La huelga, tolerada, sigue sin regular     
 
 Blanco y Negro.    26/04/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA HUELGA, TOLERADA, SIGUE SIN REGULAR

fpAMPOCO en el Consejo •^ de Ministros decisorio del viernes 19 de abril se trató el tema de la regulación de la huelga. Antes de su dimisión, el ministro de Trabajo don Licinio de !a Fuente había declarado que este tema no se incluía en la ley de Relaciones Laborales por razones de urgencia (salvar el trámite de las Cortes) y se regularía por decreto.

Parece ser que el relevo del señor De la Fuente estuvo -motivado, especialmente, por la discusión a nivel ministerial sobre N conveniencia de suprimir el artículo 103 de la ley de Procedimiento Laboral. Esta norma permite a los empresarios despedir a los participantes en un con-f I icio colectivo ilegal (eufemismo aplicado a la p3labra huelga) con las indemnizaciones procedentes. Pero la pVo-pia ley y tas sentencias de Magistratura y Tribunal Supremo consagran el principio de que el patrono podrá sancionar a quien crea merecedor de ello, dejando de hacerlo a quien estime preciso. Este «detalle» es el nudo de la cuestión, pues está claro que si se aceptase únicamen-:e el despido de los partici-jantes en la huelga, podrían juedar a salvo los instigado-es con sólo eludir el paro y rebajar en los momentos :rít¡cos.

Sobre la huelga no han fal-ado opiniones llamativas. El ninistro de Relaciones Sindicales, señor Fernández Sordo, hizo famosa la frase: «A /a Ir.ielgv hay que llamarla por tía nombre». El dirigente social sindicalista don Noel Za-pico comparó el fenómeno a ta gripe y afirmó que ignorar a cualquiera de las dos es igualmente nocivo.

Por el lado patronal, la tesis de los partidarios de la economía de mercado es ligar los conceptos de huelga y despido libre. Un gran empresario tan caracterizado como don José María Aguirre Gonzalo sostiene la conveniencia de «reajustar» las plantillas cuando lo exija una mayor rentabilidad y productividad. Eso sí, con seguro de desempleo generoso.

Los últimos datos sobre conflictividad laboral, publicados por el Ministerio de Trabajo con la tardanza que ya es habitual, hablan de un millón ochocientas veinte mil horas de trabajo perdidas en 1974. Pero los tiempos cambian. Lo que ayer el Fuero del Trabajo definía como delito de lesa patria, hoy está tolerado de hecho y en vías de legalización.

 

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