Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Otra vez el G.R.A.P.O     
 
 Informaciones.    17/07/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

OTRA VEZ EL G.R.A.P.O.

Por Abel HERNÁNDEZ

UNA llamada telefónica recibida anoche en nuestro periódico volvió a remover las agrias de la duda sobre la autenticidad del comunicado del G.R.A.P.O. que habíamos recogido en el lavabo de una cafetería por la mañana, tras una peripecia novelesca, redactores de INFORMACIONES y de «El País». Como detalle, a este cronista le sacó de la clínica, donde su esposa acababa de dar a luz, ana llamada telefónica de un supuesto «grapo». Sin embargo, prevalece la impresión de que el ultimátum —sin plazo fijo— lanzado ayer por escrito es cierto. ¿O acaso hay disensiones dentro del grupo? De nuevo ha vuelto la zozobra a la familia Oriol y al Gobierno.

Otra vez estamos en el callejón sin salida. «Si cedemos al chantaje del G.R.A.P.O., corremos el riesgo de dejar un país ingobernable», según la versión de uno de los ministros. Si no se dictan pronto medidas de clemencia, tal como tenía planeado el Gobierno antes del secuestro, puede correr peligro la vida del presidente del Consejo de Estado, puede hacerse ingoberaa-bl el País Vasco y puede dar la impresión de que el Gobierno condiciona sus decisiones políticas, que considera justas, a una coacción de un grupo revolucionario.

En las áreas gubernativas responsables se tiene la seguridad, en contra de ciertas especulaciones truculentas, de que el G.R.A.P.O. es el G.R.A.P.O. Concretamente se tiene la certeza de que el G.R.A.P.O. y el P.C. (r) son las dos caras de la misma moneda. En sus hojas clandestinas aparecen las siglas confundidas. Lo demás es buscar tres pies al gato. ¿Está´ siendo utilizado este grupo «antifascista», sin saberlo, por alguna poderosa fuerza de signo contrario? Todo es posible, pero no está demostrado, y hasta que se demuestre hay que contar con los hechos. ¿Está sirviendo este prolongado y largo secuestro a intereses inmovilistas? Parece que sí. Pero esto ocurre de simple carambola.

Las autoridades gubernativas están pensando muy seriamente la posibilidad de publicar de nuevo las fotos de los secuestradores materiales del señor Oriol (estas autoridades están totalmente convencidas de que saben quiénes son los autores materiales del secuestro) y ofrecer una recompensa al que aporte datos de su paradero. Esto nos han asegurado en fuentes bien informadas.

Uno tiene la impresión de que estamos llegando al desenlace (por uno u otro camino) del extraño «caso Oriol». Confiamos en que se imponga el buen sentido.

INFORMACIONES

 

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