El presidente Arias, en el Consejo Nacional. 
 "Sólo la voluntad del pueblo puede decir la última palabra"  :   
 La legalidad está abierta a la reforma que la comunidad nacional demande. 
 Informaciones.    19/01/1976.  Página: 1,?. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

EL PRESIDENTE ARIAS, EN EL CONSEJO NACIÓNAL

«SOLO LA VOLUNTAD DEL PUEBLO PUEDE DECIR LA ULTIMA PALABRA»

LA LEGALIDAD ESTA ABIERTA A LA REFORMA QUE LA COMUNIDAD NACIONAL

DEMANDE

MADRID, 19. (INFORMACIONES.)

SOLO con la participación del pueblo en las tareas del Poder, se logra normalmente la convivencia.

Nosotros, señores consejeros, hornos entrado en una etapa histórica. Recibimos la herencia de un Caudillo

excepcional; pero tenemos que administrarla de una forma distinta a aquella con la que se logró tal

patrimonio común. De la herencia del Caudillo no hay más beneficiario que el pueblo español y, en

consecuencia, sólo el pueblo español debe decidir, conforme a lo qae establecen las leyes, la forma de

disfrute de ella. De un sistema de adhesión personal incondicional, tenemos que pasar a un sistema tie

participación institucional. V en las modernas democracias, la participación se logra a través de las

representaciones.»

Estas palabras fueron pronunciadas esta mañana ante el Pleno del Consejo Nacional del Movimiento por

el presidente del Consejo y titular del Gobierno, don Carlos Arias. El señor Arias hablaba después de que

e] organismo político hubiese aprobado definitivamente la constitución de las asociaciones Reforma

Social Española, encabezada por el señor Cantarero del Castillo, y la Asociación Proverista, cuya cabeza

visible es el señor May-spunave. La aprobación de la constitución de estas asociaciones se produjo por

unanimidad de los consejeros reunidos. En el banco azul se encontraban todos los miembros del

Gobierno, excepción hecha del titular de Marina, almirante Pita da Veiga. Junto al presidente del

Gobierno, tomaba también asiento en el banco azul el titular de las Cortes, señor Fernández-Miranda

El señor Arias Navarro durante el d i s c urso, que recibió aplausos finales, manifestó también, tras

pronunciar palabras de recuerdo a la figura de Franco, su decisión más firma de «ser fiel a mis orígenes,

intentar siempre´ responder con exactitud al momento que vivirnos y procurar no defraudar jamás las

esperanzas que en nosotros tiene depositadas el pueblo español, que si reclama de sus gobernantes pronta

y adecuada respuesta a las exigencias de los tiempos, en sus representantes exige también fidelidad al

mandato que les ha confiado».

Más adelante, el señor Arias explicó que no podría deducirse lícitamente de sus palabras «ni puntos de

afán de revisionismo ni suicidas propósitos de remover nuestro sistema institucional por un prurito de

novedad o de irresponsable arbitrismo».

Habló también de la exigencia de «perfeccionar nuestro sistema político», y añadió que el principio

último de toda acción política es «lograr la armonía del quehacer de la comunidad al amoaro de un

ordenamiento Jurídico objetivo, garantizado por el juego impasible de las normas, aceptadas libremente

por !a sociedad y elaboradas con sujeción a las necesidades de la nación».

EL MOVIMIENTO Dijo también el presidente de] Gobierno que «el Movimiento es una forma política

de actuación del pueblo, de todo el pueblo español que ha aceptado los principios últimos de la legalidad

fundamental». Explicó que el Movimiento es, pues, «un modo de participación política puesta al servicio

del pueblo español», y que en consecuencia, «este Consejo debe ser fiel representante de ese pueblo y dar

justa respuesta a las aspiraciones y necesidades del mismo».

Tras indicar que la cuestión fundamental no es tanto lo grar una relación de derecho entre mandante y

mandatario, sino en conseguir una relación de hecho que sería «la concordancia entre la opinión publica

expresada a través de legítimos cauces de participación política y la composición de los órganos del

Estado que tiene confiada sus funciones institucionales de autoridad», el presidente del Gobierno dijo qué

para lograr este objetivo no parece existir una fórmula más idónea qus (casentar la representación sobre

bases amplias a través de una participación responsable».

Indicó a continuación que nadie tiene derecho a excluirse de la responsabilidad común, porque tal deber

es otorgado por el pueblo y únicamente el pueblo tiene facultad para eximir del mismo a sus

representantes. «Por ello —añadió— es firme nuestro propósito de no admitir más intermediarios que los

legítimamente reconocidos por la voluntad nacional a través de las Instituciones.»

PRINCIPIO DE AUTORIDAD

Capítulo especialmente importante del discurso del primer ministro fue el referente al principio de

autoridad. Dijo el señor Arias que en si campo específico de su actuación, el Gob í e r n o admitirá

únicamente aquellos dogmatismos impuestos por el ordenamiento jurídico, y no ahorrará esfuerzo para

acomodar las instituciones a las exigencias de los tiempos. Explicó que existe en el Gobierno conciencia

de las «ingentes dificultades de signo diverso» que va a encontrar en su tarea, y añadió: «Acaso

sorprendido, pero con evidente serenidad y confianza, el país ve al Estado sometido a fuertes y alocados

embates con los que algunos pretenden romper definitivamente nuestra paz y obligarnos a desistir de

nuestros propósitos de ordenada y pacifica evolución política. Conojemog p e r f e c tamente los orígenes

y verdaderas causas de la subversión; tenemos clara conciencia de sus torpes y criminales objetivos:

sabemos del número y real importancia de fuerzas y la cantidad de las ayudas con que cuentan. Por ello

podemos asegurar desde aquí su fracaso total, porque el Gobierno, dando la respuesta que el pueblo

quiere, está dispuesto a utilizar con toda energía y firmeza cuantos elementos la ley pone a su alcance.»

Insistió el señor Arias en oue el ejercicio de la autoridad no puede ser en ningún momento suleto a

discusión y en este sentido dijo: «Se ha señalado por voces cargadae de sensatez política que ni la paz ni

cualquiera otra de las conquistas hasta hoy logradas por el pueblo español, con tan sacrificado esfuerzo,

son negociables. Con la rolsma razón rechazamos como absolutamente inadmisible el que 1n autoridad,

su prestigio o su ejercicio puedan en algún momento ser negociados. No queremos vernos acusados en la

Historia esta gravísima falta, contra el Estado: la de no ejercer la autoridad.»

El presidente del Gobierno terminó su discurso diciendo que la legalidad «está abierta a la reforma y a los

perfeccionamientos que la comunidad nacional demanda», pero que esa legalidad, en tanto no sea

modificada, «debe ser plenamente aceptada por todos». Agregó que sólo los órganos del Estado tie n e n

atribuida la capacidad de interpretar esa legalidad y de marear las pautas para su modificación. Y a

continuación dijo que sólo la voluntad del pueblo español no secuestrable por espontáneos y no

autorizados interpretes intermediarios puede decir la última palabra».

El discurso del señor Arias Navarro contuvo también alusiones a Ja importancia del Consejo Nacional y

terminó con estas frases: «No podemos responsabilizar a la comunidad nacional de las consecuencias de

una política que no ha protagonizado, porque sólo después drl ejercicio de la libertad es lícito exigir

responsabilidades. El qus así lo quiera entender, además de hacer un flaco servicio a la nación, se

descalifica definitivamente como posible gestor de la cosa pública o como represen tente de cualquier

sector de la comunidad.»

GARCÍA Y RODRÍGUEZ ACOSTA. CONSEJERO DE LOS «CUARENTA»

En el orden del día de) pleno del Consejo Nacional dEl Movimiento figuraba la elección del nuevo

consejero nacional del grupo de los «cuarenta», para cubrir la vacante que causó en dicho gruño el señor

Herrero Tejedor, fallecido hace meses. A este efecto se procedió a votar el sucesor de entre una terna de

nombres propuesta por el grupo mismo. Los componentes de dicha terna eran los señores García.

Rodríguez-Acosta, García Hernández y Lamo de Espinosa. El resultado de la votación fue favorable al

primero de los aspirantes citados, uqe se ha convertido así en consejero nacional hasta la edad de setenta y

cinco años, según establecen las normas vigentes. Numéricamente, la votación fus la siguiente: señor

García Rodríguez-Acosta, 52 votos: señor García Hernández. 40 votos; señor Lamo de Espinosa. 10

votos. Hubo tres papeletas en blanco.

El presidente Arias, en el Consejo Nacional

LA AUTORIDAD NO ES NEGOCIABLE.

EL CONSEJO NACIONAL DEBE SER FIEL REPRESENTANTE DEL PUEBLO.

EL SEÑOR GARCÍA Y RODRÍGUEZ-ACOSTA ELEGTDO CONSEJERO DE LOS 40.

 

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