Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   La resistible ascensión de Santiago Carrillo     
 
 El Alcázar.    10/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

digo yo que...

LA RESISTIBLE ASCENSION DE SANTIAGO CARRILLO

LA resistible ascensión de Santiago Carrilo, pregonero del fascismo comunista, asesino y pies planos que

de todo hay en la viña del Señor, merece ser frenada con espíritu brechtiano, o sea trabajándose la

distanciación. El Carrillo Solares, verdugo de Paracuellos, ha tenido el cinismo de declarar a un periódico

que él no mató a ninguno de los caídos de la cárcel Modelo, de la de Porlier, la de San Antón y la de

Ventas, sino que los "sacaba". Con esto no sabemos lo que ha querido significar el Carrillo Solares; si es

que los sacaba directamente, o los sacaba a dar una vuelta, o los sacaba al aire, o se trata de un mostruoso

calembur al tanto de las "sacas", que ya sabemos lo que quiere significar en el lenguaje chocarrero y

asesino de las chekas. No contento con tan peregrina afirmación, el Carrillo Solares se ha reunido con la

Oposición, como un miembro más y en representación del partido comunista español. El Carrillo Solares,

procesado por asociación ilegal se pitorrea de este modo de la Ley y de sus jueces pues incurre de nuevo

en el delito de representar un partido cuya legalidad está proscrita por sentencia de un juez además,

naturalmente, de por la letra de los Códigos. La resistible ascensión del Carrillo Solares ha de meditarse y

proceder rápidamente, insisto, a la distanciación que consiste, ni más ni menos, que en distanciarle

físicamente de España mediante el vuelo de un reactor, procedimiento más piadoso que el que este

asesino gordinflón empleaba con sus víctimas. Y este delito no ha prescrito ni prescribirá nunca.

Mediante la figura de este delito las democracias se cargaron no sé cuantos nazis, los judíos a Eichmann y

los holandeses en estos instantes quieren cargarse a otro nazi. Rudolf Hess padece cárcel en Spandau, si

no se ha muerto cuando escribo estas líneas. Apliquemos los rigores cartesianos y liberales en la misma

medida que los liberales los aplican.

Dicho esto, tengo para mí que está ocurriendo una cosa graciosísima. Ni el Carrillo Solares representa al

partido comunista ni la Oposición representa a nadie en concreto ni, se diga lo que se diga, el Gobierno

tiene una representación especial. Un amigo mío que se creyó los resultados del referéndum y que está

siendo tratado en una clínica psiquiátrica con sales de litio, me decía no hace mucho:

—Sí este Gobierno representara a alguien... Pero lo más que representa es "Macbeth".

Muy justa la cuestión. Aquí la Oposición son unos cuantos señoritos, tres profesores desgastados y

consuntos, el "Mercedes" de Felipe González —¿Qué tal los millones de Dos. Hermanas, don Felipe?— y

de vez en cuando algún gesto especial de Ramón Tamames cuando logra desencajar las mandíbulas. ¿Es

eso la Oposición?. El secretario de un partido ilegal, el gallardo abogado defensor del Carrillo, nominado

Joaquín Ruiz Jiménez, que si deja la toga es para vestirse de cura, el socialista católico musarañesco

Tierno Calvan y seis o siete jóvenes ardidos presididos espiritualmente por Gil Robles que hace muy bien

en estar donde está porque a lo largo de la Historia de España no hemos sabido nunca donde se

encontraba; en ocasiones en Munich, en. otras ocasiones felicitando a Franco y ofreciéndose voluntario

para ir a la "tenaza" y, en muchas más ocasiones, conspirando contra no se sabe qué o quien. El gran libro

de la actualidad lo podría escribir Gil Robles y titularlo "De Munich a Estoril pasando por San Martín de

Valdeiglesias".

Lo malo del asunto es que todo aparece confuso. El lector cree de verdad que hay una oposición. El

pueblo, que no conoce a Carrillo y que sabe sólo por referencias que se trata de un asesino venenoso, cada

vez se desconcierta más al ver que se ha reunido con la Oposición. El supermillonario González, don

Felipe, a bordo de su "mercedes", resulta que representa al partido socialista obrero español, y con

necrofílica actitud se va en cuanto puede al cementerio civil a levantar el puño delante de la tumba de

Pablo Iglesias, que murió antes de la República; y luego nos acusan de que recordamos a Franco que

murió hace año y medio. A mi me preguntan por la calle cosas tan graciosas como:

—Pero si hay un Gobierno... ¿Por qué tiene que haber una Oposición"?

Y yo contesto terminantemente:

—Nos lo han pedido encarecidamente Alemania Federal y Francia.

Y la gente se lo cree. El pueblo asiente. ¿Y por qué no va a creérselo si se ha creído el referéndum? Es tal

el desmadre, tal el "rollo", la vorágine y la ceremonia de la confusión que no nos extraña nada la resistible

ascensión del Carrillo Solares.

ALFONSO PASO

 

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