Autor: Bravo, Juan Antonio. 
 Tres promociones de españoles ante el futuro de España: 49 microartículos. 
 Julio de 1936, en Navarra     
 
 ABC.    02/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JULIO DE 1936, EN NAVARRA

Entre los inolvidables recuerdos que viven en nú memoria, como si los acontecimientos hubiesen tenido lugar en fecha reciente, destaca el inolvidable 19 de julio de 1936, cuando el general Mola en Pamplona, declaró el estado de guerra y tuvo lugar vía iniciación del Movimiento Nacional en el ámbito peninsular, pues en Marruecos, como es sabido, el viernes 17 y en Melilla, se produjeron los hechos conocidos que tuvieron lugar en las Oficinas de Límites, en el despacho del entonces comandante Gazapo (q. e. p. d.) y que fue realmente el comienzo del Movimiento.

Empezaron a llegar desde las primeras horas de la mañana a la plaza del Caudillo, camiones llenos de voluntarios. La mayoría roquetes, pero había también grupos de mozos de Falange, Acción Popular y simplemente de derechas, que sentían el aliento patriótico y cooperaban acudiendo al llamamiento del general Mola, convencidos, como estábamos muchos, de que a tal grado habían llevado las cosas los representantes del Frente Popular, que sólo la sublevación militar podía evitar el desastre definitivo del país.

Es difícil describir el entusiasmo y el ambiente patriótico que dominaba en Pamplona y la unanimidad con que hombres y mujeres cooperaron al éxito del llamamiento, pues en el momento en que repartieron los fusiles a los voluntarios, inmediatamente salieron éstos con la columna de Somosierra para el frente, bajo el mando del laureado coronel García Escámez, sin que hubiera la menor vacilación y las mujeres madres, novias y hermanas—despedían a los soldados con el mayor entusiasmo.

Los que presenciamos el espectáculo no pudimos evitar que se nos nublaran los ojos con las lágrimas de la emoción que aquel entusiasmo producía.

Conviene advertir que fueron frecuentes^ los casos en que entre los movilizados iban abuelos, padres y nietos de una misma familia, pues el pueblo navarro, fundamentalmente, respondió con plena unanimidad.

A lo largo de la vida nos ha tocado presenciar muchos y significativos acontecimientos de carácter transcendental; pero de ninguno conservamos en la memoria una huella tan profunda como del que sucintamente se refiere, que ha tenido la enorme trascendencia de haber terminado con la pesadilla del Frente Popular Socialista y de abrir el surco de las grandes posibilidades, a la España futura.

Juan Antonio BRAVO

 

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