.

La Imagen anterior de la institución sigue estando, para los falangistas, «gloriosamente fenecida». El señor Pínula Ilustró su apreciación con estas palabras: «El pueblo asocia automáticamente Monarquía v nrl-vileglo.» Para desmontar este armazón psicológico valdrán más que las palabras los comportamientos.

El Monarca popular debe tener algo de aquellos Monarcas de la historia española que defendían al plebeyo frente al poder feudal. Las minorías, las «élites», deben ahora convencer al pueblo —dijo— de que la solución dada por Franco es la mejor posible.»

dicional. Lo tradicional de la nueva Monarquía es un contenido concreto. Se recoge lo bueno de antes, se mejora y se transmite hacia el futaro. No es útil discutir lo dado. Conviene siempre buscar el camino de la eficacia. Sobre estas ideas, basadas en lo Inconmovible de la ciencia que funda el conocimiento del ingeniero, construyó el señor Oriol un puente que permitirá el que «vuelvan nuestras banderas y rebroten nuestras cinco rosas»,

SEÑOR CABANILLAS: «RODAJE INSTITUCIONAL PREVIO»

El tono de las intervenciones cambió bruscamente con las palabras rápidas de don Pió Cabanlllas, cuyo análisis del futuro fue simplemente táctico. Empezó diciendo que dientes que no deben endosarse al futuro Rey, que ya tendrá los suyos». El secretarlo del Consejo del Reino agregó: «Creo, como político español, que al amparo de uno de los´mantos protectores más amplios de nuestra Historia tenemos todos, y en especial el Gobierno la obligación de "lidiar" los toros de esta temporada, sin relegarlos y enviar algunos a los corrales.»

El orador se refirió al tema de la despolitización o de la atonía política diciendo que «es muchas veces Imputable al arcaísmo de los planteamientos», y recomendó evitar lo que calificó del «mayor peligro»:

«El desvio entre la realidad política concreta y la normativa Institucional.» Si esto no se evita, podría presentarse el grave síntoma del rechazo.

Terminó diciendo que el **•

 

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