Tamames reconoce que evade impuestos. 
 El PCE, por la amnistía fiscal     
 
 Diario 16.    05/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Tamames reconoce que evade impuestos

El PCE, por la amnistía fiscal

SAN SEBASTIAN (D16). Una amnistía fiscal para los capitales fugados al exterior propuso ayer Ramón

Tamames, miembro del Ejecutivo del Partido Comunista de España (PCE), en el transcurso de un

coloquio con empresarios donostiarras," organizado por la Escuela Superior de Técnica Empresarial.

Otro de los participantes, Eduardo Merigó, de la Federación de Partidos Demócratas, se manifestó en

contra de un plan de estabilización "porque esa es la política que se viene aplicando desde hace tres años

y sólo sirvió para agravar la crisis económica".

En cuanto a Julián Campo, enviado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), reemplazando a

Miguel Poyer, pidió incentivos fiscales a favor de los empresarios para que puedan aumentar sus

plantillas.

La reunión en la capital donostiarra fue organizada con el fin de ilustrar a los empresarios vascos —

concurrieron unos ochenta— sobre los programas económicos de los partidos políticos.

Intenciones marxistes

Muchos empresarios aguardaban la intervención de Tamames en una espera que algunos de los presentes

caracterizaron como "una expectativa de que Tamames los tranquilice acerca de las intenciones de los

marxistas.

La expectativa fue colmada a medias. Uno de los presentes apuntó que mientras Tamames proponía

"medidas tibias", distinguiendo entre el corto y medio plazo, "los obreros, los comunistas en la fábrica, se

tragan el corto y el medio pidiendo el largo plazo de inmediato".

Tras una intervención de carácter filosófico, Tamames destacó que su partido entiende que la prioridad

número uno es "restablecer la confianza" como paso previo para impulsar la demanada global y luchar

contra la inflación.

El representante del PC señaló que un medio para restablecer la confianza era dar el papel que le

corresponde a la pequeña y mediana empresa en la formulación de la política económica. Las otras dos

vías son, según Tamames, amnistía a los evasores fiscales y permitir el regreso al país de los capitales

evadidos sin ninguna clase de sanción penal.

Tamames puntualizó que esta amnistía sería "una muestra de realismo político y que el ciento por ciento

de los contribuyentes son evasores fiscales". Confesó que hace cinco años que no hace su correspondiente

declaración sobre la renta, "ya que no tienen por qué pagar impuestos, cuando legalmente yo y mi Partido

no existimos en la vida ciudadana".

"La fuga de capitales, aunque realizada en gran parte por la oligarquía financiera, no se restringe sólo a

ésta; muchos pequeños empresarios, muchos pequeños ahorradores, incluso muchos emigrantes prefieren

tener su dinero en el exterior por falta de confianza en España."

Estimular a la empresa

Julián Campo propuso dar estímulos directos a las empresas para que aumente el nivel de empleo.

Aquéllos, según el representante del PSOE, consistirían en una desgravación fiscal progresiva en

impuestos sobre sociedades y el traslado de parte de las cargas de la Seguridad Social del área de la

empresa al Estado.

Una selección del gasto público con especial dedicación a las provincias con alto nivel de paro fue otra de

las medidas sugeridas por Campo.

En este terreno, Tamames apuntó que había que incentivar la demanda global mediante un plan de obras

públicas, la mejora del Seguro de Desempleo y la creación de un servicio de colocación. Agregó que era

necesario corregir las "corruptelas y abusos en el sistema de la Seguridad Social que cometen todas las

partes involucradas: funcionarios, empresarios y trabajadores.

Créditos que regatan

Eduardo Merigó pidió la liberalización de los tipos de interés con tasas similares a las que registra la

inflación. "En muchos casos, los créditos se regalan", comentó el hombre de los demócratas liberales.

Propuso suprimir, o en todo caso reformar, el crédito oficial y aumentar la competencia entre los bancos.

Una de las medidas para lograr este objetivo sería la entrada de la banca extranjera. Se manifestó

partidario de la "inmediata y automática autorización de todas las solicitudes presentadas por los

banqueros del exterior".

Tamames se mostró en contra de la socialización inmediata de la Banca privada. Propuso en cambio un

mayor control del Banco de España sobre los recursos ajenos a la Banca para vigilar el uso de dichos

fondos.

Julián Campo entendió que el mejor control sería el nombramiento de representantes del instituto emisor

en los Consejos de Administración de los grandes bancos para vigilar la utilización de los coeficientes de

inversión.

Ignorada la deuda externa

Ninguno de los asistentes hizo mención a la deuda externa. Por el contrario, Ramón Tamames señaló que

"España había infrautilizado sus posibilidades de obtener facilidades financieras en el FMI"., observación

que fue textualmente aprobada por Eduardo Merigó.

Este propuso, para sanear el déficit de la balanza de pagos, una política de estimulo a la exportación que

pasa por una devaluación de la peseta y la reducción de los aranceles. Merigó apuntó que el último año el

tipo de cambio gradual se había reajustado poco, si se tomaba en cuenta el valor de la peseta frente a un

conjunto de monedas, y no sólo en relación a una o dos divisas. La devaluación, según Merigó, no tenía

que ser brusca —supuso que en ese caso había que depreciar entre un 15 y un 20 por 100—, sino gradual,

mediante un sistema de flotación controlada.

Julián Campo abordó el tema del sector exterior por el lado del desempleo: "Sería demagógico negarse a

la entrada de inversiones extranjeras cuando esos capitales pueden permitir elevar el nivel de empleo",

comentó el representante del PSOE.

Reforma fiscal

Los tres ponentes matizaron su postura a favor de la reforma fiscal. Merigó se pronunció por un

"saneamiento" de la base imponible y en contra de la elevación de los tipos impositivos.

Campo propuso "un debate previo nacional entre las clases sobre el tema de la reforma fiscal", mientras

que Tamames también insistió sobre los condicionamientos previos, que no son otros que las sendas

amnistías propuestas.

Apostillas

Tras la intervención de Merigó, varios de los asistentes apuntaron con inquietud que muchas de las

sugerencias de la FPDL se parecían a la política gubernamental en curso, especialmente por su carácter

gradualista. No faltó quien preguntara a Merigó sobre cómo analizaba él su actuación como asesor del ex

ministro Barrera de Irimo.

Aque contestó que "Barrera no tuvo tiempo, ni las condiciones políticas eran las más favorables". En

cuanto a la similitud de posturas aclaró que una cosa es decir lo que hay que hacer y otra hacerlo

efectivamente.

 

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