Autor: Domingo, Xavier. 
   Las municipales y la democracia     
 
 Diario 16.    06/07/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Miércoles 6-junio 77/DIARIO 16

Las municipales y la democracia

Xavier Domingo

Todos los partidos y hombres políticos de este país están de acuerdo para afirmar que las elecciones municipales sí que serán importantes, como si las recientes legislativas constituyentes hubieran sido un. mero trámite o preludio de la próxima elección de alcaldes y concejos.

De hecho, los estados mayores políticos más lucidos están trabajando ya en la preparación de las elecciones municipales. Una labor difícil, compleja y que, en efecto, requiere tiempo.

La historia y sos. traumas confirman la importancia, a veces trascendental, de las elecciones, municipales en este país, pero cualquiera que conozca la realidad española, cualquiera que tenga ocasión de recorrer con frecuencia la piel de toro y sus pueblos sabe por experiencia que los avalares de la historia no son casualidad y que, en efecto, los municipios son el meollo mismo de la vida política,nacional.

El hombre en España, antes que nada, es de su pueblo. Como en ningún otro país, el hombre español vive la vida de su pueblo y siente como cosa de su casa sus problemas urbanos, sociales, económicos y políticos. La fiesta del pueblo o del barrio siguen siendo el centro de todo el ciclo anual. El español se aferra a las tradiciones culturales, religiosas, gastronómicas incluso de su pueblo o aldea, como el aristócrata a sus raíces. Dé ahí, en este país, la importancia clave del poder local. Eu esta importancia de tan múltiples aspectos, entre los que son vitales los psicológicos, halló su base ei caciquismo. En esa importancia se ha de asentar sólidamente la democracia. La democracia española será municipal o no será.

Poco amigo de abstracciones, el elector español, en las. municipales, juzgad condena o expresa su confianza más a hombres, a vecinos, que a siglas u organizaciones.

Los programas o las promesas sólo merecerán crédito si se asientan en la sólida buena fama de

alguien del .pueblo o en la fortuna y buenas relaciones que se supongan eii otro vecino. Los datos personales, eso es lo que cuenta.

Franco anuló la raíz misma de la democracia en este país designando a los alcaldes. Cuando nos interrogamos sobre la extraordinaria Jongevidad del franquismo, deberíamos quizá tratar de hallar la respuesta en este hecho tan sencillo. Franco fue uno de- esos hombres traumatizados por las elecciones municipales de 1931, que originaron la caída de Alfonso XIII y la instauración de. la República.

Lo que está en juego en las próximas elecciones municipales ño es, desde luego, un cambio de régimen y caerían en un grave error, que el pueblo sancionaría, los que se dejarán dominar por ese fantasma. Una vez más, como en el referéndum o como en las legislativas, lo que va a estar en juego en las municipales va a ser la solidificación de la incipiente democracia española, intimamente ligada con el sistema monárquico. Pero esta vez se va a notar en el nivel más profundo y vital, allí en donde pueden y deben surgir (allí en donde sólo pueden surgir) aquellas formas de vida democrática, originales y genuinas, que todos esperamos, dentro del marco legal7 que hemos adoptado.

Nuestros pueblos, todos ellos, los de Castilla como los de Cataluña, los de Extremadura como los ctel País Vasco, han sufrido terriblemente los estragos iel inmenso autoritarismo franquista, con sus peculiaridades características de corrupción. Todos ellos tienen hoy problemas enormes, que sólo tienen solución local y a partir de la democracia. El gran cambio de este país, el gran cambio pacífico y no copiado de Europa, sino modélico para ella, surgirá de esas elecciones municipales.

En oirás naciones, las elecciones municipales son una formalidad más. En él nuestro, afortunadamente, el pueblo tiene importancia y sigue siendo la sangre de las instituciones.

 

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