Hacia la unidad falangista. 
 Fernández Cuesta: Hay que entrar en el juego político y utilizar sus posibilidades     
 
 ABC.    26/01/1975.  Página: 18-19. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

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•Ignlfiea más allá, un anhelo constante de perfección. No acepto lo de derecha, porque me sitúo at margen de cualquier planteamiento liberal, único en el qw« puede hablarse de izquierda, derecha o centro.

—¿Cree usted que fa Iglesia debe lugar elgún papel en un régimen asoclaclonista?

—No veo la razón por la cus! la Iglesia, cuya misión es bien conocida, tenga que lu-

gar ningún papel »n »t régimen atociacio-nfeta.

—Por último, s) tuviera que definirse con una o dos palabras, según el lenguaje político convencional (socialista democrático, centro derecha, demócrata cristiano, conservador-liberal. Integrista, etc.). ¿cómo se definiría?

—Sencillamente como nadonat-crfsiiano.

HACIA LA UNIDAD FALANGISTA

FERNANDEZ CUESTA: HAY QUE ENTRAR EN EL JUEGO POLÍTICO Y UTILIZAR SUS POSIBILIDADES

PARECE que una gran mayoría de los grupos falangistas han conseguido la unidad. Líder representativo: Raimundo Fernánclez-Cuesta, como gran patriarca azul. Ya confirmado que la Confederación Nacional de Excombatienles, al mando de José Antonio Girón, no forma asociación, lo lógico es que estos hombres se sumen, a título personal, al bloque falangista. La doctrina de Girón, bien conocida: el Régimen es inamovible y debe evolucionar desde dentro del sistema, rechazando radicalmente cualquier posibilidad de partidismo. Este bloque faíangista actuaría como guardián del Régimen, presto a alertar contra otros Intentos da carácter más liberal y europefsta. Posiblemente-esta formación azul Hegüe a un acuerdo operativo con fuerzas tradiclonalls-tas (los Oriol, con «Nuevo Diario», Zamanl-lio, Forcadeli) en el sentido de reactuallzai la unificación histórica. Y no ´serta Improbable que también se agregaran algunas personalidades calificadas como tecnócratas y como «hombres del Régimen de toda la vida»

Pública y conoc/da es /a opinión tíe Raimundo Fernández-Cuesta sobra las asociaciones políticas. Sin embargo, y una vez ya apio-hado legalmente su Estatuto ¡urldico, entiende que hay que entrar en el ¡usgo político que establece y utilizar sus posibilidades. «Teárí-cameníe, las asociaciones son un nuevo cauce inorgánico de participación que, en cumpll-miento de sus fines de promover la vida política en ordenada concurrencia de criterios, el Movimiento tía dado al pueblo español». E! ex ministro recalca que es «cauce de participación» y no «de representación». Sin embargo, qu&da en el aire una pregunta: ¿qué ocurrirá en la práctica? Para Fernández-Cuesta, se autorice o no a las asociaciones la presentación de candidatos en fas elecciones, ocurrirá lo siguiente: como la actividad da una persona dentro de una asociación definirá su personalidad pública, si esa persona por los cauces legales de representación llega a ostentarla, defenderá en la Cámara a que la elección fe haya llevado, los puntos de vista que su Asociación hubiera defendido, con ía posibilidad y Ja probabilidad de la formación de grupos homogéneos representativos de cpl-nlón.

En cuanto a ¡a posibilidad de asociaciones falangistas, Fernández-Cuesía pretende la unidad, la creación de un solo grupo que abarcará todas ¡as tendencias. Y en eso se esfuerza, cumpliendo (o que considera su deber. «Tengo muchos años. Intento unir a todos [os falangistas y no erigirme en líder de nada. Para mí, egolstamente, más cómodo es quedarme en casa con mis Hbros y mis trabajos. De verdad, no tengo apefe/ic/as, a estes altvras, tía nuevos tiderazgos.» Pero muy posiblemente, diversos sectores azules lo pidan que se coloque al frente de. una asociación falangista. Piensa el ex ministro, cuyas relaciones personales y políticas con José Antonio Girón son entrañables, que en el grupo promotor debe entrar gente ¡oven y no sólo los falangistas históricos. Y rsspscto a tos íradiclonaüstas, también crea en la necesidad da lograr fa unión con ellos. «No hsy qua dividir a los grupos del Movimiento, sino por el contrarío, solidarizarlos a todos en un fin común: la de-tensa del sistema polüico vigente, en contra da los que quieren sometería a una revisión que significará sustituiría por otro, basado en el argumento de los cambios de generación. Por lo visto, cada nueva generación exige forzosamente una Consf/fuc/ón nueva fam-blén». ¿Son aperturistas ¡os falangistas? Fer-nándoi-Cuesta asegura que aperturísias somos lodos: la clave de la diferenciación —explica— esfá en saltarse o no saltarse el marco legal del Movimiento: «No encuentra razones para que a los falangistas se tes llame «de derecnas», cuando son tan sinceros y convencidos defensores de la justicia y del ovarte» social come pueden serlo los que se llaman «da izquierdas».

¿V será el diario «Arriba» órgano de su Asociación? No, porque «Arriba» es el órgano del Movimiento. V sobre tos signos externos de Falange cree el ex ministro que pueden ser utilizados por todos los falangistas, estén Inscritos o no en una asociación. ¿Qué le dJrla el ex ministro a las consideradas «izquierdas españolas» que se sienten compjelamente excluidas del Estatuto de Asociaciones? En primer lugar, que oMdan que el derecho de asociación en el actual Régimen tiene dos limitaciones: una, que el fin sea licito; y otra, que el ejercicio de ese derecho de asociación se haga (fe acuerdo con lo establecido por las leyes. Y conforme a éstas habrá que distinguir tíos clases de asociaciones: las que se rigen por la ley de 1964, que excluye de su regulación tas sindicales y tas del Movimiento; y las de este último, que, a su vez, pueden no ser o ser políticas. Y estas últimas tienen su origen no en el artículo 16 del Fuero de los Españoles, sino en el artículo cuarto de la Ley Orgánica del Estado y su regulación en los concordantes de la Ley Orgánica del Movimiento y en su Estatuto, as/ como en el Principio octavo de los fundamentales de aquél. También fes diría e las Izquierdas: aquellos que tanto entusiasmo ponían en la Implantación tfel asoclacfanísmo político y ahora se muestran escéptlcos o defraudados, están efe-

mostrando con su actitud que era otra cosa, y no una asociación política dentro del marco constitucional, lo que pretendían.

LA INSPIRACIÓN DEMOCRISTIANA

Para «defender a las clases medias», surge en Vitoria la Asociación Proverista, al mando del abogado Manuel Maysounave, que declara su admiración por Fraga Iribarne. ¿Propiciará el asoclaclonismo la irrupción en la palestra política de líderes poco conocidos hasta el momento? Maysounave asegura de su potencialidad y del alcance de su gestión. Por su parte, la A. N. E. P. A. (Asociación Nacional para el Estudio de los Problemas Actuales) con el notario Leopoldo Stampa al frente, desarrolla una Incansable labor por provincias y anuncia su asociación. En A. N. E. P. A. confluyen muchos altos cargos de la Administración y su base organizativa parece sólida. No andan muy lejos de Fraga.

Los hombres de Inspiración democrlstiana, dentro del Régimen, quizá confluyan antes o después en la macroasociaclón de Areilza-Fraga-Silva. Asi, los «Tácitos», aunque varios miembros de este grupo prefieran la etiqueta de «liberales» y no la de «democristianos». El engránale político de Fraga —que ha lanzado su Idea de centrismo, y de revisión de las líneas maestras del Régimen— ha funcionado para crear en su torno notables expectativas de futuro Inmediato. Y la Impresión de que está consiguiendo su propósito, ambicioso propósito, cuajado de conversaciones, acercamientos y matices que quedarán clarificados en los próximos días.

Para Federico Silva el tema asociativo ha levantado enorme expectación en el país. Habría que remontarse a tiempos de la Ley Orgánica para encontrar un Interés semejante. Eliminar las causas que motivan las grandes radicallzaclones, los extremismos de cualquier clase, no es —en su opinión— centro o centrismo, sino sentido de la responsabilidad y de la moderación. No le gusta utilizar la etiqueta «democracia cristiana» —tendencia de la que procede— por considerarla anticuada y no responder a la realidad ni a los deseos de la Iglesia en estos momentos. Prefiere hablar más bien de unas fuerzas de carácter democrático, social, progresivo, dentro de lo que han sido las columnas del conservadurismo tradicional, que es a lo que responden unas Ideologías llamadas actualmente democrlstlanas en Europa.

¿Desearía Silva la formación de un gran bloque democrlstlano, aunque no se apellidara asi? «Yo deseo que todos los que tengan una afinidad política puedan estar juntos y actuar juntos. Pero también tengo que confesar que, para que se produzca esa unificación, debieran darse´ unos supuestos políticos diferentes de los actuales. Difícilmente veo esa unificación si no es ante un adversarlo común, tal como ocurrió en Italia, y aún asi, lo dudo, porque habría que ver quién era considerado como adversarlo dentro de las fuerzas convenclonalmente llamadas democrlstlanas.» No está nada convencido el ex ministro de que en España se pueda hablar de un «compromiso histórico», tal como en Italia (un ala de la Democracia Cristiana quiere pactar con el partido comunista). En su opinión, el «compromiso histórico tendría que ser entre todas las fuerzas políticas que quisieran continuar en paz, prosperidad y progreso». «La vida española está demasiado llena de bolas negras.» «¿Y pactarla usted con Rulz Jiménez?» «Yo pactarla con todos los que estuvieran dentro de ese compromiso histórico.» Silva cree´y desea que la Iglesia debe mantenerse absolutamente al margen del luego político. «Y en cuanto a los líderes españoles, me parece que les falta oficio. Pero no quisiera tampoco que el aprendizaje fueran unos cursillos Intensivos de formación ace-

 

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