Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   La libertad y el extremismo     
 
 ABC.    24/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

LA LIBERTAD Y EL EXTREMISMO

Decía Alberto Giovannint, un gran periodista italiana, que la libertad es un bien que todos los regímenes, antes de serlo prometen, pero que ningún régimen regala. El hombre, en el régimen totalitario como en el democrático, es libre en la medido en que está dispuesto a pagar la libertad. Ser libre significa prácticamente estar fuera del «gran giro» del poder y, consiguientemente, excluido de las ventajas que el poder garantiza a los propios apologistas. Ser libre lleva consigo el riesgo de verse acosado de «subversivo» en cuanto al régimen imperante, o de antifascismo ayer, y de fascismo hoy. Viene a cuento todo esto porque la libertad en el juicio, la libertad de decir honradamente lo que se siente y lo que se considera un deber, es cosa grave en España. Desde luego la cosecha que se recoge a través de cartas, en su mayoría anónimas, resulta enorme y desalentadora. La consecuencia es que para un número de gentes enclavadas en la más extrema derecha, yo soy un rojo empedernido, situado en la misma línea de traidores a la Patria en que se encuentran —según ellos— Gil Robles, Areilza, Ruíz Giménez, aero también Praga y Pío Cabanillas, sin olvidar al cardenal Tarancón. Del lado opuesto, o sea, de la extrema izquierda, yo encarno la mas anacrónica reacción, el oscurantismo más total, el fascismo en todo su esplendor, el cavernícolismo más hosco y profundo. Estos son los mismos que durante la República consideraban un delito ir a misa, llevar una cruz al cuello, tener en casa un retrato del Rey o leer el A B C y «El Debate». Y aquéllos, hoy son los mismos que, en el nombre de Cristo, amenazan de muerte, ofenden, calumnian y falsean la verdad, acusan de asesino a un cardenal y califican de mandato al Papa. ¿Qué libertad habría en un país donde tales extremismos imperaran?—ARGOS.

 

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