Autor: Gómez, María Paz. 
   Sobre Carrilo     
 
 ABC.    15/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Sobre Carrillo

Señor director de ABC: ¿Puedo hacerle un ruego? ¿Podría expresarme a través de su dignísimo

periódico?

Hoy que tanto se habla sobre la libertad de Prensa, la libertad de expresión, etc., nosotros, o mejor yo,

¿tendré que estar callada?

Soy una huérfana de guerra, o mejor, me dejaron sin padre por un fusilamiento en un paredón, una

madrugada en Paracuellos de Jarama, dada la orden por los dirigentes de ese «Partido Comunista» y

por el comisario de Orden Público Carrillo al que tantas pancartas y escritos se hacen ahora por su

liberación.

Todo lo que siento al oir y leer esas cosas no es para describirlo. ¡Quédeme yo con mi sufrimiento!

Mi padre tenía entonces treinta y tres años, una mujer bonita y rubia de veintiséis y cuatro hijos, de tres,

dos, un año y el que nació a los días de su fusilamiento, y toda la vida por delante. Mi madre lloró,

suplicó, rogó en vano; la orden fue dada por ser mi padre militar y negarse a renegar de su Patria y su fe.

Ya que Carrillo, entre sus defectos, «tenía un odio tremendo hacia los militares», palabras escapadas de la

boca de mi pobre madre.

Señor director: Le ruego que aunque mis palabras no sean literatura, las deje así y que las lean, pues por

lo menos se sabrá el pensar mío, de mis hermanos y de tantos huérfanos de los fusilamientos, ya que no

digo de guerra, pues los que en ella cayeron, tanto en un bando como en otro era su destino.

Bien sabe Dios que no hemos aprendido otra cosa que a perdonar, pero que ahora, cuando vivimos en paz

cuando nuestras madres empiezan a tener sonrisas en la boca, mirando a su nietos, volvamos a oír ese

nombre, ¡Carrillo!, y esté aquí en España.

Yo sólo pido al Gobierno, al presidente y al Rey su expulsión, pues en la misma tierra no puedo estar yo.

Y si el «Partido Comunista» tiene ese dirigente, que mandó matar a sangre fría a tantos jóvenes, cuando

dicho partido pueda ser legal aquí (que ahora no lo es) ya tiene en mí una incondicional enemiga.

Una huérfana por fusilamiento de su padre, dada la orden por el ex comisario Carrillo.—María Paz

GÓMEZ.

 

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