Autor: Espín, Manuel. 
 La moral pública y la moral privada. 
 Los partidos políticos y los temas "tabú"  :   
 Censura, pornografía, divorcio, aborto, sexo, prostitución, drogas, marginación social, delincuencia, etcétera. 
 Pueblo.    13/05/1977.  Página: 1-8. Páginas: 8. Párrafos: 52. 

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de Manuel ESPIN

LA MORAL PUBLICA Y LA MORAL PRIVADA

Los PARTIDOS POLITICOS Y Censura, pornografía, divorcio, aborto, sexo, prostitución, drogas, marginación social, delincuencia, etcétera

EL concepto do «lo moral» no puedo entenderse en «n sentido radicalmente estático: puede evolucionar, cambiar o transformarse a. medida que van cambiando Jas circunstancias sociales, los hechos económicos, las alteraciones dentro de una estructura Ideológica y social. En el actual momento político que esté viviendo España se observa un resurgir de cuestiones y temas que ahora empiezan a abordarse desde una perspectiva y una óptica renovada. Entre estos temas se encuentran ios referidos a la moral privada y a sus relaciones con la moral pública. Palabras y conceptos en otro tiempo «tabúes» se encaran, incluso desde los medios de comunicación, con una perspectiva nueva; a veces con un propósito de análisis, otras como una divagación que aspira a unos meros fines comerciales. Junto a los grandes temas de la política nacional que preocupan ahora mismo —-las libertades democráticas, los derechos humanos, la democratización de las estructuras sociales, políticas y económi^ cas, etc.—, hay una serie de cuestiones que pertenecen a un área distinta, pero que habrán de ser tratadas en función de la nueva situación del país.

A menudo se ha reducido el concepto de moralidad a todo lo tocante al sexto mandamiento

la ignorancia y la represión han tratado de sustituir a un intento de análisis y de resolución de graves problemas sociales

LOS ESPAÑOLES

Las instituciones están para servir a los hombres, y no al revés. En un sistema democrático, el juego de las diferentes corrientes políticas y de opinión ha de conjugarse con la plena libertad de opciones del Individuo, aunque frecuentemente ese mero enunciado de libertades no baste para ejercerlas si no se dispone de los instrumentos materiales adecuados para su puesta en práctica. En la España de los últimos meses parece que se han «descubierto» ideas o palabras en otro tiempo enterradas, una serie de conceptos hasta ayer de difícil tratamiento a nivel público, los periódicos hablan de divorcio, del problema del aborto, de las drogas o de la homosexualidad, de la marginadón social o de la prostitución... Temas que, con otros muchos más, vienen a demostrar que España na es distinta a otros países de su área o de su contexto. El país no os más o menos «reserva de valores» de lo que lo son otros países. Los españoles no son ni lejares ni peores que los otros europeas, que los otros hombres y mujeres. La película «Mogamao» fue uno de los episodios mas significativos un periodo censoríal. En la película, Grace Kelly, que llegaba con su esposa a una cacería, se enamoraba de Clark Gable. En la versión española se hizo pasar

por hermanos a la Kelly y su marido de ficción, con lo que un posible adulterio se convirtió en un Incesto. «Mogambo» fue repuesta, ya en su versión integra, y ahora autorizada para todos los público».

en el año 1970. Es preciso distinguir entre la Moral (de unos contenidos precisos) y una moralidad social que se va transformando según evoluciona la sociedad

ES preciso deshacer un equivoco frecuente: estas cuestiones o temas que ahora se abordan en los medios de comunicación no se han importado de ningún sitio, ni se los ha inventado nadie. Los problemas estaban aquí, ayer y hoy. aunque generalmente se ha preferido ocultarlos —en nombre de una pretendida moralidad social— a exponerlos a la luz pública. Y lo que mu´, has veces ha asustado ha sido la mera información sobre una realidad, la simple constatación de unos hechos sociales, no ya el juicio crítico sobre tos mismos.

Hay dos posturas extremas frente ai concepto de «lo moral»;

a) La de aquellos que defienden que la moral social es algo absoluto mantenido en situación estática por los siglos de los siglos.

b) La de quienes creen que muchos contenidos morales son algo más o menos cambiante, según las circunstancias sociales e históricas.

Resulta difícil hablar hoy en rie ia moral social como de algo estático Cuestiones que hace unos meses o unos años parecían absolutamente inamovibles hoy son admitidas con la mayor naturalidad. A la comunidad social le incumbe delimitar y establecer cuáles son aquellos valores sociales estrictos que conviene definir, promover y defender, y cuáles pueden ser sustituibles. Pero en este acotamiento, los verdaderos valores sociales y morales no pueden ser confundidos con los privilegios de unas minorías que a menudo se escudan en la defensa de unos pretendidos valores para mantener unas posiciones. Es necesario precisar cuáles son los valores que deben defenderse en la actual coyuntura democrática que va a empezar a vivir el país, sin limitarse a una afirmación global de «defensa de los valores tradicionales» a secas.

Un ejemplo: cuando es frecuente-oír en algunos programas la expresión «la defensa de la familia», «le protección de los valores familiares», etc., conviene establecer previamente cuál es el tipo de estructura familiar que se propugna, cuáles son esos valorea familiares qu» hay que defender, y dentro de qué esquema social han de integraras esos valores. • Establecer una ambigua referencia a «la familia» en. general, sin partir de una profundi-zación en la situación o en la estructura de la actual célula familiar resulta a todas luces una cuestión casi demagógica. Los valores familiares no son algo estático; del mismo modo que la familia de mañana no será igual a la de hoy, ni la de hoy es igual a la de ayer. De un esquema de familia patriarcal o matriarcal, de una familia autoritaria se ha pasado a defender una familia regida por unos valores democráticos en los que se ha de imponer la directa participación/responsabilidad de todos sus miembros y el ejercicio de la patria potestad por parte del padre o de la madre. Conviene, pues, precisar cuáles son los valores familiares que se van a defender.

Para abordar la auténtica defensa de unos valores sociales que merezca la pena conservar —y no de unos privilegios de clase— e intentar —sino la resolución, al menos la suavización— de muchas situaciones sociales de gravedad, sería preciso llevar a cabo el análisis profundo de las causas sociales de muchos de estos conflictos que se desarrollan entre el individuo y las normas imperantes en la sociedad. La actitud frente a estos conflictos en períodos aún muy cercanos se ha basado en una repetición de fórmulas cada vez más vacías de contenido o en la utilización de la retórica que ha encubierto una ignorancia de las cuestiones, supeditada a la mera represión externa de los conflictos como medio de ignorarlos, no de superarlos.

• La presociedad de consumo y el turismo, factores de transformación en la evolución de muchos conceptos por parte del pueblo español

Después de la guerra civil la Iglesia y el Estado español parecen atribuirse una tutela-defensa-protecclón

del individuo frente a determinados males exteriores. En gran medida esta influencia es debida a la

propia Iglesia, que defiende un concepto de «defensa de valores frente al mundo moderno», de «dique

de contención». Lo moderno asusta. Se llega a desconfiar de la propia naturaleza humana: la tentación

puede estar a la vuelta de la esquina. «El enemigo vigila». La obsesión defensiva llega a menudo

hasta la exageración, especialmente en el confusionismo existente en torno al tema del sexo,

y, en general, de todo el área directa o indirectamente relacionada con estas cuestiones.

PARA el nacional-catolicismo español, la «moralidad» se reduce prácticamente al sexto y al noveno mandamiento y a las cuestiones con él relacionadas. Libros, películas ó espectáculos públicos son apostrofados por el simple hecho de que dentro de ellos una imagen femenina se pase mas de la cuenta, o de que las relaciones entre una pareja no se ajusten a los cánones más ortodoxos. La represión tiene un sentido totalizador, incluido el campo del sexo y el de las relacionas entre la moral del individuo y la moral pública. Es el tiempo en que sacerdotes, católicos, prelados, ´autoridades, se preocupan de que las mujeres no entren a la iglesia sin mangas (para ello se inventaron los castos manguitos que se colocaban en la puerta de las Iglesias), de la severa censura de espectáculos o de libros, de las campañas en nombre de la moralidad contra películas como «Gilda», «Arroz amargo» o «Niágara». Este girar y girar en torno ad «sexto» hace que sa lleguen a descuidar otros componentes de una verdadera moralidad social: parece más importante amonestar a un hombre y a una mujer que viven juntos sin haberse casado que reprender a un especulador corrompido, a un traficante de divisas o a un empresario que- estafa y explota a sus obreros.

Pero los conflictos siguen existiendo, aunque se oculten o se repriman; las marginaciones sociales (como

ka prostitución, o la delincuencia) tienen un reflejo en la vida social, en Las crónicas de sucesos de los periódicos o en los cinturones de muchas ciudades. No se habla de divorcios, pero las separaciones familiares existen y las crisis conyugales son reales; los abortos lamentablemente se siguen practicando, en condiciones absolutamente clandestinas, siempre vejatorias para sus víctimas. Hablar de planificación familiar o de educación sexual es casi un delito, pero la carencia de información adecuada es causa de muchas crisis en bastantes familias. Frente a estos problemas que realmente existen se delimitan una serie de actitudes:

1. El miedo a abordar estos temas, lo que en realidad representa un temor o un miedo a reconocer una realidad que no es tal como alguno quisiera o le gustaría que fuera. Los temas no se abordan, en primer lugar, porque se desconocen o tratan de desconocerse. La prostitución existe, tolerada hasta 1956, prohibida posteriormente, aunque no se elimina, pese a que muy pocos seanlos que se ocupan de analizar las motivaciones o los orígenes de esa marginación social en la situación concreta de la España de la época (en la que habría que atribuir muchas marginaciones sociales a una situación social, más que a la «maldad» o a la «bondad» del individuo).

2. Frente a esta actitud pacata y a esa escasez de información, se alza por parte de la Iglesia —que no olvidemos es el, baluarte ideplógico-religioso que está alimentando el sistema— una cuasi-virginidad sobre las cuestiones sociales y científicas, que raya en el angelismo por parte de muchos de los responsables de este período. Se adopta así una posición de «defensa» frente a los «males de la civilización moderna», imponiendo una moral singularmente externa, de exhibición social y de apariencia de respetabilidad; frente a la «inmoralidad que viene del extranjero», o la que ha sido introducida a través del cine o de las modas.

3. Cuando estos males desbordan unos límites se recutre a la represión mecánica: la censura en el caso de los libros (con o sin el «nihü obstat»), o de las películas (caso «Mogambo», por ejemplo), de los espectáculos teatrales o de los mismos escaparates; el mantenimiento de unas relaciones externas aceptables para la comunidad en el caso de las situaciones conyugales o de las relaciones hombre-mujer; el recurso casi exclusivo a la simple represión como tratamiento de las marginaciones sociales {delincuencia, prostitución, etc.) sin abordar el origen remoto de esos delitos, ni tratar dé anular las causas que pueden conducir al individuo a la mala vida.

Un determinado concepto de la moral pretendió asimilar el «sexy» o el erotismo con la inmoralidad o la pornografía. El balle de Rita Hayworth en «Gilda», la Imagen de ttarllyu en «Niagara» asustaron a bailante

Camino «le unas relaciones entre los sexos con muchas menos limitaciones e Inhibiciones, en los años 6O ya no nacía tanta falta esperar at novio «centre visillos» o cortejar formalmente a la aspirante a novia.

LA evolución de la sociedad española comienza a manifestarse en profundidad a partir de (os años 60. España rompe lentamente su aislamiento como consecuencia de fenómenos como la llegada del turismo o el éxodo de los emigrantes hacia la Europa de la C. E. E., que facilitan una toma de contacto con otras realidades sociales. En un primer momento el turismo se radica en unas áreas —casi «ghettos»—, en

Jos que su contacto o la relación con ta gran masa del pueblo español no es muy directa: se contempla al turista con una mezcla de asombro y de perplejidad.

CONFORME los años van transcurriendo se empieza a producir una cierta homologación externa" entre los españoles y los europeos. El choque entre dos conceptos de valores distintos, entre dos formas de ver la vida hace que muchas cuestiones en p r i n c i p i o consideradas inamovibles dejen de estarlo día a día.

El aflojamiento comienza por las modas o las costumbres. Si en los cincuenta ponerse un bikini podía ser una ocasión para que a la turista la pusieran de patitas en la frontera, en los sesenta serán las españolas las que tratarán de imitar a las extranjeras. Por otra parte, el acercamiento de ciertos sectores de población a una «sociedad de consumo a la española» permite una transformación de muchas ideas. El ideal místico, el espíritu imperial de Reconquista de los cuarenta ha dado paso a un punto de vista más pragmático y a ras de tierra. El aparato ideológico coactivo comienza a cambiar de faz a medida que la transformación económica se va produciendo. F e n ó menos en otro tiempo motivo de anatema comienzan a ser vistos con cierta naturalidad.

La transformación es mucho más evidente en la década de los años setenta. La aparición de una nueva generación de españoles, que no están divididos entre sí por lo» traumas de una guerra civil, y la propia evolución sufrida por un amplio sector de la Iglesia española permiten un acercamiento a cuestiones en otro tiempo severamente reprimidas. Las crisis matrimoniales y las separaciones se hacen públicas, y muchos llegan a escandalizarse por el aumento de las mismas (que no es un fenómeno exclusivamente español), aunque estás mismas personas no lleguen a pararse a pensar en las situaciones verdaderamente i n f ernales de algunos «matrimonios» de puertas para adentro... La palabra divorcio deja de ser un tabú casi impublicable.

Las tensiones entre los bloques y las fracciones dominantes dentro de la sociedad española afloran con todas sus consecuencias en nuestra década. España ha pasado de ser un país agrario en el que la fracción agraria-conservadora con muchos vestigios feudales ejercía un dominio casi absoluto, a un país con predominio de la industria y de los servicios en el que «la parte del león» sé la lleva ahora el sector capitalista-industrial, para el que es esencial la aplicación de los principios del liberalismo político-económico. Las tentativas de modernización de la economía alcanzarán a la vida política. La democratización no es ningún idealismo, sino una auténtica necesidad para la sociedad española y para la economía nacional. Esta fracción capitalista-industrial representa el predominio de unos intereses que déterminan unos componentes morales muy distintos a los de una sociedad agrá r i a-conservadora.

De la represión a la represión La comercialización del «tabú» es uno de los grandes filones de la España de los últimos meses. Frente al mantenimiento de unos componentes que sélo responden a los deseos de una minoría de españoles, a la salida de una situación de represión en muchas mátenos como la sexual o la de las costumbres, se pasa a una explotación comercial de lo que hasta hace poco han sido «tabúes»

España ha de profundizar en el estudio de las auténticas causas de las marginaciones sociales (droga, prostitución, delincuencia, etc.)

EL filón de lo prohibido representa una salida o una canalización a muchas de esas frustraciones; pero esto no supone evitar la manipulación de muchos conceptos. Por ejemplo, con el tratamiento que se está dando al tema de la homosexualidad (que apenas se aborda con un sentido científico y racional, tratando de aportar una luz sobre cuál deba ser la postura de la sociedad española actual frente a estas personas, para evitar una traumática margina-ciónl tema que se deja al arbitrio de la frivolidad o del re-curso a la caricatura; los asuntos del sexo se subordinan u una intención exclusivamente comercial, con el ánimo de provocar unas sensaciones en un público desacostumbrado a un tratamiento sin inhibiciones de estos problemas.

Surge, pues, la necesidad de una delimitación de las áreas pública y privada, del papel de la sociedad ante estos nuevos fenómenos, analizando el porqué de estas situaciones, tratando de aportar una resolución de las cuestiones —en las que la propia sociedad tiene que entonar más de un «mea culpa»— después de un profundo análisis de todos sus factores. La represión sistema, tizada no puede ser nunca una •olución, especialmente en una sociedad que trata de defender unas libertades que han de ser par» todos, en las que

nadie puede pretender acudir —salvo en casos extremos— al fácil y viejo recurso de la coacción del aparato estatal.

En este momento España tiene muchos temas por resolver, pero entre ellos está la adecuación de una gran parte de su legislación positiva a la nueva etapa que se presume que el país ya a empezar a vivir en materias como el divorcio o la política de la familia, al tiempo que ha de profundizarse en el estudio de las marginaciones sociales (droga, prostitución, delincuencia), actúan d o s e principalmente sobre sus causas. Al mismo tiempo habrá que respetar ia libertad del individuo ten temas como la libertad de expresión, de libros, espectáculos o publicaciones).

Nadie está obligado a divorciarse si no lo necesita. Nadie está obligado, si no lo desea, a qu« le pongan delante de las narices una señorita desnuda o a ver una película que no le interese ver; pero también puede haber muchos que sientan necesidad de divorciarse, & tengan interés en un tipo de publicación determinada, en una película o en una imagen desnuda. La libertad exige tolerancia, pero la libertad es también autorresponsabilidad del ciudadano. La libertad puede que no sea la solución definitiva, pero la represión, o el oscurantismo, lo son mucho menos.

P. S. P. PARTIDO SOCIALISTA POPULAR

MARÍA FERNANDA GÓMEZ NOVOA

Vocal del Comité Ejecutivo del Partido.

"Cuando distinguimos entre moral pública y privada no hacemos más que constatar la división que la sociedad ha impuesto en nuestros modos de comportamiento. Sin embargo, la relación entre uno y otro aspecto de la moral humana es evidente.

En el terreno individual, padecemos hoy la nefasta influencia de la publicidad; ésta nos incita a coasumir determinados productos, incluyendo en ellos la literatura, eI arte, etc. A través de la publicidad comenzamos a desear, como propias, ciertas formas de comportamiento estandarizadas, empezamos a adoptar algunas costumbres y, en gran medida, perdemos la noción del valor de otras.

Este proceso es clarísimo en lo que a la sexualidad se refiere. Hemos sufrido durante demasiados años la censura en todos los aspectos —cultural, educativo, etc.—, y la hemos sufrido incluso en el ámbito familiar. Por eso es demasiado absurdo el que, ahora que podemos descub r i r la sexualidad como una manifestación huma n a más, natural, libre y responsable, se pretenda inculcar en nuestro psiquismo ciertas imágenes que consumizan el sexo, infravalorándolo en su sentido profundo. De aquí se desprende que la pornografía sea una veta inagotable d« beneficios para quienes explotan este filón.

En una sociedad en la que lo sexual no esté rodeado de misterio ni artificialldad, el hombre no necesitará refugiarse ea el consumo pornográfico para huir de su soledad.

Otro de los granees males sociales es la prostitución, tía duda. Si

OPINIONES

Los partidos políticos españoles mantienen en sus programas distintas referencias a ciertas cuestiones en torno a la moral pública y a la moral privada. Nuestra demanda a varios de estos partidos ha consistido en una exposición, por medio de sus oficinas de Prensa, o por medio de alguno de sus militantes más destacados o responsables autorizados, de su política en esta materia. Algunos partidos han preferido hacer un único comentario sobre la filosofía o la ideología que les inspira en este tema*, mientras otros han elegido la enumeración o la cita de su posición en unas cuestiones bastante amplias. Nuevamente, el lector es libre de elegir o de juzgar aquello con lo que esté de acuerdo o lo que no esté de acuerdo. cada persona es consciente de convivir en un entorno inhóspito, que le obliga a rodearse de un caparazón impenetrable, es lógico que, psíquica y sexualmente, haya muchos seres humanos aislados socialmente: esta es, a mi entender, la causa fundamental de que exista la prostitu c i ó n. Hay otras causas: por ejemplo, el Interés del Sistema en mantener una gran cantidad de mujeres —y de hombres— que subsisten sin crear graves problemas de paro o de empleo; a esto hay que añadir la ventaja que supone para el sistema capitalista el hecho de que muchos trabajadores, y sobre todo trabajadoras, mal retribuidos económicamente, «completen» sus salarios con unas «horas extras» mensuales... Pero el problema de fondo, el de crear los suficientes puestos de trabajo para que todo ciudadano pueda vivir honrosamente, queda oculto y, por ello, sin solución real. Lo curioso que, en en cambio, los mismos que noy brindan tan encomiables situaciones nos priven del conocimiento de una inmensa cantidad de datos. La censura sólo se explica en función de un mecanismo- doble: Como primer paso nos sirven «embutidos culturales» con el objeto de sembrar la confusión en núes t r a mente, cuando no el rechazo absoluto, obligando a las capas sociales menos preparadas culturalmente y a una buena parte de las demás, a procesos mentales totalmente infantiloides.

" A continuación, amputan el contenido de obras artísticas y científicas, y de ese modo nos las presentan, pretextando que «no estamos preparados para entender el sentido ,de esas obras, porque nuestra mente es infantil»... (sic). De todo este análisis es fácil obtener algunas conclusiones. Conviene que estemos descapacitados intelectualmente, por lo que la censura no deja, de modo más o menos descarado, de alejarnos de los hechos y del proceso cultural, social y político reales. Esta descapacitación revierte en perjuicio de la comunidad en conjunto y favorece a quienes la planean. En cambio, conviene distraer la atención de cada indiyiduo con argumentos, imágenes y clisés atractivos y «fáciles de obtener», teni e n d o en cuenta que todo esto contribuye al aumento del consumismo y _del enriquecimiento económico de quienes ya no necesitan, en realidad, enriquecerse más.

Y bien: ¿cómo vamos a seguir admitiendo el engaño de una moral pública y otra privada, inconexas y distintas?...

P.P.

PARTIDO POPULAR

" Respecto a la familia, entendemos que es una institución básica de toda la organización social y uno de los medios del desarrollo y perfección del individuo como persona. Por ello defendemos: 1) Que la política familiar debe estar dirigida a la conservación y robustecimiento de esta célula social y

a lograr el mejor entendimiento dentro de sus miembros, evitando situaciones de pluriempleo y deshumanización del conjunto familiar y de las personas que lo forman. 2) Que la familia, en la actualidad, debe ser una comunidad más flexible y abierta, lejos de un anacrónico sentido patriarcal; por ello se debe reconocer dentro de ella la plena personalidad y derechos de la mujer, del varón y de los hijos, y, en consecuencia, se hace indispensable revisar el derecho de familia.

En su congreso, el Partido Popular ha aprobado la incorporación a su programa de la necesidad de que el Código Civil español contemple la figura jurídica del divorcio. Esto no significa que el Par t i d o Popular sea partidario del divorcio, sino que, como la ruptura de los matrimonios es un hecho que desgraciadamente se plantea, la ley tiene que dar una respuesta legal a esta situación, sin perjuicio de los aspectos íntimos o religiosos del tema, que pertenecen a la esfera de la conciencia individual. En esta regulación, el Partido Popular desea que se establezca un procedimiento asequible a todos, que al mismo tiempo, especialmente en los casos en míe exista prole, sólo admita los efectos definitivos en el caso de concurrir causas o situaciones graves de los que conste su prolongación en el tiempo y su irreversibilidad.

El Partido Popular mantiene rotundamente una política contraria al aborto. Parte del respeto del derecho a la vida de todo ser humano y, por tanto, también de los concebidos. Y tiene incorporadas a

su programa una serie de medidas para erradicar o dismin u i r al máximo el aborto. Entre ellas considera especialmente eficaces la defensa de los derechos del niño, mejorar profundamente la condición de los hijos nacidos fuera del matrimonio, proteger decididamente y en todos los órdenes a las madres solteras, y reforzar la investigación de la paternidad, y especialmente, hacer una campaña de educación sexual y fomentar la planificación familiar de acuerdo con la conciencia de cada cual.

Pero no basta con esto. El aborto, sobre todo en las mujeres solteras y en los casos de más dificultad, económica, es un azote contra el que hay que luchar con sentido realista. Hay que evitar el abo r t o clandestino, la explotación de la mujer y los atentados contra la vida.

En lo que se refiere a la penalización del aborto, el P. P. entiende que los códigos penales han de tipificar los delitos contra los bienes y derechos que la sociedad consid era que han de ser jurídicamente protegidos. Siendo la vida humana el bien por excelencia y el más fundamental de los derechos, debe ser jurídicamente protegida y, por tanto, el aborto ha de continuar siendo penalizado. Sin embargo, precisamente porque nuestra ideología está inspirada en principios cristianos, y sin perjuicio de las atenuantes y eximentes generales, habrá que contemplar una casuística que permita una aplicación humana del precepto que preveaM H la no aplicación de la sanción penal cuando concurran determinadas circunstancias.

O. R. T.

ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA DE TRABAJADORES

AMANCIO CABRERO

Cuarenta años, metalúrgico.

Miembro del Comité Central de su Furtivo.

" La O.R.T. pro pugna en su pro grama un Estado democrático, en al el control de los medios de producción fundamentales por el pueblo previa su nacionalización, permitirá el desarrollo económico y en todos los demás órdenes. Los valores de la mayoría sustituirán a los valores y la moral de la oligarquía que hoy se nos quieren imponer. De esa manera la legislación deberá ser revisada para que proteja los valores colectivos. Serán protegidos los derechos y libertades: de huelga, de expresión, de manifestación, las diversas opciones en materia religiosa y sobre el arte y la cultura, el derecho al trabajo y al tiempo libre, al descanso y al deporte. Se pondrán así las bases para la eliminación de los males que aparecen ahora como inevitables en apariencia: prostitución, drogas, pornografía, etcétera, los llamados delincuentes sociales serán devueltos e integrados en la sociedad y las condenas y las leyes que impusieron éstas serán revisadas. En ese nuevo marco podrá acabarse con la margi-

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nación social, con ios factores que empujan a la evasión y a la delincuencia, la familia será protegida, pero sobre bases totalmente nuevas: igualdad total de los cónyuges ante la ley suprimiendo la legislación falsamente «protectora» de la mujer, patria potestad compartida sobre los hijos legalización del uso dé los anticonceptivos y orientación sobre su uso, suministrándolos la Seguridad Social; información sexual y despenalización dei aborto igualdad de condiciones de los hijos que nazcan dentro o fuera rtel matrimonio, divorcio, desaparición de las leyes que «protegen el honor y la reputación familiar» y que están orientadas a proteger la figura reaccionaria de la sumisión de la mujer, y administración conjunta de los bienes comunes. En definitiva, la O. R. T propugna un nuevo concepto de la moral pública, y primordialmente en función de los intereses de la inmensa mayoría, que permita el desarrollo del pueblo

P.S.O.E.

PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL

" En cuanto a materias de pornografía y erotismo entendemos que si problema es, sobre todo, educativo. Es necesario distinguir pornografía de erotismo; aunque en ambos casos la libertad de expresión es el mejor medio de superación de ios posibles traumas que produzca la pornografía en una sociedad educarla bajo el signo de ia represión sexual No creemos en ia necesidad de establecer leyes especiales en la materia; todo intento de control «protector» dinamiza los mecanismos del mercado negro, creando efectos contraproducentes. La libertad es, a nuestro entender más educativa que eJ establecimiento de controles represivos.

EL PASADO

ANTOLOGÍA BREVE

FELIZ EL PUEBLO DONDE NO HAY CINES

• «Son loS cines los grandes destructores de la virilidad moral de los pueblos, que no dudamos que serla un gran bien liara la Humanidad el que se Incendiaran todos los de la Tierra cada dos días por semana (dejamos los Intermedios para el trabajo febril de la reconstrucción y damos por descontado la ausencia de desgracias personales). En tanto que llegue este luego bienhechor, |feIiz el pueblo a cuya entrada rece un cartel: «|No hay cine!» (Articulo del obispo de Pamplona en «Misión», s e p tiembre de 1939.)

EL ESTADO NO PUEDE SALVAR POR DFCRETO

• «Que muchos católicos deseonozcan lo que es función del Estado, lo que es función de la Iglesia y lo que es función de cada individuo) que tiendan a descargar en quien sea el cuidado de su conciencia y prefieran que sea el Estado el que, con la eficacia Inmediata de •u aparato coercitivo, fes Imponga lo bueno y, como se ha dicho gráficamente, les salve por decreto, es posiblemente Ia consecuencia de la mentalidad de defensa a que empecé refiriéndome. Se llega hasta a confiar la defensa a quienes no son la Iglesia y se extrema la defensa hasta no es necesario ni deseable,

»EI ejercicio de la censura, como el ejercicio del poder en general, se debe sujetar a un respeto máximo de la libertad aiena, a la que se puede oprimir por razón de bien común, pero sólo hasta donde el bien común lo exija y asnlranrlo siempre a que tu coacción ea sustituida progresivamente por la ley Interior de la conciencia Individual. Esto, además, es Inevitable, considerando las distintas edades de los espectadores, y que, si alimentar a los menores con los platos fuertes de los mayores seria indigestarles, reducir a los grandes al régimen de los párvulos seria condenarlos a una perniciosa anemia espiritual.» (Garda Escudero, por entonces director general de Cinematografía en abril de 1964.)

LOS CAMINOS DE INMORALIDAD

• «¿Adonde caminamos por vías tan abiertas a la Inmoralidad en los espectáculos, especialmente en el clne? ¿Es que queremos hacer asi una patria grande y vigorosa, alegría y esplendor de los que generosamente vertieron su sangre en una cruzada dora y difícil, a la cual nos condujeron por sus pasos las quiebras morales y sociales de siglo y medio de liberalismo?

»Pues, sin alardear de profeta, nos atrevemos a afirmar que, por esos caminos de Inmoralidad, llegaremos, más pronto o más tarde, a (as mismas metas y a las mismas situaciones pasadas, que reclamaran de nuevo la puesta en escena del bisturí potente, que safe el tumor canceroso de ia nación, para ponerla en vías de curación, si es que na prefiere morir.» (Comentando la exhibición de las películas de Antonioni en una carta pastoral sobre el cine del obispo de Bilbao en 1964.)

LA RESTAURACIÓN DEL ORDEN MORAL

• «Nada hay nue quiebre tanto el Derecho y la moral como una guerra civil, Al terminar la española. sobre nuestra sociedad s« Imponía un caos de subversiones. V el nuevo Estado y la Iglesia católica hubieran de dedicarse a ana rápida y posible restauración del orden moral, siendo la primera medida eliminar las ocasiones que facilitan la mala vida. Quedaron suprimidas las fiestas populares, en las que, so pretexto de cierta religiosidad, entregábanse las grandes masas a excesos inmorales: verbenas, pe. regrlnaciones. r o m e • rías. Y las pocas de ellas que aún subsisten se ciñen a su carácter religioso,

»Siendo sólo una doctrina positiva de España, su mantenimiento inexorable ha lograda acabar con las huelgas violentas, con los asesinatos "ideológicos". La censura establecida por el Estado y la Iglesia evita, en lo posible, la circulación de libros Inmorales y la representación escénica o cinematográfica de obras heterodoxas o deshonestas y la propagación de provocaciones subversivas por medio de la Prensa o de la radio. Para que nuestras jóvenes mujeres se aparten de la vida frivola y adquieran •n alto concepto moral de su sexo dentro de la sociedad fueron creados la Sección Femenina de la Falange Española y el Auxilio Social, dos organizaciones que exigen un servicio obligatorio de las mu-teres jóvenes: servicio de labores hogareñas, de conocimientos auxiliares de la medicina, de cultura general, do exaltación de los valores artísticos patrios —danzas y canciones populares de todas las regiones----, de enseñanza a las clases obreras y campesinas; servicio, sin cuyo cumplimiento las mujeres no pueden alcanzar títulos universlta ríos ni empleos en las oficinas públicas.

»Se han multiplicado los colegios mayores y menores, donde residen y estudian, separadamente, mujeres y varones. Se ha hecho obligatoria la enseñanza de la religión en todos los centros docente». Incontables sindicatos han encauzado la existencia laboral y religiosa de agricultores • Industríalas. La vida nocturna ha quedado limitada en las dos primeras horas nocturnas da cada día. Se ejerce una vigilancia completa en "cabarets" y "clubs de noche". -Ha sido puesta fuera de la ley la antiguamente legalizada prostitución. Ha sido igualmente prohibido el juego en casinos y cafes. Para apartar de los ambien-tes de vicio e inmoralidad a la juventud, y para Inclinarla a los servicios del espíritu, la Iglesia ha d a d o un enorme Impulso a la Acción Católica —femenina y masculina—, que encuadra a españoles de todas las edades y todas las categorías sociales. Tantas y tan radicales medidas de moralidad publica han conseguido, sin duda alguna, reducir considerablemente el índice de los episodios de la mala vida. Pero, y olio es fatal, mientras d mundo exista, la mala vida siempre tendrá «na realidad concretísima en cualquier nación, por muy religiosa y moral que sea. Más soterrada o más hipócrita, la mala vida tiene en la España de hoy sus hechos caracteristleos. Contra lo mandado en las pastorales de los prelados y en las circulares de las autoridades gubernamentales, en nuestras playas sigue triunfando el desnudismo. Se siguen bailando obsesivamente nuevas danza* de importación, en las que se entrevera la epilepsia y el descoco... El iuego y la prostitución se han refugiado en las casas particulares. Las mujeres se han negado en rotundo a prescindir de sus maquillajes, de sus atuendos atrevidísimos, de su fumar en público, de consumir bebidas alcohólicas en bares y tabernas, de sus ademanes y gustos audaces, aprendidos en las vidas muy jaleadas de las heroínas del cine.» (Del libro «Ayer y hoy», de F. C, Salnz de Robles. Ed. Agullar. Madrid, 1960.)

 

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