Nota del ministerio del Ejército     
 
 Informaciones.    10/01/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

NOTA DEL MINISTERIO DEL EJERCITO

MADRID, 1«. (INFORMACIONES.) El Ministerio del Ejército facilitó ayer la siguiente nota: «En

relación con algunas informaciones aparecidas en la Prensa acerca de la presencia de unidades multares

en el Metro madrileño, este Ministerio hace constar, para debido conocimiento, que el Ejército no

participa, ni participará, en la resolución de problemas que no le son propios.

El Ejército está realizando una misión prevista en la legislación vigente y cuyo cumplimiento ha sido

acordado por el Gobierno de la nación.

El servicio público que el Ejército presta, con motivo de la huelga del Metro, tiene como único

destinatario el pueblo de Madrid, y con carácter gratuito.

Cualquier otra Interpretación que pudiera hacerse sobre este particular podría considerarse de carácter

tendencioso y sus autores responderían de las responsabilidades en que concurrieran.»

Se lía impuesto el A sentido común. La huelga del Metro de Madrid, superar- da la inevitable fase de

tensión, hizo crisis y las aguas han vuelto a ru. cauce, con la promesa formal de negociaciones laborales,

hasta encontrar un acuerdo de concordia, en él que loe empicados de la importante compañía de servido

público sientan el calor de las reivindicaciones satisfechas. Desde esta mañana, lo» trenes del Metro de

Madrid vuelven a circular por sus carriles, entre la satisfacción de ¡os madrileños, que han sabido superar

con civismo y paciencia las incomodidades producidas por la paralización tan radical y sorpresiva del

transporte público más importante y vital de la capital de España.

Al felicitarnos esta mañana porque se haya reanudado el servicio del Metro, oportuno es hacer hincapié

que frente a te* efectos negativo» que ha supuesto este conflicto laboral, existen otros positivos: el litigio

por razonadas peticiones salariales no ha degenerado en intransigentes m irreversibles posturas que

impidieran el diálogo. Es necesario señalar a la opinión pública que la huelga del Metro de Madrid podrió

servir de ejemplo para cuantos desconfían de la capacidad de diálogo y concordia de los españoles en esta

hora. La montaña de amenazas y de pulso al Gobierno con que se calificó este conflicto laboral, se ha ido

erosionando sin necesidad de medidas legales, pero coactivas, que tendríamos hoy que lamentar

En este drama hubo un argumento coherente en el clásico sentido de la palabra: planteamiento, nudo y

solución. El problema era y sigue siendo laboral, y concretamente económico. Sobre esta, base, y según

se ha prometido, seguirán las negociaciones interrumpidas drásticamente por la huelga. Esperamos con

confiama que este «let motiv quede resuelto en breve y a satisfacción en el diálogo empresa-trabajadores.

El nudo del drama se planteó en la noche de Reyes, cuando los trenes subterráneos dejaron de circular,

sorprendiendo a miles de madrileños que, como es tradicional, se habían trasladado a los centros

comerciales para adquirir los regalos de sus familiares. En aquella tarde y noche se produjo un caos de

tráfico de proporciones alarmantes que hizo antipopular la decisión de los empleados del Metro por

interrumpir su trabajo sin previo aviso a la indefensa y sorprendida población. La unanimidad de las

decisiones y la larga procesión de iglesia en iglesia de los dos millares de empleados ha sido la nota

peculiar de este suceso, como también merece ser destacada la prudencia y el tacto con que las fuerzas

encargadas del orden publico han actuado en todo momento. 7 como el servicio público está por encima

de cualquier contencioso, e! Gobierno que preside don Carlos Arias, antes de apelar a la fuerza de los

argumentos legales recurrió a sus propios recursos: los soldados especialistas de ferrocarriles te hicieron

cargo del servicio y han cumplido su cometido a la perfección en estos tres últimos días.

La nota oficial del Consejo extraordinario de ministros de la tarde de Reyes planteaba la postura del

Gobierno para resolver el conflicto; en ella «e apelaba al diálogo como principio de solución antes que a

las medidas legales. Se ha cumplido el propósito.

Por último, es necesario destacar que en ningún momento se kan trasvasado las fronteras del problema.

Los trabajadores querían mejor salario y no otra cosa, pese a que, muy posiblemente, algunos alimentaran

otras pretensiones de rio revuelto. Este aspecto de la huelga del Metro exculpa de sanciones a los

empleados, que llegaron al límite de sus derechos con el ejercicio de huelga, pero que no rebasaron ese

amplio margen de diálogo.

Al considerar hoy el final de este conflicto, produce una cierta satisfacción pensar en la madurez de este

pueblo y en el propósito del Gobierno del Rey de reconocer esa mayoría de edad.

10 de enero de 1976

 

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