Señor Utrera Molina, en Alcubierre:. 
 "La apertura está en la base de nuestro sistema"     
 
 Informaciones.    29/04/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

TEES DECLARACIONES POLÍTICAS

g; SEÑOR UTRERA MOLINA, EN ALCUBIERRE:

«La apertura está en la base de nuestro sisteman

"¿AKAUUZA, 29. (INFORMACIONES.)—«Si. la apertura consiste en "no venir a Alcubierre,-. en renunciar a la,, dignidad de nuestro pasado, el de ayer y el más inmediato de es-, ios años de unidad y de esfuerzo común, habría, que pensar en cambiar su nombre por el ofro que. mas claramente en nuestro idioma llamamos desenganche, abandona y traición.´» Estas palabras corresponden, a uno de los párrafos del discurso que ayer, en los cerros de la sierra de Alcubie-´rre, pronuncio el ministro secretario general del Movimiento, don José Utrera Molina, en la conmemoración del trigésimo séptimo aniversario de la muerte de sesenta falangis-ías. defensores de la posición de San Simón. El acto político, que según ex combatientes zaragozanos ha revestido mucha mayor brillantes que en años anteriores, fue seguido por más de diez mil personas llegadas de diferentes puntos de la geografía del país. Destacaban grupos de lu Guardia de Franco, Hermandad de Alféreces Provisionales, Fuerza Nueva. Hermandad de la Legión, antiguos miembros del Frente de Juventudes y otras organizaciones.

Después de una misa de campaña, el gobernador Civil de Zaragoza, señor Trillo-Fi-gueroa, pronuncio unas palabras en las que recordó la heroicidad de los defensores de la posición y aludió a la vigencia de los postulados jo-seantonianos. En algunas ocasiones, y al referirse a los «veintiséis puntos» de la Falange, algunos grupos de asistentes gritaron: «i Veintisiete:»

Seguidamente tomo la palabra el señor Utrera Molina, cuyas primeras palabras fueron de recuerdo a los sesenta falangistas muertos en Alcu-bierre, «que no tienen nada de nostalgia-infecunda ni supone debilidad sentimental alguna». «Por eso, cuando hoy contemplamos el fervor de vuestra presencia, -tenemos el derecho a creer, frente a los que nos quieren ver doblados por la fatiga, perdidos en la desilusión, prisioneros del escepticismo, temerosos del por-´ venir o situados a- extramuros dJ la realidad nacional, que el corazón del Movimiento no esta ni estará nunca viejo, sino que permanece terso y vivo con la fuerza joven de un recio latido.»

«Nuestra fidelidad —dijo más adelante— nos exige mirar desde el presente al futuro. No importa que el camino que hemos de recorrer esté Heno de incomodidades, de riesgos, de incomprensiones, de hostilidades y de fatigas.» «Detenernos y volver ía vista atrás significa traicionar su mandato, desoír su exigencia e incapacitar la posibilidad de conquistar con su ejemplo la dignidad fraterna de un nuevo mañana.»

Destaco luego el significado de la "acción de los defensores de Alcubierre, que «defendieron el derecho de España a vivir con honor, con dignidad y con alegría; ellos defendieron el deber de la unidad frente al crimen de los separatismos, frente al mal de las divisiones y de las pugnas; la exigencia de una verdadera Justicia social frente a un conservadurismo egoísta y reaccionarlo».

«Existen —continuó— otros. Alcubierres que defender contra la agresión y. la amenaza de quienes sueñan, inútilmente, con la fácil desintegración del. sistema político nacido el 18 de julio de 1936. Pero se equivocan si creen que nos van a encontrar dóciles y amedrentados, sin deei-ion v sin coraje, propicios a la capitulación, a la cobardía y al entreguismo. Frente. a este acecho, nosotros no vamos a levantar un "bunker" irreductible ni vamos a hacer hermética, facciosa, rígida y partidista nuestra actitud, ni nos vamos a encerrar en una posición defensiva. Vamos a pasar a una vanguardia de posición íntegradora, con audacia y sentido de modernidad, para hacer de nuestro Movimiento una bandera cordial, un amplio y sereno lugar1 de concurrencia sin exclusiones ni exclusivimos.» .

«Nos hemos propuesto defender nuestro desarrollo político, incluso frente a los que de dentro o desde fuera nos incitan a la confusión ato-mizadora o nos aconsejan convertinos en un reducto romántico o inoperante, sobre »i que pudiera certificarse sin apelación la muerte definitiva de un Movimiento que, bajo la recta clarividencia,1 la energía y la mesura de Francisco Franco, ha contribuido a proporcipnara spaña treinta y cinco años de paz valiente, activa y creadora.»

«No valen equívocos —afirmó el señor Utrera—. La actitud del Gobierno se ajusta con honrada sinceridad a lo que fue, es y queremos que sea el sistema político del 18 de julio, e] Régimen del Movimiento Nacional.»

«La participación de los-españoles —añadió—, a través de sus cauces naturales y de aquellos que puedan ser reforzados en las válidas opciones políticas existentes dentro de nuestro cuadro institucional, constituye una de las tareas en las que está responsabilizado el Gobierno, que pretende, como ha dicho re-cientem ente su presidente, una acción social penetrante y enérgica, un servicio a la unidad nacional, que ha de quedar fortalecida sin la presencia de partidos políticos, que significan la disgregación y el enfrentamiento.»

«El le de julio hay que defenderlo . —afirmó el ministro— con sentido de constitución final y su energía legitimadora tiene que trazar, por vía de irrenunciable fidelidad, a unos principios inalterables, los caminos de nuestro porvenir.» «Pero la fidelidad a este espíritu no puede representar la voluntad de perpetuar antagonismos. Queremos, como quiso José Antonio en su dramática y última petición, que no se vierta jamás sangre española en discordias civiles. Queremos restañar heridas, integrar razones, olvidar agravios para que no vuelva a producirse jamás el • diálogo mortal de las trincheras.»

«Hemos de contribuir con empeño a edificar una convivencia nacional cada vez más justa y comunitaria, abierta a lo político, pero abierta también en lo cultural, en lo económico y en lo social a una participación política reflexiva, íntegradora y activa de los treinta y cuatro millones de españoles que no quieren autoexcluirse del futuro por la violencia o el resentimiento.»

Para terminar, dijo:. «Hay quien confunde, los términos de nuestro desarrollo político con el cierre de un paréntesis, con el olvido de una etapa histórica que, construida con verdad, con dignidad y sacrificio, no puede ser denigrada o alterada en su esencialidad fundamental. La apertura está, en´la base de´nuestro sistema, en nuestra actitud dé respeto a la libertad y a la dignidad del hombre; por eso, quienes al hilo´de una maliciosa´ * interpretación de la apertura pretenden alterar el fundamento del Régimen, $tí-nieñdo el eco de sus voces donde no quieren que lo delaten sus .palabras, son, en definitiva, los regresivos y los inmoviiistas.»

El señor Utrera Molina terminó su discurso reafirmando sus lealtades , a Franco,. ,al Principe, a las fuerzas armadas y a los Principios del Mo-1 vimiento.

Fueron muy numerosas., y significativas . las presencias en Alcubierre dé personalidades políticas: el presidente del Consejo ´de Estado, el ex ministro del Aire, general ´Salvador;´ los´´generales -Iniesta. Cano, García Rebufl, Campano y don Julio Coloma; el vicepresidente de las Cortes; conde dé Mayalde, el consejero nacional don Blas °i-fiar, que se encontraba mezclado entre los ex combatientes y falangistas asistentes al acto, ademas de los Palmas de Plata,- caballeros laureados y delegados nacionales de la Secretaría -General-.

 

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