Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Un enero suave y una suave confianza     
 
 ABC.    15/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UN ENERO SUAVE Y UNA SUAVE CONFIANZA

No nos podemos quejar de frío excesivo. Sí, de que haya subida el precio de la gasolina, con el único consuelo de que en Francia e Inglaterra —que también son amigos de los árabes— el coste es mayor. Es agradable que el ministro de Información, don Pío Cabanillas, y el director general de Radiodifusión y Televisión —que para colmo se apellida Rosón—, paseen, como anteayer —el domigo por la mañana—, discutiendo problemas por la vía pública y creando sus buenas ideas en la suavidad tornasolada del día. Y no menos agradable, encontrarse con el primer vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación en el espléndido concierto de la noche del sábado por la Orquesta de la Radio-Televisión, que dirige magistralmente Jesús López Cobo. El hecho de que el señor García Hernández sea un melómano, que gusta fundamentalmente de la música clásica, significa una garantía política de primer orden. También a don Carlos Arias Navarro le priva Bach, Beethoven y otros grandes de esa línea. Buena cosa para gobernar con ritmo, con medida y con armonía. Una delicia, como lectura, la filigrana literaria y periodística que ha escrito Juan Luis Cebrián en «Gentleman», titulada «Diario de un embajador», con el subtitulo: «Veinticuatro horas siguendo los pasas a Manuel Fraga, embajador en Londres». Para la curiosidad pública hay nuevas facetas del imponderable ex ministro de Información y Turismo, cuyo destino político es ineclipsable por su extraordinaria personalidad. Su futuro —salvo accidente imprevisto— es tan claro en el «centro» como el de José María Areilza en una derecha progresista. Lástima que en la izquierda no haya un tercero, en moderada discordia, con talla paralela a la del embajador gallego en activo, y a la del embajador bilbaíno en pasivo. Porque unos y otro hacen falta en un mañana inevitable.—ARGOS.

 

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