Con el telón de fondo de las asociaciones. 
 EL momento político español     
 
 ABC.    26/01/1975.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

CON EL TELÓN DE FONDO DE LAS ASOCIACIONES

EL MOMENTO POLÍTICO ESPAÑOL

El trasiego de los líderes.-La oposición rotunda de Blas Piñar.-Fernández-Cuesta, no, pero sí-La macroasodación de Areilza-Fraga-Silva.-Cantarero y Joaquín Garrigues.-La crítica de Ruiz 6iménez.-S¡ hubiera reforma constitucional

AQUÍ, natura! y legaimente, nadie toma partida ¿Cuántos tomarán asociación? £1 hombre de la calis contempla, todavía escéptico, el intenso trasiego preasociacio-nista de estas últimas semanas. Cada día recibe nuevas noticias sobre pactos, reuniones semlsecretas, Insinuaciones condicionadas, gestaciones de grupos, siglas que van y vienen... A este hombre medio, bienintencionado y trabajador, le gustarla resolver pronto el rompecabezas político. Tiempo al tiempo. Ahora mismo este trasiego político es más para Iniciados que para simples ciudadanos. Hasta la terminología es equívoca y se echa en falta un lenguaje convencional en e! que todos estuvieran de acuerdo. Las etiquetas han comenzado a prenderse, pero hay reparos para aceptarlas. Todo es oro-ducto de la falta de entrenamiento.

Algo bueno habría de tener el Estatuto de Asociaciones: servirá, al menos, para que una porción de españoles haga declaración pública de definición teórica y práctica. En el espectro político de ahora mismo, ya se divisan unas fuerzas más o menos trazadas. Aproximarse con exactitud a su recuento y ubicación queda necesariamente limitado por las cautelas e Indecisiones de los propios políticos, por las tácticas de unos y otros, por la falta de cristalización de algunos grupos, todavía en periodo formativo. Se hace Irremediable acudir al lenguaje convencional que se utiliza en cualquier pafs: derecha, centro, Izquierda.

Si el presidente Arlas tiene un enemigo frontal dentro del Régimen, esa hombre es Blas Pinar. Si´ el Estatuto da Asociaciones ha encontrado oposición dentro del mismo contexto, antes y después de su promulgación, tas criticas más duras son de procedencia piñarista. Blas Pinar o la - extrema derecha ha pedido cuestionario y publicación de respuestas textuales en tugar de una charla periodística que perfilara su posición.

—¿Por qué se marchó del Consejo Nacional antes de la votación del anteproyecto de la ley de Asociaciones?

—En una entrevista que tuve con al ministro secretarlo general del Movimiento le anuncié que acudiría al pleno, que no haría uso de la palabra, toda vez que mi posición era sobradamente conocida, y que volvería a votar en contra. Me marché antes de la votación, luego de haber escuchado casi todas las Intervenciones de mis compañero* —cosa que me parecía obligada-porqué a las nueve y media de la noche comenzaba la cena-homenaje a Felipe XI-ménez de Sandoval, convocada por «Fuerza Nueva» con motivo de la sexta edición de la «Biografía apasionada de José Antonio». Estuve en la sala hasta las nueve y doce minutos de la noche. Asi y todo llegué con diez .minutos de retraso al restaurante donde tenía lugar la cena que, en unión del homenajeado y otros amigos, tenia que presidir. Allí me esperaban mil quinientas personas. Por cierto que ABC, cuyo espíritu abierto es sobradamente conocido, ni recogió la convocatoria del homenaje ni dio a sus lectores referencia del acto que resultó espléndido (1).

—¿Piensa formar Inmediatamente una asociación?

—No. Las asociaciones tal y como se regulan en el Estatuto, al incidir en e) proceso electoral derivarán de «fació» hacia su ´propio lecho el cauce orgánico de representación y serán, a mi Juicio, Inconstitucionales, por violar el principio octavo de la ley del Movimiento. Por otra parte, no entiendo tres cosas: que la actuación «complementaria" de tales asociaciones no (legue al Sindicato ni al Colegio profesional, que son también cauces orgánicos de representación; que el presupuesto de tales asociaciones tengamos, en parte al menos, que sufragarlo lodos los españoles, y que la democracia, que según se dice encuentra vías de expresión a través do las mismas, se Imponga por decreto. Las sugerencias que hice al anteproyecto, recogiendo algunas de estas consideraciones, fueron rechazada*.

—¿Cree que la Implantación de asociaciones representa en cierta medida la liquidación de! Régimen?

—En cierta medida tan sólo, porque creo que desde mucho tiempo atrás «e hace todo to posible por liquidarlo.

—¿Han pasado algunas semanas ctesd«

(1) Lo racogwno* «tul y *or Ja ftrttn» mét •»• Hijeada par* raMfttrfo. su famoso artícuío editorial en contra de la política del presidente Arias? ¿Se reafirma en esa postura?

—Naturalmente. Loa acontecimientos, por desgracia, siguen dándome la rezón.—¿Sigue aceptando plenamente la iega-Itdad vigente?

—Sigo aceptando la legitimidad del 13 d« Julio y la Ideología que puso en marcha e! Estado nuevo.

—¿Que porcentaje de españoles mayores de dieciocho años cree usted que \f siguen?

—No lo sé. No tengo una oficina estadística. Pero sé que a los actos en que intervengo acuden muchos españoles mpyore* de dieciocho años.

—¿De quién está más cerca: de Girón, de Raimundo Fernández-Cuesta o de Gonzalo Fernández´de la Mora?

—Tampoco tengo ´telémetro, perc estoy doctrinalmente cerca de los tres en la • medida en que su palabra,

su conducía y su quehacer político se Identifican con los ideales de la Cruzada, es decir, con aquellos ideales de que habla la ley de Principios dal Movimiento Nacional.

—SI la llamada «Izquierda española- tor-mara sus asociaciones ¿estaría ustso dispuesto a pactar, por

ejemplo, con f-^ga en una supuesta macroasociación qu« fua-ra del centro a la derecha?

—No.

—De acuerdo con el lenguaje político convencional se le suele etiquetar como «extrema derecha». ¿Acepta esa etiqueta´?

—Sí y no. Acepto lo de «ultra» en cuanto. Ignifica más allá, un anhelo constante d« gar ningún pape) en el régimen asociado-perfección. No acepto lo de derecha, por- rttota. que me sitúo al margen de cualquier píanof ú|{1 uv,erara -sarra: rjs-te a- -usarjssu- asws

—¿Cree usted que la Iglesia debe Jugar centro derecha, demócrata cristiano, conser-

elgúrt papel en un régimen asoclaelonista? vador-liberal. Integrista, etc.), ¿cómo se de-

—No veo la razón por la cual la Iglesia, finiría? uya misión es bien conocida, tenga que Ju-

—Sencillamente como nacional-cristiano.

 

< Volver