Autor: Sinova, Justino. 
   ¿Qué es el centrismo?     
 
 Mundo.    29/07/1972.  Página: 17-18, 20, 22-23. Páginas: 5. Párrafos: 24. 

¿QUE ES EL CÉNTRISilO ?

Desde hace algún tiempo, viene circulando con habilidad y está reclamando la atención un apellido político: el «centrismo». El enfrentamiento de dos bandos en la guerra civil dio todavía más fuerza a la imagen bipolar de las derechas y las izquierdas, que subsistió luego en la España despolitizada. El paso de los años y la salida hacía una nueva etapa de libertad limitada de expresión permitió a los políticos o a los aspirantes a políticos del país, mayores tomas de posturas y la difusión, en algunos casos, de sus criterios.

Los radicalismos ahora se hacen notar y han llevado a muchos a posiciones eclécticas que rozan los dos extremos y a veces se casan a medias con ellos. Nadie duda de que en España existan ideas políticas, actitudes, tendencias de varios colores. Y, entre ellas, el «centro», cuya mayor vigencia dialéctica se ha producido con otra salida (la de Fraga del Gobierno) y que está engrosando sus filas recientemente con numerosas adhesiones. documento nacional

Que la existencia del «centro político» es necesaria fue revelado en pocas palabras por uno de los hombres con más eco en el país: Girón. En su discurso de Valladolld, el 4-IV-72, cuando propuso la «orquestación» de tendencias, superó el binomio «izquierda» (tendencia progresista) y «derecha» (conservadora), para añadir una tercera: el «centro», la tendencia «moderadora». Hace años, esta trimembración de actitudes no habría sido entendida fácilmente. Ahora, ya el «centro» se da por hecho.

Existe, aunque —como se verá más adelante— su imagen no es concreta en el país.

Existe, pero no es fácil decir en pocas líneas qué es exactamente el «centro», en España, en

un sentido teórico, porque se pecaría de imprecisión, como siempre ocurre con las definiciones políticas.

Y porque sería necesaria la matizacíón para concretar convenientemente las características del «centro político» en nuestro país. El «centro» necesariamente habrá de ser analizado con relación a las corrientes y a la situación españolas.

Se añade, además, otra dificultad y es que hay hasta quien no cree en el «centrismo». Antonio Gavilanes me decía un día antes de intentar su «golpe de fuerza» en el Centro de Estudios de Problemas Contemporáneos (que, dicho sea de paso, no le salió tan mal como se creyó en un principio) que «ei "centro político" es un camuflaje de la derecha». Y el procurador Eduardo Tarragona se olvida del «centrismo» cuando declara a «Criba» (10-VI-72) que debe existir la extrema izquierda por un lado «y la extrema derecha por el otro. Y luego, dos grupos, uno llamémosle derecha y otro izquierda». Añade, no obstante, que estos dos grupos deben estar «centrados, es decir, cuyas diferencias hagan posible la convivencia. Esto es, que se toleren».

2,Qué es el «centrismo»?

La búsqueda de la convivencia pacífica y ordenada es lo que persigue el «centrismo», posición entre los extremismos, que quiere convertirse en arbitro. Pero una definición así es tan poco concreta que el objeto definido podría confundirse muy fácilmente con otros. El «centrísmo» parte de la necesidad de articular la convivencia y, por lo que se ha dicho y por lo que ha podido ser asimilado tras la «moda de los discursos», es en España sinónimo de tolerancia y moderación. Y, en una primera aproximación a su concepto, podría decirse que propugna para nuestro país, entre otras cosas, lo siguiente:

La democratización de la vida política, el desarrollo político, la realización de la libertad política, la apertura, la vigencia de la justicia social... con el establecimiento de bases firmes que garanticen la paz y el orden, vigiladas por un Gobierno fuerte, aunque no autoritario.

Como puede verse, el «centro» sería, así definido, una ancha base donde cabe toda aquella aspiración política que no participe plenamente de los postulados conservadores de la derecha ni de las pretensiones revolucionarias de la izquierda. El «centro», por otro lado, está menos definido que las posturas derecha e izquierda, por •supuesto, y la misma búsqueda de ¡u concepto requiere en nuestro >aís excesivas cautelas. (A menu-to se demuestra aquí que los tér-ninos políticos no significan lo nismo para todos; piénsese en lúe hay falangistas que se dicen le izquierdas y que un hombre :omo José María de Areilza, que 10 ha dudado en decir más de una i/ez que él es «de derechas», ha tenido problemas).

Tal vez una de las pocas afirmaciones que puedan hacerse con exactitud sobre e! «centrismo» es que no ´hay unanimidad sobre su concepto en España, ni sobre los que lo protagonizan. Camuñas, por ejemplo, que se declara centrista, dice que Fraga es un «apertu-rista critico» simplemente y, sin embargo, Fraga ha sido e! principal promotor de la «moda del "centrismo"». Para aclarar un poco las cosas, he aquí algunos de los juicios sobre el «centrismo» que suponen posturas definidas y no plenamente coincidentes. LP~

tres personas que aparecen más abajo no se citan como cabezas de nada, sirio simplemente como definidoras del tema, con variantes, como queda dicho. Veamos:

1. — La Moderación

Luis María Ansón publicó el 2241-72 en «ABC» un interesante artículo titulado «Organizar la moderación», que para muchos fue una definición del «centrismo» necesario hoy en nuestro país, aunque Ansón no citaba ni una sola yez la palabra «centro». (Este artículo fue replicado Juego por la extrema derecha de «Fuerza Nueva»]. Ansón escribía «aún a riesgo de resultar lapidado con ira por los voceros del extremismo».

«Los elementos moderados —afrimaba—, que son la mayoría. ni están organizados ni, en proporción considerable, se sienten representados. Quedan así a merced de las fuerzas extremistas (...) Basta con coordinar y jerarquizar a los moderados para que automáticamente queden reducidas las minorías extremistas a sus reales y mínimas proporciones.» Luego escribía: «Si con la fórmula del asociacionismo se consigue organizar a los moderados; si se logra, insisto, que se sienta representada .la moderación, que es la mayoría, se habrá desbaratado la coartada de -los extremismos radicalizadores y excluyentes a izquierda a deredha (...) Si no se consigue que los.moderados se integren plenamente en la vida pública nacional, el país se verá obligado a asistir en el futuro, y como espectador, a la triste y estéril pugna política entre dos extremismos violentos».

2. — Apertura a (a participación

El ¡profesor Fraga, ex ministro de información y Turismo, que declaró ´haber recibido pruebas de perdón ´«de los errores que sin duda he tenido» (*La Vanguar guardia», 3-XII-71), pronunció en Valencia el 26-V-72 una conferencia titulada «Teoría del centro» en la que comenzó afirmando la crisis de las viejas conceptuado-nes de izquierda y derecha y manifestó que Estados Unidos y Francia han coincidido en haber contado con una base amplia en el centro de la estructura social. Luego dijo —no son palabras textuales— esto:

El «centro», además de una fundamentación filosófica y política, cuenta con una práctica sociológica donde se ven claramente sus razones: la sociedad actual industrializada se siente atraída hacia la cristalización de las clases medias. Esta cristalización es lo más deseable y lo que constituye hoy la esencia de la sociedad moderna luego definió el «centro» político así: reformista, creador de un nuevo orden de manera racional y basado en el consenso común, respetuoso, abierto a la participación, reconocedor de los problemas, evolutivo, prudente, tolerante, antidogmático, liberal (no libertario) y que cree en el Estado de Derecho.

En otra conferencia, pronunciada esta vez en Guadalajara el 29-VI-72, Fraga afirmó: «Un Estado fuerte, un Estado justo, un Estado representativo, -un Estado moderno y abierto, tiene que ser un Estado orientado al "centro" y a ´la mayoría, no a .los extremismos ex-cluyentes. ´Sólo él podrá acometer las reformas estructurales aún pendientes al servicio de una nueva sociedad y sin hipotecas ni, mucho menos, ventajas para ningún grupo .más que el que formamos todos los españoles».

3. — Democracia occidental

Ignacio Camuñas, 31 años, presidente de Guadiana de Publicaciones, concedió a ´«Criba» unas declaraciones que la revista publicó el 26-IV-72 en las que decía: «Este "centro" que yo asumo de manera decidida tiene a la derecha a todas las personas aperturistas del sistema y a la Izquierda al socialismo democrático».

«El "centrismo", ´hoy y ahora, para entendernos —decía también—, defiende una posición netamente democrática, dando en este caso a la democracia formal un valor predominante en la vida política. Quien no admita la viabilidad y convenlencvia de una democracia de corte occidental en nuestro país no puede, a ´mi juicio, denominarse "centrista". Esta democracia que defiendo posibilitaría la libre expresión y Jas Jegítl-mas opciones de los distintos grupos ideológicos y políticos del país, sin exclusiones.»

El «centro», tal como lo ve Ca: muñas, debe jugar «un papel decisivo en una etaoa futura aue se

me antoja constituyente». Por otro lado, «el "centro", tal como lo entiendo hoy, y ahora, en España, es sin utopías una opción políticamente válida para la clase obrera. Por tanto, la clase obrera debería si no apoyarlo, sí al menos propiciarlo».

«Creo que el "centro" democrático —añade Camuñas— no debería ser socialista. Este es un punto Importante. Ahora; en esta especie de sarampión socialista por el que atravesamos, todo el mundo quiere ser socialista y con ello no estamos haciendo un gran favor al auténtico socialismo, que debe aglutinarse sustanclalmente en torno a la clase obrera. El "centro" democrático se felicitaría de que existiese un potente socialismo democrático en nuestro país, pero no debería confundirse con él ni Intentar robarle la clientela.»

El «centro» no es un grupo

Así que la discrepancia sobre qué sea el «centro» político está clara. ´Mientras Ansón plantea un problema de coyuntura con una fuerte repercusión para el futuro, Fraga asienta su tesis en un problema de Sociología y en una necesidad de apertura política, y Camuñas va más allá con un tema de concepción del sistema político. Una de las verdades sobre el «centro» político es ésta: no hay acuerdo sobre su concepto; o bien: no existe un único «centro», existen el centro-derecha, el cen-tro-centro y el centro-Izquierda.

Únicamente, en términos generales, puede afirmarse que el -cen-trlsmo» es la esperanza de una ancha parte de la población política con ideales de orden, estabilidad, progreso, desarrollo político y democratización.

Y sería exacto también afirmar que el «centro» no es un grupo, ni -existen grupos de «centro», que asf se ´hayan definido, (la denominación de «centro-derecha» que Gavilanes adjudicó al Centro de ´Estudios de Problemas Contemporáneos fue rechazada luego por su junta directiva). Nada está organizado, ni nada está decidido. Por el momento, el «centrismo» no pasa de ser una esperanza, pero sin realizaciones prácticas. No pasa de ser, en definitiva, una actitud ante la situación política del país y ante su futuro próximo.

En un país como el nuestro, tan dado a etiquetar posturas, todavía no es posible adjudicar con propiedad la etiqueta «centrista», porque la «moda del "centrismo"» acaba de ´llegar y porque no está consolidada.-

Por ello surge la confusión. Los «centristas» están apareciendo, en las más variadas esferas de actuación política, bien por lo que dicen, bien porque así se autocaliflcan. Y muchos hombres «de derechas», ¿no se titulan de «centro», ahora que la imagen de la derecha está deteriorándose? Confusión. En un Gobierno de extrema derecha (así calificado publicamente por Eduardo Tarragona), ¿puede haber algún ministro «centrista»? Sf, en opinión de algunos que recuerdan la conferencia pronunciada en Guadalajara

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por Allende y García Baxter, el 25W-72, en la que dijo que no hay sistema con ¡prolongada estabilidad si e! pueblo no se siente representado y en la que abogó por el perfeccionamiento y el desarrollo político.

Dejemos la pregunta sin aclarar y que cada uno juzgue por sf mismo. €1 tema es confuso, se escapa de las manos. La moderación existe, pero el «centrismo» no acaba de encajar visiblemente en el panorama de las fuerzas políticas de! pafs. Asf como hay una extrema derecha y una extrema Izquierda claramente

definidas, el «centro» está esperando todavía su enclave real

¿Quiénes son los «centristas»?

Pero así como explicar el «centrlsmo» plantea problemas (no es posible calificar como «centristas» a diversos grupos y organizaciones, sin un amplio margen de error), difícil es también decir quiénes son los que mantienen esta postura; no es habitual que los habitantes de este país se autodefirían. Sirva aquí una primera relación de nombres, citada con una peculiaridad: la de Ir entre Interrogaciones. Salvo patentes casos, ya citados, y el de Silva Muñoz,´a quien se considera ya mayoritariamente como un político de «centro» {recuérdese su discurso de San Sebastián, en el que ´habló de la necesidad de expulsar la violencia del diálogo político y de estructurar la convivencia raciona!) las dudas se replantean. No obstante, los nombres que se citan han hablado con un tono y manejando unos conceptos ´que bien pueden ser ^-centristas», según diversas opiniones:

Pero, ¿son «centristas» Fernando Suárez, Juan ´Manuel Fanjul, Rafael Merino García, Joaquín Ga-rrigues, Alberto Bailarín, Jesús Esperabé de Arteaga, Martínez £sterue!asr Andrés Reguera, González Páramo, Cabello de Alba, Escudero Rueda...? Es más: ¿Son «centristas» los «cenocentristas», aquellos agrupados en un libro que quiso retratar las «cenas políticas» que ahora, si alguien no lo remedia, serán «de derechas»?

En genera!, habrá que decir que son «centristas» todos aquellos a quienes repugna la palabra y el contenido «derecha», o todos aquellos, tal vez con más propiedad, que han superado el concepo «derecha» para evolucionar o ¡Ituarse desde un principio en el nterior del espectro de actitudes >olíticas. :En el primero de los :asos, tendría razón Gavilanes ¡liando me decía que hay quien se :itula de «centro» para distinguirse de la «derecha inmovlllsta»; jna táctica política. En el segundo ;aso, el «centro» sería —y así lo :onclben muchos— una actitud alejada, equidistante, de los extremismos.

En el caso español, concepclo-les doctrinales aparte, se está calificando ya como «centristas» a quienes plantean la necesidad de consolidar .la continuidad sin traumas del Régimen, cuando se produzca . la sucesión, y se definen europefstas, aperturistas, asocia-cionistas, demócratas... En este sentido, ser apellidado de «centristas» en este país, hoy, cuando la aproximación al Mercado Común está siendo tan deseada, lo mismo que la puesta en funcionamiento total de la Ley Orgánica del Estado, no es muy difícil.

Esto es sólo, sin embargo, una primera aproximación al «centrismo» y, por lo tanto, provisional. Los que son, se creen y quieren ser protagonistas del «centrlsmo», los moderados, tienen mucho que hacer todavía, para lo que cuentan con una favorable realidad: que su postura en España apetece hoy políticamente a una amplia base de ciudadanos (la «práctica sociológica» de Fraga) y que es atractiva entre parte de la joven clase política que trabaja ya con un nuevo estilo. JS

EL DIRECTOR DE ETEC-ESPAÑA CLAUSURA UN CURSO DE INFORMÁTICA

Don CLEMENTE FERRER ROSELLO, Director General de ETEC-ESPAÑA, en el acto de clausura del curso para profesionales de la venta especializados en la enseñanza de Informática por correspondencia, que se celebró durante la última semana del mes de junio. En el transcurso de dicho curso se trataron temas de común interés a los campos de la venta, de la enseñanza y de la Informática. ETEC-ESPAÑA es una de las primeras organizaciones a nivel nacional e internacional (ETEC - división europea), dedicada a la enseñanza de la Informática por correspondencia. La organización de ETEC-ESPARA (c/ General Sanjurjo, 49, Madrid), responde al moderno sistema de la franquicia. El señor FERRER, destacado hombre de empresa "y publicista, clausuró el cursillo de formación con una animada charla, a la que asistieron numerosos profesionales de la enseñanza y de la Informática.

 

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