Autor: Sangroniz, José Antonio de. 
 Tres promociones de españoles ante el futuro de España: 49 microartículos. 
 Veinticinco años después     
 
 ABC.    02/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS

Del mismo modo que cuando mí generación frecuentaba las aulas universitarias por los años 18 al 19, la Historia auténtica de la España contemporánea empezaba, para nosotros, con las guerras de Cuba y Filipinas y, por ende% con la liquidación de nuestro Imperio Colonial, comprendo que para la generación que- nació hace veinticinco años, comience esa contemporaneidad~con la caída de nuestra Monarquía Tradicional y con la instauración de la segunda República Española. No es el caso analizar ni las causas de aquella caída cuando estaba al servicio de España el más noble y generoso de sus Monarcas, ni las razones que establecieron la segunda, a la que no faltan en sus comienzos el apoyo y entusiasmo de personas estimables en la política, Ejército, Iglesia, Universidades, etc., amén de cierta opinión popular siempre atraída y regocijada por las virulentas llamas de las fogatas de virutas.

La segunda República cayó en poco tiempo, con pena, pero sin gloria. No obstante, fue dura lección para los españoles poniendo en evidencia, otra vez, que el genio o el mal genio de la raza, no se adapta a la forma Republicana, quizá porque sus jerifaltes^ muchos ,de indudable talento, no supieron consolidar sus postulados y fueron desbordados por las mismas fuerzas que desencadenaran. Los años de la Guerra Civil, del 36 al 39, con sus heroísmos y sus herrores, también constituyeron otra dura lección para la juventud española, enseñándole el sentido trágico de su pasión política y paliando esas ilusiones, que tanto atraen en los años mozos, sobre la bondad natural de los seres humanos.

Los veinticinco años de paz que hoy conmemoramos han permitido que España, gobernada bajo ¿1 signo de dos virtudes cardinales, la prudencia y la fortaleza, no haya permanecido ajena al gran movimiento de recuperación de Europa. Sólo un ciego, o un testarudo puede negar el progreso de la vida nacional durante este lapso de tiempo, pero las dos lecciones que la España neo-contemporánea ofrece a la generación que en plazo breve, dirigirá al País, aconsejan como función primevísima conservar todo lo bueno que se haya ganado, y con absoluto respeto los irrenuncíables derechos de la dignidad humana, buscar el común denominador de los españoles para lograr la continuidad de nuestro destino histórico, bajo el signo que nos dio pasadas grandezas.

José Antonio de SANGRÓNIZ

 

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