500 trabajadores, perseguidos por la Policía, forzaron las puertas. 
 El Parlamento vasco fue invadido violentamente     
 
 Diario 16.    27/06/1980.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

500 trabajadores, perseguidos por la Policía, forzaron las puertas

El Parlamento vasco fue invadido violentamente

Cerca de cien trabajadores, a los que posteriormente se unieron otros cuatrocientos, mantienen encerrados en la sede de la Diputación Foral de Vizcaya a los parlamentarios vascos y miembros del Gobierno autónomo, en protesta por la situación de la empresa Nervacero. Pertenecen al sector de la siderurgia no integrada, que encuentra dificultades para obtener financiación del Banco de Crédito Industrial.

Bilbao — Cerca de quinientos trabajadores de la empresa Nervacero ocuparon ayer el Parlamento vasco e impidieron la salida de diputados y miembros del Gobierno autónomo que, al cierre de esta edición, seguían retenidos en un ambiente de gran tensión.

Varias personas resultaron heridas como consecuencia de una primera intervención de las FOP, que entraron en el edificio de la Diputación Foral de Vizcaya, con la avalancha de ocupantes. La Policia se retiró más tarde, después de una gestión parlamentaria ante el gobernador civil de la provincia.

A primeras horas de la noche los ocupantes montaron un servicio de orden para impedir que salieran los diputados, mientras miembros del servicio de seguridad del PNV y policías de paisano se concentraban en la zona.

Dos parlamentarios de Herri Batasuna se solidarizaron con los ocupantes, que únicamente abandonaron el edificio para cenar, en grupos de 25.

Los trabajadores insisten en que no cederán en su postura mientras no se aclare la situación de su empresa. «Lunes Económico» informó, en su última edición, de la existencia de un acuerdo entre el PNV y el Gobierno central, para que el Banco de Crédito Industrial conceda a Nervacero los créditos que precisa para su sostenimiento.

Pero el consejo del BIC, afirma la citada publicación, se ha enfrentado al vicepresidente Abril Martorell, y se opone a la concesión del crédito, por considerar que la medida no evitará el hundimiento de la empresa.

 

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