Autor: Sardá, Juan. 
   El futuro en la recupareción económica     
 
 ABC.    02/04/1964.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

EL FUTURO EN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

Por Juan Sarda

A mediados del ano :959 e´ Gobierno español adoptó una serie de medidas conocí das>coino programa de estabilización, que implicaba un viraje fundamental en la política económica del país. En los años precedentes, una serie de circunstancias relacionadas con la evolución en el exterior habían hecho funcionar la economía española como un coto cerrado, en la que los ingredientes intervencionistas orientaban la evolución general del sistema.

El programa de estabilización consistió esencialmente en dos puntos básicos: En una amplia gama de medidas financieras que garantizaban la estabilidad monetaria en el futuro una vez unificado el cambio exterior que implicaba una devaluación de la peseta y, en abrir las puertas al comercio exterior y, posteriormente» a otras transacciones financieras para iniciar el camino de una colaboración de la economía española con el exterior. En realidad, estas medidas querían alinear á nuestro país a la economía internacional, aprovechando la oportunidad de la próspera coyuntura económica europea. También significaban el comienzo de una nueva linea de política económica cuyas implicaciones tenían que ser muy extensas y afectar muy profundamente en toda la estructura económica del país. Aun no siendo explícitas desde el primer momento, derivaban tan claramente de aquellos primeros pasos, que todo hacia suponer que el Gobierno y la sociedad española estaban dispuestos a emprender resueltamente aquel camino.

UN ÉXITO DE OPORTUNIDAD

El programa de estabilización tuvo un éxito de oportunidad, que valorizó la energía gubernamental y la corrección técnica de las medidas adoptadas. En realidad permitió anclar a España con la amplia onda de prosperidad económica europea e hizo que ésta se propagara a nuestro país. El éxito se manifestó a través de un reforzamiento muy importante de los ingresos de nuestra balanza´ de pagos, que acusó aumentos importantes en ingresos turísticos, entrada de capitales, donaciones y remesas de españoles emigrados. Esto aumentó nuestra» reserva*

FUTURO EN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

Internacionales y permitió una expansión de nuestro comercio exterior—de nuestras importaciones—sin precedentes. Nuestra economía mejoró su abastecimiento, renovó y amplió su equipo y el Producto Nacional Bruto de los últimos años ha mostrado un crecimiento fuerte y sostenido. No puede negarse que la economía española escaló un peldaño hacía unos niveles de vida superiores a los tradicionales.

ECONOMÍA DE MERCADO

Evidentemente, en el futuro se trata de mantener y acentuar esta tendencia de progreso económico, incluso una vez agotado el margen que nos concedió el éxito de los primeros pasos. Y se trata de hacerlo dentro del cuadro de lo que hemos convenido en llamar una economía de mercado "a la europea", que es la que nos permite una amplia conexión con este espacio económico. Podríamos, sin duda, decidir el vivir en otro tipo de sistema económico, pero esto implicaría pasar por un período de aislamiento y desconcierto que no sería el más adecuado para un progreso efectivo y real.

Sin embargo, algunas veces parece que la orientación económica que hemos llamado economía de mercado no es interpretada de manera uniforme por todo el mundo, ni por la administración pública ni por muchos grupos sociales. Algunas veces parece que cada uno lo interpreta según sus conveniencias o ideas preconcebidas, sobre todo cuando intereses importantes y legítimos se ven afectados por la marcha hacia nuevas formas económicas. De aquí que nuestro caminar hacia adelante muestra a veces vacilaciones.

La economía de mercado implica por parte de la administración la renuncia plena a las prácticas reglamentistas y discriminatorias, aunque no excluye una posición activa, ni siquiera un plan, en cuanto a la orientación general del sistema. Muy especialmente debe renunciar a interferencias "no conformes" con el mercado y debe tratar de establecer condiciones de igualdad para que el mérito y la eficiencia determinen el éxito de una empresa económica. La ley de medidas preliminares al Plan de Desarrollo, por ejemplo, marcó una orientación clara en este sentido, que conviene continuar.

Por otra parte, es también posible que no todos los empresarios o grupos sociales acepten claramente la nueva orientación económica con todas sus implicaciones, que chocan, incluso, con hábitos muy arraigados acerca de nuestra manera de actual en cuestiones económicas. La igual-de oportunidades y la eliminación de posiciones de ventaja es una condición necesaria para el funcionamiento de una economía de mercado.

REFORMAS DE ESTRUCTURA

Se habla mucho entre los comentaristas económicas de hoy de reformas de estructura. El término tiene tantas aceptaciones, que en él caben todas las posibles reformas económicas y sociales desde cualquier ángulo doctrinal. Entre las. reformas de estructura cabe desde ana revolución social hasta simples retoques en los elementos básicos de la organización de. la Economía.

Sin embargo, es evidente que hay ciertas medidas, que podemos llamar reformas de estructura, que son necesarias para un correcto funcionamiento de una economía de mercado progresiva "a, la

europea". Este sistema económico implica una amplia libertad de movimientos de los empresarios y la asunción de los riesgos consiguientes dentro de un marco de igualdad de condiciones, la eliminación de ventajas, privilegios o discriminaciones, etcétera. Sin embargo, para que este tipo de economía funcione en sentido de progreso del bienestar social, debe discurrir dentro de un marco institucional "ad hoc".

Las exigencias de una mayor igualación social, que no son incompatibles con el mercado como muestran los ejemplos de la Europa actual, se consiguen sí el marco institucional responde a ello. El asegurar en lo posible una situación de plena ocupación, el hacer funcionar el sistema de impuestos y de subsidios de una manera adecuada y el ofrecer un alto nivel de servicios públicos son líneas de acción que se pueden manejar con criterio social, sin interferir en la marcha del mercado.

En este sentido se .puede constatar que´ el marco institucional español no responde siempre a estas

exigencias. Tenemos un sistema impositivo excesivamente basculante hacia impuestos de consumo y tráfico, tenemos un conglomerado impreciso de subsidios y beneficios, a veces no explícitos a ciertas actividades, tenemos unos servicios públicos poco eficientes, con un déficit acentuado en las cuestiones educativas. Un reconocimiento de este hecho y un proyecto de rectificación lo constituye, por ejemplo, la insistencia del Plan de Desarrollo en la importancia de las inversiones en servicios públicos y. principalmente, en los de educación.

LA INTEGRACIÓN INTERNACIONAL

El tipo de Economía en la que parece queremos vivir, requiere para su mayor eficiencia y mejores resultados una amplia integración con el mundo internacional. Hemos de exportar y prestar más servicios al exterior—en aquello en que estemos mejor preparados—para poder recibir a su vez más importaciones y servicios del exterior. Nos conviene, por tanto, salir de nuestro tradicional aislamiento e incorporarnos a aquellos proyectos que proponen un mayor grado de integración económica.

Últimamente una manifestación tan importante de las intenciones del Gobierno en materia económica, el Plan de Desarrollo, parece mostrarse contundente en este aspecto. En sus proyecciones se nos indica que las magnitudes que más han de crecer son precisamente las que implican exportaciones y servicios prestados al ex» tenor.

Es posible que las anécdotas en torno a la tramitación diplomática de la posible entrada de España en el Mercado Común Europeo, o en otras organizaciones económicas internacionales, hagan vacilar nuestras creencias acerca de las posibilidades que tenemos abiertas. Sin embargo, 9. largo plazo, estas posibilidades dependen más de nosotros que del mundo exterior. Si conformamos nuestra estructura económica a la que predomina actualmente en los países europeos, nuestra potencia económica y financiera crecerá y la colaboración será cada día mayor. En consecuencia, nuestra participación en los proyectos de integración económica internacional actualmente en marcha será difícil de impedir.

J. S.

 

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