Autor: Tusell, Javier. 
   Para Santiago Carrillo     
 
 Ya.    25/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Para Santiago Carrillo

IMUfY señor Aío: En el "Mundo Obrero" del pasado 4 de marzo publica usted un articulo titulado "De la política ficción a la Política con P mayúscula". En él afirma, entre otras cosas, lo siga i e n t e: "Aquí todo el mundo, particularmente el mundo originario del franquismo, se considera habilitado a distribuir patentes de democracia. Por ejemplo, un joven catedrático escribe un libro sobre la oposición española y excluye de ésta al Partido Comunista. ¡Ya hace falta tupé! Se trata de un joven de quien se conoce que ha hecho oposiciones a catedrático, naturalmente. Nadie le ha visto en las cárceles ni .en el exilio. Como es lógico, recibe un premio discernido por un jurado que preside—¿quién va a ser?— ; Fraga Iribarne! Estamos en plena política ficción."

LA persona aludida soy yo, el premio Espejo de España 1977, de Editorial Planeta, y el libro, "La oposición democrática al franquismo 1939-62". Como es natural, no le respondería si no incidiera usted uha vez más ea una serie de -lugares comunes de la propaganda de su partido, que afectan ahora a m! persona, pero que tienen como destinatarios a todos los españoles en general.

EN primer lugar, usted ignora, quizá por mi insignificancia posiblemente , en parte también por su ignorancia de lo que ha sucedido en España durante su exilio, mi filiación y mi trayectoria. Soy y he sido siempre democrata-cristiano, lo que quiere decir que durante años he militado en una oposición clandestina. ¿ Cree usted" que Gil Robles, Alvarez Miranda o Ruiz Giménez son franquistas? Pues mi humilde persona, t a.m poco. Claro está que he hecho oposiciones a catedrático, pero también; he estado en la oposición y he sufrido las consecuencias de ello. A mí también me han detenido (en mi caso, sin peluca), me han tratado peor que a usted con toda seguridad y quizá haya estado en esta situación más horas que nada menos que el secretario de un Partido tan antifranquista como el POE. Yo no sé si usted estuvo o no confortablemente Instalado en el exilio, pero mientras eso sucedía a mí me sometían a expediente académico siendo estudiante. ¿Poiqué no le pregunta a alguno de sus afiliados más jóvenes acerca de la agradable sensación que se Siente en esos momentos? ¿Por qué no procura usted enterarse de que quienes proceden del "mundo originario del franquismo" no reciben este tipo de obsequios? Pero esto se acerca demasiado a unas cuestiones personales que yo quiero evitar. Lo que en cambio me resulta (a mí y a otros muchos) crecientemente intolerable es que usted y su partido pretendan que aquí no ha habido otros antifranquistas que ustedes. Aquí, durante años, han habido muchos que han luchado contra una dictadura, pero no para sustituirla por ese género de paraísos como los que ustedes propugnan, que encierran a sus disidentes en clínicas psiquiátricas.

ADEMAS, por ignorancia o por mala intención, usted elude el calificativo democrática que yo aplico en mi libro a la oposición a la que en él me refiero. Aquí ha habido, por supuesto, antifranquistas demócratas: los socialistas, liberales y demócratas cristianos. También han existido antifranquistas no demócratas: falangistas, anarquistas... y comunistas. Mi libro trata de los primeros y no de los segundos, entre otras razones, porque cuando he tratado de obtener documentación fiable e imparcial de su partido no me ha sido posible lograrlo por sus especiales características. Lo que yo no puedo aceptar, por simple rigor intelectual, es que ustedes pretendan ascender del segundo al primer grupo por las buenas sin una previa demostración de intenciones (las declaraciones son demasiado poco). Ustedes, los comunistas, no aceptan !a democracia sino como un paso y prevén para «1 futuro un sistema que no existe en parte alguna y que de hecho hay todas las probabilidades de que sea tina dictadura como la checoslovaca o de cualquier país del este de Europa. Y sobre todo, ¿cómo voy a aceptar que ustedes «ean demócratas si no se aplican a sí mismos este sistema de organización política? ¿Cuántos votos de afiliados Jes han convertido a usted, al señor Tamames o al señor Sánchez Montero en miembros de la Ejecutiva de su Partido? ¿Por qué toman ustedes siempre las decisiones por una unanimidad que no se practicó siquiera ea las fases finales de Jas Cortes franquistas? ¿Poiqué en vez áe adoctrinamiento desde arriba no ejercen´ la libre discusión? ¿Por qué las divergrencias tácticas en el PCE se traducen en defenestraciones como la de Claudia? Responda usted, son Santiago.

CLARO está que eso no tiene nada que ver, en mí opinión, con la legalización del PCE. En este terreno, como en otros, parece existir una extraña concordancia entra ustedes y los restos dal franquismo; ustedes quieren probar ser demócratas sin serlo; Indirectamente se les presta ayuda, remitiendo una cuestión política a la resolución dB unos tribunales de justicia que no tienen por qué entender de ella. Ustedes deben ser legalizados simplemente porque eso es lo Justo, lo obvio, lo natural y lo debido desde hace muchísimo tiempo. Así, de paso, quienes con argumentos en la mano afirmamos que ustedes no forman un partido demócrata se lo podremos decir sin la prevención ética de azuzar a sus perseguidores. Así, de paso, perderán ustedes cualquier tipo de motivo que hayan podido inventar para Identificarnos con el fascismo a quienes, como yo, diferiamos radicalmente de ustedes en cuanto a concepción política.

Y para concluir, lo de Fraga Iribarne. Este señor, >ju« en el jurado DO presidia, nada y que era ministro cuando yo estada poniendo mi granate de arena por la desaparición del SEU (con éxito, por cierto), no ea protagonista de mi libro, como es natural. Se le aluda en dos ocasiones: cuando mantuvo, en los aftas cincuenta, una polémica con un demócrata cristiano que defendía, contra su opinión, ¡a existencia de los partidos políticos y cuando aconsejó, aflos después, « Tierno Galvan que fuera a dar clases a los Estados Unidos, pues en esta época el último "gozaba" de la inquina de un director general de Universidades que se llamaba Torcuato Fernández Miranda. Ambas cosas, por supuesto ciertas, no dan una imagen muy liberal de Fraga, que, sin embargo, me votó. Yo escribí lo que pensaba y él Juzgó mi libro «1 mejor. ¿qué quiere usted que yo le haga? A ver si va a resultar que él es más tolerante con las fundamentadas opiniones ajenas que usted... Yo, simplemente, no lo sé ni m« interesa demasiado saber. lo. .En fin, don Santiago, que procure usted enterarse de la* «osas. Suyo afectísimo:

Javier TUSELL

 

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