Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Escribir y llorar     
 
 Ya.    23/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

BOLETÍN DE URGENCIAS

ESCRIBIR Y LLORAR

Si mis lectores—pocos o muchos me lo agradecieran, dejaría de escribir esta "cucaña". Estoy seguro de

que, excepto unos cuantos "amiguetes", nadie la echaría en falta. Estrujada por la publicidad y las noticias

de veras importantes, incluso yo mismo tengo con frecuencia dificultad para encontrarla, dificultad a la

que se añade la torpeza natural del sueño no satisfecho cuando uno se levanta cada mañana.

Política de calle

Esta sensación mía me ha venido esta tarde un poco más fuerte después de almorzar en santa y casi

plenamente galaica compañía con motivo del acto de confirmación de "Explosiones económicas", el libro

de Gonzalo Fernández que apadrinamos unos cuantos semanas atrás. El libro alcanza la segunda edición

en breve tiempo —de ahí el acto de confirmación, no de bautizo—. El caso es que Manolo Blanco Tobío,

con su ya larga experiencia profesional a cuestas, coincidía conmigo—con más autoridad, naturalmente—

en la futilidad de escribir.

Hoy se empieza a llevar de nuevo la comunicación directa, de viva voz. Repase el paciente y curioso

lector la lista de los llamados "actos para hoy" y verá cómo se prodiga la expresión oral. Sin olvidar, claro

está, las veinticuatro horas de las emisoras de radio y las ocho o diez de los canales televisivos. Pero,

sobre todo, vamos a entrar en una fase oral de la comunicación por vía de propaganda política. Nuestros

cines de pueblo van a conocer de nuevo los mítines políticos; entre orquesta y solista, los clubs, las

discotecas, las "boites", que le han nacido a millares a la ciudadanía española. serán marco rumboso de las

nuevas promesas y las proclamaciones con marchamo de futuro.

¿Qué papel nos queda a los medios de comunicación? Posiblemente, nuestro oficio tendrá que

reconvertirse, y los periodistas, si queremos seguir sirviendo para algo, tendremos que hacer acopio de

sentido común para distribuirlo generosamente. Temblar entonces será lo más sensato.

Hombre, tanto...

El Señor López Rodó, cuyo lenguaje lleva una temporada siendo entre desenfadado y sentencioso, ha

dicho en Tenerife: "Sí, los de Alianza estaremos juntos hasta que la muerte nos separe." Recuerdo que

mientras se discutía emocionadamente en las Cortes la ley de Reforma Política, el ex ministro y ex

embajador se soltó el pelo una tarde y, brindando a la galería—y sacando la lengua al Gobierno—, dijo

aquello tan sublime de que no pensaba bajarse los pantalones. Una publicación clandestina—y no lo es

precisamente por esto, sino por otras cosas—publicó en seguida una caricatura del señor López Rodó en

slip ceñidísimo, cosa que, la verdad, no está uno para imaginar.

Vaya por Dios

Y vean ustedes como se puede tomar el rábano por las hojas aunque se haya pelado previamente. Es lo

del sentido común a que aludía antes. Un diario de la tarde, que acaba de pedir la sublevación de las

Cortes contra el Gobierno, que ha lanzado tenebrosas—por oscuras—insinuaciones contra el presidente

del Gobierno, agarra una expresión mía, absolutamente inocente, por las hojas que no tiene, busca cuatro

pies al trípode, me nombra por su cuenta—espero que la hagan efectiva — subdirector — que no soy—de

este diario—el YA—y, haciendo percha de un fleco, arremete contra la señorita Carmen Díez de Rivera.

Comentaba yo que "los buenos modos "habían" servido para paliar el embarazo de la situación" en la que

se vio la citada señorita, jefe del Gabinete del Presidente, al encontrarse frente a frente con Carrillo en una

fiesta de sociedad. Pues bien, ese embarazo, que es simple estado de ánimo, sirve al comentarista para

hablar de las ideas de la señorita Diez de Rivera sobre el aborto. Inefable.

Luis BLANCO VILA

 

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