...Y también en Madrid     
 
 Cambio 16.    10/06/1974.  Página: 29-31. Páginas: 2. Párrafos: 27. 

...Y también en Madrid

;é Mario Armero, presidente de Europa Press, y Pablo Castellano, socialista, pudieron estar en el Rltz, entre otras cosas, porque no son catalanes. Pero rticipan del mismo espíritu, según las declaraciones que siguen, recogidas por é Oneto.

Dsé María rmero, na duda

:eo que hay un hecho indiscutible. na gran mayoría de la población es-¿ñola tiene auténticos deseos de 11-ertad y de mayor participación demo-rática. Las posiciones adoptadas por i prensa y por otros medios de difu-,¡Ón, incluso oficiales, han sido enormemente representativas del sentir del pueblo español cuando han informado sobre recientes acontecimientos mundiales. Los jóvenes, los que han conocido fuera de España las ventajas e inconvenientes del juego democrático, los que temen las consecuencias de la no evolución, los que consideran fundamental la existencia de posiciones críticas para mejorar las actuaciones de los Gobiernos, y muchos más, desean que nuestro país evolucio-

ne hacia las mismas o parecidas fórmulas políticas del mundo libre. Es ya muy difícil encontrar entre los españoles personas que acepten o propugnen fórmulas totalitarias. Las voces que recientemente clamaron, abogando por el retorno a situaciones felizmente superadas, encontraron el rechazo o el olvido, Los españoles renuncian hoy de verdad al eterno destino de ser con-lucidos.

Los hombres del Gobierno Arias Navarro son sensibles a esta situación ´ se han propuesto la evolución, bus-¡ando así la permanencia del sistema. Esta posición, que se tradujo en la ex-josición programática del presidente leí Gobierno, abrió muchas ilusiones / despertó auténticas esperanzas. Pero a reacción era de esperar, procedente Je fuerzas reaccionarias e inmovilistas. Sin duda, esas fuerzas influyeron en decisiones concretas adoptadas por el nuevo Gobierno, decisiones que me gustaría olvidar, y que motivaron posiciones de desilusión y desconfianza.

Se planteó así una duda que me gustaría ver favorablemente resuelta: si ^ los ministros del nuevo Gobierno "sien- W en" de verdad el aperturismo .—una auténtica manera de ser y de pensar— ´ si están convencidos de que no hay otra solución.

Tal vez por una razón de "deseabi-lidad" veo a lo largo de las últimas semanas una continuación en las líneas aperturistas, si bien es verdad que exis-:en auténticas contradicciones. Me gustaría concretar, aunque comprendo que, en los temas que recojo a continuación no me refiero a algunas libertades básicas que existen en los países democráticos:

Prensa.—Es donde más se destaca la evolución del Gobierno, debida, sin duda, al ministro Pío Cabanillas. Se está informando debidamente, y los periódicos, cuando las circunstancias lo requieren, se colocan en una posición crítica. La prensa española es consciente de esta situación.

Televisión.—Se está informando más, especialmente en temas naciona-•ís. Noto un intento de entender que televisión no puede estar sólo al serbio del Gobierno. Se empieza a re-ger alguna posición crítica.

Actos culturales.—Tal vez por sus elaciones con el orden público, se observa falta de tolerancia. No se entiende por qué han sido prohibidas algunas conferencias y recitales.

Superación de la guerra civil.—Se nota una noble actitud de superación de viejos conflictos y un deseo de armonía y comprensión. Colaboración por parte de los que vn estado fuera del sistema.—Se ha

?ntado..El resultado ha sido nega- \ tal vez por no haberse hecho las :ones de forma adecuada.

formación por entidades oficiales. a avanzado muy poco. No hay una ica de techo de cristal en las en-

;es administrativas. Los Ministe- , que, por cierto, han aumentado üblemente su estructura adminisiva, hacen muy poco* por informar opinión pública, uelga.—Puede hablarse de la exis--icia de huelgas. Es un paso impor-nte. Proyecto de ley de régimen local.— No parece suficientemente avanzado. La estructuración de la elección de concejales y alcaldes será muy difícil sin solucionar el tema del pluralismo político.

Proyecto de ley de incompatibilidades parlamentarías. — Difícil también sin estructurar el pluralismo político. Pluralismo político.—No se ha avan-ido. Para las asociaciones ya es tar-;. Incluso el término está gestado. \ de irse a las fórmulas del pluralis-> político moderno que existen en os países.

Actitud general del Gobierno.—Está mejorando. La mayor parte de los ministros parecen no ser poseedores de la verdad en exclusiva y tratan de comprender la posición de los demás. Es un paso importante. Gracias.

Pablo Castellano, análisis integral

Es evidente que en el año 1974 la España real, sociológicamente examinada, no está teniendo el debido reflejo en la España de la política oficial. A las profundas transformaciones y mutaciones que se han producido en nuestro cuerpo social, no han correspondido las adecuadas formulaciones políticas, sino, bien al contrario, por voluntaria ignorancia o por equivocada oposición nuestras plasmaciones políticas han querido frenar la imparable dinámica de una sociedad nueva, y de ello ha surgido toda la gama de con-flictividades en que nuestra sociedad se debate, cada vez que se trata cualquier problema ideológico, político, administrativo, laboral e incluso de realización individual y colectiva humana.

Si el aperturismo, como puro término al uso, supone el intento de acomodación política a una nueva realidad sociológica, de forma sincera y constructiva, ha de ser recibido esperanzadamente y nadie puede negarse a prestarle su colaboración.

Si bajo el término aperturismo no existe ese realismo y sinceridad, sino un puro intento de mixtificación palia-dora de la contradicción que no apunte a la raíz de ésta, el aperturismo, por formal y falso, a corto o medio plazo, se queda sin contenido alguno y será" otra ocasión despreciada de hacer auténtica política.

Para poder distinguir un aperturismo con carta de crédito de una pura manipulación o juego, sin ignorar que en nuestro país existen aún muy notables fuerzas dispuestas a una política de bunker, ávidas de catastrofismo, que haga prosperar sus tesis y reafirmarse en su fosilización, se ha de exigir a ese aperturismo varios requisitos:

1.° Que una vez programado, como vocación o anhelo, se plasme en hechos concretos y valientes su contenido y definición.

2.° Que en su proyección apertu-rista ataque al fondo real de los problemas, la democracia, o lo que es lo mismo la protagonización por el pueblo de la política nacional y no la mera participación de éste en una política de minorías, a la que adherirse.

PABLO CASTELLANO

3.° Que se vuelque en un análisis integral y total de la política española, sin excluir del mismo determinados campos o parcelas consideradas como intocables o tabús. Asumidos estos requisitos, el método, el ritmo o la pauta de su desarrollo será un puro medio y no una barrera con la que obstaculizar precisamente el alcance de su meta final: la democratización de la vida española a todos los niveles.

Para muchos de nosotros esta democratización no es un fin en sí mismo, sino el medio que pueda permitir el ofrecimiento de opciones políticamente válidas, su contrastación y su realización. A excepción de los que siguen manteniendo postulaciones totalitarias, se da una seria coincidencia sociopoh´tica en la necesidad de arrancar con módulos democráticos hacia el futuro de nuestro país.

Esta política de hechos concretos pasa por el conjunto de modificaciones legislativas a eliminar la represión política de nuestras leyes, de nuestra práctica judicial y de nuestro sistema penitenciario. Pasa por la protección y no el simple consentimiento o tolerancia de los Derechos Humanos y de las libertades políticas y cívicas.

La protagonización por el pueblo español de la política nacional, en uso de su soberanía, rechaza la división maniquea entre españoles y antiespañoles, y repudia el dogmatismo ideológico y las exclusiones a priori.

El análisis integral y colectivo supone una voluntad constituyente aun cuando se realice bajo una formulación evolutiva o interreformista.

¿Es éste el aperturismo del que todos hablamos? Me temo sinceramente que no.

 

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