O.I.T.: ataque soviético     
 
 Informaciones.    19/01/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

O. I. T.: ATAQUE SOVIÉTICO

EN Ginebra se está celebrando la Segunda Conferencia Europea (nivel regional) de la O.I.T. (Organización Internacional del Trabajo). Cada país acude con una delegación tripartita: representantes de los Gobiernos, los empresarios y los trabajadores. En el comienzo de las sesiones, el delegado de la Unión Soviética solicitó la retirada de la representación de trabajadores españoles —que encabeza don Noel Zapico— y su sustitución por representantes de las ilegales Comisiones Obreras y de la U.G.T. (Unión General de Trabajadores, socialista). El delegado soviético justificó su petición en la presunta falta de representatividad de la Organización Sindical española.

Pon Noel Zapico abandonó la reunión en señal de protesta, haciendo las siguientes declaraciones: «Esa actitud me obliga a recordar la frase popular española, que afirma que "no ofende el que quiere, sino el que puede", porque la actitud aquí adoptada, a lo que efectivamente lesiona es a la seriedad y responsabilidad de los que la han tomado. Y tengo que decir una vez más que lamento la torpeza y mediocridad de ciertos sectores de la O.I.T. —que no constituyen, por supuesto, toda la O.I.T.—, que no aciertan a comprender a España ni a los españoles, que han parado su reloj en el año 1936 y que quieren empujar a los españoles hacia las trágicas experiencias que éstos en modo alguno quieren repetir.»

«Hemos visto —continuó— al señor Pimenoff, delegado trabajador de la U.R.S.S., llenarse la boca con las palabras de libertad sindical en España, cuando todos saben de qué forma en su país no sólo falta esa libertad, sino otras muchas libertades de todo tipo, como las que describe el autor de «El archipiélago Gulag», y eso durante generaciones. Y hemos visto a los miembros de las otras internacionales no decir la verdad sobre la U.R.S.S., sino acompañar al señor Pimenoff o callar vergonzosamente ante esas afirmaciones de mala conciencia. ¿Es que las gravísimas diferencias entre ambos bloques ideológicos quieren cubrirse así con la falsa comedia de unirse para atacar a terceros países que a nadie ofenden y que sólo atacan si se les ataca? Nuestras espaldas son anchas, señores, pero también es ancha y grande nuestra dignidad.»

La propuesta soviética no fue aceptada, pero un representante de Comisiones Obreras y U.G.T. fue finalmente admitido en la F.S.M. (Central Sindical Internacional Comunista).

 

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