Autor: Pemán Pemartín, José María. 
 Tres promociones de españoles ante el futuro de España: 49 microartículos. 
 Biografia leal y telegráfica de un joven de veinticinco años     
 
 ABC.    02/04/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

BIOGRAFÍA LEAL Y TELEGRÁFICA DE UN JOVEN DE VEINTICINCO AÑOS

Nació el mismo día en que dijo la radío "la guerra ha terminado". Pero ¿1 no se enteró. Ni la corneta radiofónica que en seguida convocaba a la memoria de los caídos tuvo fuerza para despertarle de su primer sueño, después de lavado y rociado con polvos de talco. Se crió a trancas y barrancas, ayudándose su madre con biberones de leche condensada. Tampoco se enteró de que la leche era de "estraperto" y a veces faltaba. Esos días su madre esforzaba su pecho generoso y suplente.

Hacia los cinco años empezaron a gustarle los desfiles que se celebraban anualmente el día de su cumpleaños. Su padre le explicaba su sentido. Su padre había sido un combatiente gris. Le sacaba de vez en cuando del cajón de una cómoda su brazalete de la milicia cívica: pues la guerra le cogió fuera de edad militar. Pretendía dar cierto tono heroico a las guardias que hizo a- la entrada del pueblo; y luego a sus trabajos de oficinas en Intendencia. El héroe de la familia era un hermano menor de su padre que murió en el Ebro. En la salita estaba su retrato. Apenas se hablaba de otro hermano que murió "del otro lado".

Luego le pareció entender que había muerto en este lado sino que del otro. Al mismo tiempo se enteró de que había dos "cartillas": una alfabética que le era a él especialmente molesta, y otra de Abastos que desesperaba a su madre. Antes de los seis años ocurrieron novedades en su casa. Echaron automóvil; y al año y medio tuvieron que quitarlo, tras el cierre de no sé qué establecimiento que su padre tuvo abierto.

Fue al colegio. Empezaron a mecanizársele y a convertírsele en vocabulario una porción de cosas que para su padre eran todavía ideas y sentimientos: imperio, caídos, los mejores. Estudió cosas concretas: y se distrajo durante dos clases que "no puntuaban": Política y Religión. Empezó a salirle una pelusa por la barba, y como representaba más edad que la que tenía pudo engañar a los porteros de los cines y ver películas "no toleradas"; para lo que consultaba la cartelera colocada en el cancel de la parroquia.

Todo esto le hizo encontrarse especialmente mal preparado frente a varios descubrimientos: las mujeres, la gente que pasaba hambre y Europa. Todo esto se le confundió en la cabeza en un revoltillo que se resolvió en no pocos malos pasos donde lo liberal y lo socialista tomaba versiones sexuales. A pesar de todo eso, como era listíllo, acabó una carrerita corta casi al mismo tiempo que el instinto se le unificó y empezó a llamarse Rosarito. Luchó tres años por conseguir un piso: lucha que no le dejó ya tanto tiempo para pensar en Europa y en los que pasan hambre. Al fin consiguió piso en los nuevos bloques. Su padre, que había sufrido un aire y estaba hemipléjico, le hizo ver que sin tantos años de paz y orden no hubiera podido lograr aquella mediana estabilidad. Empezó a pensar entonces que el tío muerto en el Ebro había hecho una cosa terrible y necesaria. Rosarito le dio un hijo. Descubrió con eso que existía una cosa que se llamaba el futuro. Habió de esto con su padre. Sin gran entusiasmo, éste le dijo que tendría que venir el Rey. Su madre se lo dijo con mayor entusiasmo porque estaba segura de que los reyes eran todos guapos, valientes y católicos. El no se hizo propiamente "monárquico": pero pensó que estaría dispuesto a que le pareciera bien algo que le evitase sobresaltos y le asegurase su breve programa, que había sido levemente retocado: Europa, justicia social y su piso... Ahora ha cumplido veinticinco años,

José María PEMAN

 

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