El sistema y la oposición hablan en Europa     
 
 Blanco y Negro.     Página: 23, 25, 27. Páginas: 3. Párrafos: 13. 

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Q SISMA Y U OPOSHON HABUN EN EUROPA

Intervenciones ante el Consejo de Europa de los señores Camuñas, Satrústegui, Alvarez de Miranda, Felipe González, Díez-Alegría, Calvo Se-rer, Carrillo, Morodo, Vidal Beneito, Escudero Rueda, Martínez-Salinas, Ignacio Satrústegui.

EN «I mismo avión que viajaba Areilza a París como ministro de Asuntos Exteriores, una buena parte de la oposición —algunos de los cuales acababan |de recuperar su pasaporte— saludaron cortésmente al conde de Motrico. Al día siguiente, mientras el ministro se apuntaba un indiscutible triunfo en la avenida Kleber (por su actuación du* rante la Conferencia Norte-Sur, unas manzanas más abajo de la misma avenida, en el >número 55, diez representantes de varias organizaciones clandestinas y tres procuradores en Cortes comparecían ante la Comisión de Países no miembros de la CEE del Consejo de Europa. Siguiendo la lista que facilitó este organismo europeo, allí estaban Ignacio Camuñas (Partido Democrático Popular), Joaquín Satrústegui (Unión Española), Joaquín Ruiz-Giménez y Fernando Alvarez de Miranda (Izquierda Democrática! Felipe González (PSOF), Manuel ,D;ez-A!e-g r í a (socialdemócrata), Rafael Calvo Serer (Junta Democrática), Santiago Carrillo (P.C.E.), Raúl Morodo (PSP), José Vidal {Beneito (Alianza Socialista). No asistieron Tierno iGalván ni Peces-Bar-bas, que también habían sido invitados. Como miembros de las Cortes, aunque «a título personal» por especial petición de Torcuato -Fernández Miranda, que no quería que estuviesen presentes como representantes oficiales, asistieron Ignacio Satrústegui, Manuel Escudero Rueda y Juan Pablo Martínez de Salinas. Por razones diversas se excusaron de su asistencia, con un telegrama, Pío Cabanillas, Marcelino Oreja —que esperaba ya su´nombramiento en Exteriores—, Andrés Reguera, Jesús Fueyo y Esperaba de Arteaga. La invitación a ´las Cortes hecha por >el presidente de la Comisión, Hofer, 65 años, de nacionalidad suiza, profesor de la Universidad de Zurich y de tendencia liberal-conservadora, fue cursada cuando aún presidía Rodríguez de Valcárcel, >q u e igualmente era invitado a París. Pero Fernández Miranda no se mostró muy .partidario de que una representación de ¡as Cortes fuera allí. Y si a media mañana no se llega a producir una llamada desde el Ministerio de Asuntos Exteriores al presidente de las Cortes, afirmando que «ia nueva imagen del Gobierno aconsejaba la presencia en París», no hubiese ido nadie. Entonces, don Torcuato aconsejó que fueran los que quisieran, pero siempre «a título personal».

OPOSICIÓN Y PROCURADORES SE LAMENTAN POR NO HABERSE ENCONTRADO

Tanto la oposición como los procuradores, por separado, se lamentaron profundamente de no haber tenido la oportunidad de encontrarse directamente en un debate. Nadie, al parecer, de los que ;allí estaban había tomado esta medida, aunque la causa parece que se encontraba en que las Cortes había pedido al Consejo Europeo que sus representantes no fueran oídos al mismo tiempo que la oposición.

Un punto en común entre las intervenciones de los dos grupos era la aceptación implícita del nuevo Gobierno y de su declaración programática, aunque tanto Felipe González como Morodo y Ruiz-Giméne? señalaron que «sólo los actos permitirían apreciar las condiciones mínimas de credibilidad del nuevo gobierno», pero el lenguaje general fue más moderado que en ocasiones precedentes. Calvo Serer fue quizás el más radical en sus expresiones, mientras que Santiago Carrillo apareció con cierta ponderación en sus palabras, advirtiendo el peligro de que España cayera en un «caetanismo», así como que su partido se comprometía a respetar las reglas de la democracia. Mientras Satrústegui hacía un elogio a la figura de Don Juan y una defensa de la oposición m o n árquica, Ruiz-Giménez repetía una vez más las medidas imprescindibles y urgentes para adoptar por el nuevo Gobierno: amnistía, superación de la legislación represiva y establecimiento de las libertades formales. Si alguien habló de «ruptura democrática» lo (hizo con un sentido absolutamente distinto al que señalara el documento firmado por la Junta y la Plataforma. Felipe González hablaría de «ruptura» en el sentido de derribar .los obstáculos institucio nales que impiden el ejercicio de la libertad.

A lo largo de casi dr , horas, los representantes rir la oposición española ´ /rjron

la palabra, haci»n:b una exposición de su ´.sien de la situación polít^e ospañola, y, en su caso, ´¿y ondiendo a las pregtr.rj, di tos miembros de1 Onsejo de Europa, clp .",>• t\´i tcion o aclaración tic .u .nformes. La mayoría dü los asistentes hicieron uso de la palabra en castellano, salvo Carrillo y Vidal Beneyto, que se expresaron en francés.

EXPRESO RECHAZO DE IA VIOLENCIA

Se señaló también la necesidad de abrir un proceso constituyente, con elecciones generales y nueva Constitución. Coincidieron sin ninguna excepción en reafirmarmientes democráticos, en la línea ´del partido comunista italiano de Berlinguer. Las afirmaciones democráticas de Carrillo fueron acogidas por muchos con escepticismo. La gente recuerda ^la clase de libertad de expresión que hay en Rusia, en Hungría o en Checoslovaquia.

En enero se celebrará una asamblea en que de nuevo se debatirá el tema de España.

LOS PROCURADORES, PARTIDARIOS DE UNA LIBEHALIZACION RÁPIDA

Hofer invitó a comer a toda la oposición, aunque Carrillo no aceptó por el simple hecho de que en ese mc

Ignacio Camuñas

«Es necesario e! relevo generacional»

Fernando Alvarez Miranda

"Hay tjite atreve rué t,iá¿» que da oposición desea que el proceso se realice de manera pacífica, con expreso rechazo de la violeíicia. No hubo en la sesión diálogo entre los distintos representantes de la oposición española, que hicieron >su exposición y contestaron a los miembros del Consejo de Europa, que dejaron traslucir en sus preguntas que no desean que la situación española se portugalice, ni se colapse la economía, si bien apoyan la inclusión de España en el sistema democrático occidental. En resumen, si bien los europeos no aceptarían ninguna pseudodemo-cratización, tampoco tienen la urgencia en los plazos que mostró la oposición. Mientras Felipe González insistió en la necesidad de que se produzca la ruptura democrática, Carrillo, recogiendo una alusión de Camuñas hacia la necesidad del relevo generacional entre los sectores enfrentados por la guerra, manifestó que la base de su partido se ha rejuvenecido notable,1,^1 *ñ, a u n q u e sin mencione1- \.vz nada un posible releo, M la dirección de su partid i. Asimismo, hizo toda cías í de pronunciamento se iba a La Habana.

Los procuradores asistentes no presentaban divergencias importantes con los puntos de vista expuestos hasta el punto de que Hofer parecía no salir de su asombro. Más aún, Satrústegui y Escudero se «esforzaron por aparecer «más demócratas» y con más prisa porque la liberalización se llevara a cabo que sus antecesores en la tribuna. Y el mismo Martínez Salinas, que aclaró que «ni era del Régimen ni dejaba de serlo» (sic), no hizo ascos a la participación total de todos «n todas las tareas de gobierno.

Entre las reuniones de París y de Estrasburgo, éstas ante el Parlamento Europeo, mediaron las palabras del conde ´de Moírico, según las cuales cuanto antes las fuerzas políticas reales se decidieran a colaborar, antes se pondría en marcha la evolución.

Al día siguiente, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo invitaba a miembros del Equipo Español Demócrata Cristiano y a militantes socialistas a participar en un debate político. Pero entre una reunión y otra mediaron las palabras de! conde de Motrico refiriéndose a que cuanto entes se decidieran a colaborar las fuerzas políticas reales, antes se pondría en marcha una evolución real.

SPINALE: MAS MONARQUÍAS QUE REPÚBLICAS EN LA COMUNIDAD EUROPEA

Pero en Estrasburgo, el Equipo Español Demócrata Cristiano (Izquierda Democrática, F. P. D, Unión Democrática Catalana, Partido Nacionalista Vasco y Unión Democrática del País Valenciano) rechazaron su intención de colaborar en el primer Gobierno del posfranquismo. Gil Robles afirmaría que «con las estructuras heredadas es extremadamente difícil cualquier cambio». Aunque después del debate se llegó a la conclusión de que con una ligera apertura, España podría ingresar en el Mercado Común antes que Portugal. Spinale, presidente del Parlamento Europeo, tuvo palabras esperan-zadoras para España, afirmando que la Monarquía constitucional no sólo no era un inconveniente, sino que en

la Comunidad había más Monarquías que Repúblicas, con lo que España se sumaría a aquéllas.

Los medios de comunicación social mostraron un gran interés por las Delegaciones españolas, y Ruiz Giménez fue quizá uno de los más solicitados por las televisiones allí presentes. El líder demo-cristiano se declaró opuesto —en un tono aprobado por todos— de aquellos grupos que levantaban el estandarte de la acción violenta y terrorista.

Felipe González aprovechó al máximo la devolución de su pasaporte. Tras la reunión de París fue llamado urgentemente por el germano Willy Brandt, que, como se sabe, se ocupa personalmente de los asuntos relativos a la Península Ibérica en la Internacional Socialista. Después de asistir en Estrasburgo a la reunión del Parlamento Europeo celebró una nueva conferencia de Prensa y el mismo día fue llamado por el jefe del Gobierno sueco, Olof Palme, tanto para conocer su punto de vista sobre la situación en España como para informarle de las intenciones suecas.

 

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