Autor: Bardón, Diego. 
 No pueden vivir con el sueldo de "liberado" que recibe su marido. 
 La mujer de Camacho trabajará como pantalonera     
 
 Diario 16.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

NO PUEDEN VIVIR CON EL SUELDO DE "LIBERADO" QUE RECIBE SU MARIDO

LA MUJER DE CAMACHO TRABAJARÁ COMO PANTALONERA

Diego Bardón

MADRID,, 8 (D16).—Comisiones Obreras —CC OO— paga mal a sus dirigentes y, en consecuencia,

Josefina Samper Rosas, esposa de Marcelino Camacho, comenzará el próximo lunes a trabajar en un taller

de costura. Josefina, que es pantalonera, declaró a DI6 que "no pueden hacer frente a la carestía de la vida

con las 20.000 pesetas que Marcelino recibe mensualmente por su dedicación a Comisiones Obreras y al

pecé".

La culpa de semejante explotación la tiene el propio Marcelino al no querer utilizar su influencia y poder

ejecutivo para autoaumentarse el salario. Pero Josefina, que nunca fue ociosa, no le teme lo más mínimo

al reencuentro con una de sus viejas profesiones. "Mucho antes de conocer a mi marido, cuando aún no

había cumplido catorce años, trabajaba en una fábrica de mermeladas en Oran (Argelia). Cada día tenía

que triturar cincuenta kilos de dátiles con una piedra."

TRABAJO A CASA

En los años de prisión de Camacho, Josefina se llevaba costura a casa para trabajar a destajo. Así ganaba

más dinero y disponía de tiempo libre para prepararle comida a Marcelino y los que penaban junto a él.

Ahora que parece que la amnistía total está a la vuelta de la esquina, la esposa del líder de Comisiones

Obreras tendrá "más tiempo libre para confeccionar pantalones y para entregarse a los movimientos

feministas, a los que también he venido dedicándome estos últimos años.

Josefina y Marcelino se conocieron en Oran durante una celebración roja que tuvo lugar en la sede de las

Juventudes Socialistas Unificadas. "Me acuerdo que Marcelino tenía un aspecto malísimo. Parecía un

cadáver. Días antes había llegado huido de un campo de concentración que se encontraba en el

protectorado español de Marruecos y hasta llegar a Oran las pasó moradas." Josefina, que asegura la

existencia de un paralelismo entre su exilio "económico" y el político de su marido, en seguida se dio

cuenta "de que jamás discutiríamos por cuestiones ideológicas y esta seguridad nos unió y terminó

llevándonos al matrimonio".

Pero la tranquilidad parece que no va a llegar al hogar de los Camacho ni con la amnistía ni con la

legalización de los sindicatos y partidos políticos, "Ahora estoy muy preocupada. El día 10 cumple el

plazo de una amenaza de muerte sobre mi marido y sobre otros hombres públicos del Partido Comunista y

de Comisiones Obreras". Ante tanta amenaza ultraderechista el partido hace acompañar a Camacho de

algunos guardaespaldas, que, como los de Carrillo, son muchachos de la Pegaso, la Perkins, la Barreiros y

albañiles convertidos en el andamio por la voz apocalíptica de Tranquilino Sánchez, "El Tranqui".

Josefina casi no tuvo tiempo para asistir al colegio. Por eso su escasa cultura "de de oídas". Su profesor,

naturalmente, es el autodidacta Camacho, "que se pasa leyendo todo el tiempo libre que le queda su

trabajo político. Él es quien me informa de las cosas librescas, porque de lo que ocurre en el mundo del

trabajo y en las calles no necesito información".

 

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