Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Dos declaraciones políticas en Barcelona     
 
 Informaciones.    18/11/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DOS DECLARACIONES POLÍTICAS EN BARCELONA

Por Enrique SOPEÑA

* DON LEON HERRERA: «He venido a hacer la política que definió el presidente de! Gobierno»

* DON JOSÉ MARÍA DE AREILZA: «Pienso que el Gobierno Arias se halla dispuesto a seguir adelante en su empeño»

BARCELONA, 1S.—>cRej)í£o ío que ya dije: no tie venida a cerrar nada ni -a frenar nada que esté en marcha. En definitiva, ha venido a hacer -la política que definió el prest-dente del Gobierno en su discurso del 12 de febrero, y como ya he dicho y ha reiterado el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de la Gobernación, te esta cumpliendo y se va a seguir cumpliendo,* Asi se expresa en «La Vanguardia,* de ayer domingo el Ministro de Información y Turismo, señor Herrera Esteban, entrevistada por el periodista don Fernando Monegal. El ministro ha estado dos días en Barcelona en su primer viaje oficial a la Ciudad Condal.

A lo largo de la entrevista, el señor Herrera Insiste una y otra vez en los conceptos vertidos en su primera rueda de Prensa con motivo del último Consejo de ministros. «Y Ja verdad —puntualiza— es que. al respecto, no tengo absolutamente nada que añadir.»

Sin embargo, a instancias del periodista, el nuevo titular de Información hace hincapié eii su entronque con el equipo que redactó y llevó a término la ley de Prensa. «Yo he vivido en el Ministerio —manifiesta el señor Herrera— la época en que se elaboró y recuerdo perfectamente con cuántas dificultades, el proyecto de ley de Prensa e Imprenta de 1966 y que estamos aplicando en este momento. Creo que a partir de aquel momento, la Prensa española ha ido creciendo de manera progresiva en interés, en responsabilidad, en transparencia y harta en sentido de autocrítica ff autoformación; es decir, una Prensa que estaban acostumbrada a ser dirigida, ha comenzado a dirigirse a si misma. Y por tanto, tigo opinando que la Prensa española actual es una Prensa madura, honesta y responsable. Oreo que si nos remontamos a 1966, y no hace de ellos tantos años, contemplamos un gigantesco salto realizado por la Prensa hasta hoy, salto que considero enormemente positivo.»

Respecto a la televisión, el ministro opina que con tan pocos días en el cargo resulta prematuro pronunciarse. Sus palabras aquí son más bien genéricas:

«Soy plenamente consciente de la importancia de este instrumento, y voy a hacer todo lo posible por mejorarlo en todos los sentidos.»

En cuanto al turismo, el señor Herrera subraya su experiencia de siete años. Sus pronósticos no quieren entrar en ´el terreno del pesimismo: .

«Yo no digo que se haya terminado la época de las vacas gordas del turismo; estamos ciertamente en un periodo de vacas flacas o semifla-eas si no queremos ser excesivamente pesimistas, pero tengo la seguridad —y esto no es un «Viva Cartagena» del ministro de Turismo, de Que se trata de algo´ pasajero.

Ante todo tenemos que aprove char la ocasión para, planificar a medio y largo plazo, y para hacer, también con sinceridad,´nuestra propia autocrítica.

DECLARACIONES DEL SEÑOR AREILZA

Otro personaje que coincide en el mismo´periódico con el ministro, aunque cdn mayores reservas, es don José María de Areílza. La coincidencia podría encontrarse en el programa Arias Navarro, que recibe del señor Areilza frases de esperanza el político que inventó el «slogan» de «La derecha civilizada» es también entrevistado para «La Vanguardia», en este caso por la periodista doña Mari Mérida.

De entrada, el conde de Mo-trico expresa su preocupación por el momento, político español. «Parecería —apunta»-» como si la gente, más o menos politizada, intuyese una encrucijada o alternativa, cuyo vencimiento tuviese.ua plazo fijo, no demasiado lejano en el tiempo.»

Para él parte del problema gira en torno al asocíacionis-mo.´ «Pienso que el Gobierno Arias se halla dispuesto a seguir adelante con su empeño y mantiene en torno al tema una sólida y coherente unidad. De que logre imponer su criterio dependerá en dueña parte que la norma asociativa futura sea un camino viable o una ficción decepcionante.» Tras señalar que la viabilidad del propósito estriba en que :« permita un juego sin resultados de a n t e m a no. el señor Areilza dice:

«Me inclino a pensar que el presidente Arias saldrá triunfante de la prueba. Aunque en esa opinión mía hay quizá una buena parte del deseo de que así ocurra. Porque la otra alternativa sería, con uno u otro nombre, entrar en el «bunker». íCual sería el plantea miento del señor Areilza. caso de que el fuego al que alude permitiera su participación? El mismo lo relata de la siguiente forma:

«Si el presente •xcluslvis-mo o monopolio se acaba y la interpretación de las líneas generales de la convivencia política y social admite Ja exposición, defensa y propaganda de unos criterios y opciones de diverso matiz en orden a la solución de los grandes problemas que tiene planteados el país sería un error no utilizar ese camino para organizarse y crear en tomo a un programa bien definido la articulación de muchos sectores sociales que están esperando la llamada para su plena incorporación a la política activa de España, ?ero repito, ello tiene que presuponer un asociaclonismo serio y auténtico, no un reparto oficial de cupones, hecho a través del cacicazgo provincial o local de costumbre. Me ocuparía en ofrecer a la opinión española un conjunto de opciones claras, de interés general, sobre temas que afectan directamente, de modo vital, al ciudadano de nuestro país, de cualquier clase o nivel social y que intervienen decisivamente en los momentos actuales en las condiciones de su exigencia y de su trabajo, cotidianos.

Tratarla de hacerlo con sencillez, honestidad y huyendo de toda pedantería ideológica. Emplearía para ello un lenguaje moderno, sin retórica ni triunfalismo y una información abierta.y responsable de primera mano. Dejaría a un lado toda tentación de demagogia y de personalismos. Y por supuesto, establecería un sólido entramado de labor, en forma de equipos sin los que no hay política moderna que merezca llamarse asi.

España es hoy una sociedad Industrial desarrollada y no se le puede ofrecer o vender un programa con locuciones anacrónicas, cabalgatas históricas o dialécticas puramente defensivas.,Eliminaría el dogmatismo y darla paso al pragmatismo. Pienso que el público —una gran parte de la opinión— entenderla bien esta actitud. Pero todo ello no son sino hipótesis de trabajo, ñor ahora.»

 

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