Autor: Sánchez Carrasco, Carlos. 
   El sindicalismo agrario y los partidos políticos  :   
 Los nuevos caciques. 
 Ya.    22/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

22-X-77

TRIBUNA ABIERTA

El sindicalismo agrario y los partidos políticos

LOS NUEVOS CACIQUES

LA reunión convocada en Los Angeles de San Rafael el sábado 22 de octubre, a la que se invita a asistir a

distintos parlamentarios de UCD, así como a diferentes fuerzas y asociaciones agrarias, para constituir

una hipotética Confederación General Agraria, en una peligrosa iniciativa en el incipiente asoeiacionismo

en que España se mueve.

Sería muy deseable que UCD y el resto de los partidos creen grupos parlamentarios de diputados o

senadores que se ocupen de los temas agrarios, pues es difícil comprender la poca atención que los

partidos están prestando al sector, que es el que se enfrenta a una situación más difícil en lo económico y

en la social. Estos grupos permitirían que las asociaciones o sindicatos de agricultores tengan a quien

dirigirse para plantear problemas y exigir soluciones a aquellos a quienes confirieron, mediante su voto,

una representación política.

Sin embargo, el que los partidos traten de mezclar lo sindical y lo político en el campo, creando sindicatos

más o menos teledirigidos, supone una injerencia destinada únicamente a crear la desunión entre los

agricultores por razones políticas, favoreciendo la existencia de múltiples sindicatos minoritarios de

partido e impidiendo la posibilidad de una gran federación que, dentro de la más amplia pluralidad, recoja

los intereses de la mayoría de los agricultores.

Esa gran federación será la única que pueda tener suficiente fuerza para dialogar eficazmente con

cualquier partido en el Gobierno, eligiéndole que se cumpla la política agrícola que los agricultores pidan

en cada momento.

Existen experiencias de la acción de los partidos en los sindicatos agrarios, como la del Partido

Comunista cerca de las primitivas comisiones campesinas, hoy llamadas Uniones de Agricultores y

Ganaderos y reunidas en una coordinadora nacional.

Es de agradecer a este partido su influencia en la creación de la necesidad sindical en los agricultores,

pero sería aún más de agradecer sí abandonase su tutela, ya que la mala imagen creada por unos

sindicatos teóricamente apolíticos, al presentar a las últimas elecciones generales a muchos de sus

dirigentes como candidatos del Partido Comunista, ha llevado a muchos agricultores a desconfiar de la

independencia de estas uniones, salvo en algunas provincias, en que los dirigentes se han mantenido en

una posición más profesional.

Sería muy de agradecer a los partidos que dejasen al sindicalismo agrario dueño de su independencia,

porque es seguro que entre las múltiples asociaciones y sindicatos que hoy existen en el campo es mucho

más lo que les une (unos intereses profesionales) que lo que les separa (las discrepancias políticas). Si el

campo necesita unión, sin duda les agradecería que no favoreciesen las divergencias ideológicas.

Porque estas actuaciones llevan al agricultor a desconfiar de la trastienda política de cualquier asociación

que se forme, con lo que se consigue que la inmensa mayoría de los profesionales no se asocie a ninguna

de las cerca de trescientas existentes.

Por otro lado, en la mayoría de los países europeos el sindicalismo agrario es independiente, fuerte y de

carácter federal. Obtener en España una estructura sindical parecida es de todo punto deseable por

razones evidentes.

El fenómeno de la proliferación de sindicatos es consustancial al resurgimiento de los mismos, pero una

vez superada esta primera etapa el preciso seguir el camino de la federación para que la voz de la tierra

sea fuerte y unida. Las recientes "guerras" del olivar o del algodón han patentizado este estado de cosas

actual, pidiendo cada sindicato un precio distinto y luchando cada uno por apuntarse la paternidad de la

iniciativa.

Si los partidos pretenden que en el medio rural las mismas personas sean presidentes de sindicatos

agrarios, de cooperativas, de cajas rurales, alcaldes, dirigentes de su partido y, a poder ser, diputados o

senadores, lo que lograrán, tal ver. sin desearlo, es un nuevo caciquismo, implantado esta vez por la vía

democrática.

Carlos SÁNCHEZ CARRASCO

 

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