Autor: Pozo, Raúl del. 
 Pilar Brabo. 
 La nueva "Pasionaria"     
 
 Pueblo.    14/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 34. 

PILAR BRABO DEL SECRETARIADO DEL P. C. E.

PILAR BRABO, LA NUEVA PASIONARIA: Es una mujer sistemática, dura, feminista, pausada y

universitaria

"EL PAPEL DE ARIETE YA NO CORRESPONDE A LOS ESTUDIANTES, SINO A LOS

OBREROS"

"PARA LAS ELECCIONES EL 30 POR 100 DE LOS CANDIDATOS COMUNISTAS SERÁN

MUJERES"

También la historia del Partido Comunista es la historia de dos mujeres:

Una, bolchevique, impetuosa, combativa, que sabía con sólo tocarla la temperatura de la dinamita. Otra,

sistemática, gramsciana, feminista, pausada, universitaria, que sabe agitar a las masas populares desde

nuevos puestos. Una es Dolores y otra es Pilar. Dolores nace en las entrañas del movimiento obrero; Pilar,

en las del movimiento universitario. Pero las dos representan la ascensión irresistible de la mujer en un

partido comunista. Dolores llega por vez primera a ser secretaria general de la organización, y luego

presidente. Pilar se afianza dentro del aparato como una opción de hierro. En los archivos de los

periódicos hay escasa iconografía de esta mujer rubia, menuda, de ojos acerados. Las hay, sí, de sus

sucesivas detenciones en los últimos años. Las notas policíacas la presentan como una agitadora, nacida

en 1943, estudiante de Físicas, con los nombres de guerra de «Laura Riva» y «Mercedes». A otros

niveles, su nombre dice poco a los no iniciados. Pero ya en el «Teatro Delle Arti» los enviados

especiales la presentan como la «voz nueva en el Comité Ejecutivo».

El día 28 de julio, en Roma, Pilar Brabo es la que anuncia un cambio en las estructuras organizativas

«nada de un partido encerrado en sí mismo, un partido mesiánico. Se acabaron las células de la

clandestinidad». Pero no sólo anuncia «cambios estructurales», sino políticos: «queremos una sociedad

socialista más liberal».

Ella es también la que anuncia la política de crecimiento.

Y luego, en la primera aparición pública de Carrillo, Pilar está a su lado. Dicen que a su lado derecho,

pero siempre a su lado. Y cuando salen de la cárcel, Pilar es de las pocas dirigentes que está aquella noche

en casa del secretario general. Madrileña, catorce veces detenida y una vez procesada, apenas quiere

aportar más datos biográficos, pero se somete al breve interrogatorio en una de las sedes del Partido,

mientras fuma y apenas se denuncia con algún rictus expresivo.

—Pasaste las navidades en la cárcel de mujeres. ¿Puedes contarme la situación de las otras presas

políticas que aún permanecen encerradas. —En la cárcel hay siete compañeras. Genoveva Forestt, Mary

Luz Fernández y su madre. Está también Cocha, la del F. R. A. P., que condenaron a muerte y que

comutaron su pena por estar embarazada. Hay dos militantes del P. C. E. (R) y una chica de diecisiete

años, acusada de pertenecer a E. T. A. Su situación es muy difícil. Tres de ellas aún no han sido juzgadas

y llevan allí dos años y pico. Genoveva ha escrito un libro que va a publicarse en Francia, contando su

caso. Han ido del T. O. P. al Tribunal Militar varias veces, sin ser definitivamente juzgadas. Me

recibieron extraordinariamente. Me han ofrecido su compañía y su solidaridad.

—Pero ¿por qué el P. C. E. no ha hablado de amnistía total hasta después de la de tención de Santiago

Carrillo?

—No es así. La amnistía total es una bandera del P. C. E. desde el mes de julio en Roma. Desde entonces

es una de nuestras reivindicaciones fundamentales. Hemos apoyado esto en Coordinación Democrática y

en todos los organismos de la oposición. En la actual negociación con el Gobierno, la amnistía figura en

primer lugar. Creemos que es el primer problema político. Es lógico que con la detención de Santiago la

petición haya sido vigorizada.

—La mujer sufre discriminación a todos los niveles y particularmente en la actividad política. ¿Es en el

P. C. E. diferente?

—El Partido siempre ha tenido a gala la participación de la mujer en igualdad de trato con el. hombre. El

papel de las mujeres comunistas en la República y en la guerra civil fue tremendo. Ahí está el caso de

Dolores. La primera vez que una mujer llega a ser secretaria general de un partido comunista. Aunque no

siempre se ha llevado a la práctica este hombres que en las mujeres influyen los prejuicios típicos

objetivo. Lo mismo en los de la sociedad española. Claro que hay machismo en nuestra sociedad y el

Partido no está aislado de la sociedad. Pero hemos hecho un gran esfuerzo desde la Segunda Conferencia

de 1961. para impulsar la participación de la mujer. Este partido se definió ya como «feminista» y se han

conseguido serios progresos en este campo.

—¿Has desarrollado gran actividad política en la Universidad. ¿Puedes hablarme del momento

universitario? ¿No ha amainado el protagonismo de los estudiantes desde la década de los sesenta? ¿Y no

han suplido los universitarios el movimiento obrero un papel que les correspondía a los propios

trabajadores?

—En la Universidad se produce la toma de conciencia masiva a partir del 63. Fue un estallido. Primero

fueron las asambleas libren y después los sindicatos democráticos. Pero no creo que fueran los estudiantes

los que iniciaron el proceso, sino los propios trabajadores. Recuerdo que para nuestra generación

deformada por la enseñanza limitativa, por los colegios religiosos, fue un vendaval la huelga de Asturias

del 62. Esto y otras cosas nos abrieron los ojos. Sucesos de aquellos años conmovieron a todo el conjunto

de capas medias. También de terminaron el nacimiento de Comisiones Obreras. Los estudiantes lucharon

contra el S. E. U. y rompieron con la ideología y la simbología del franquismo. Los estudiantes que

participaron en las ideas democráticas siguieron participando en las profesiones. ¿Crisis? La influencia de

aquellos años se ha ido extenuando y ha sido la clase obrera la que ha seguido impulsándolas. Pero la

onda expansiva que tomó el movimiento universitario se extendió a todo el conjunto de la sociedad. El

papel de ariete que rompe esquemas ya no correspondía a los estudiantes a partir de los años setenta. La

vanguardia pasó a la clase obrera. El movimiento estudiantil dejó su papel de avanzadilla y se centró en

sus propios problemas: problemas profesionales y lucha por una Universidad democrática y científica,

donde el contenido de cada carrera esté a la altura de una sociedad avanzada.

—¿Quiénes fueron los líderes políticos en esos años?

—Los líderes obreros: Ariza, Camacho, etcétera. El movimiento estudiantil sentía una admiración mítica

por los líderes obreros. Y otro aspecto: había una actitud crítica hacia todos los líderes en general. Eran

líderes en cuanto representaban una colectividad y asumían sus problemas. Hubo en el movimiento

estudiantil una actitud desmitificadora y una admiración para aquellos que eran presentados como

delincuentes por el poder.

—¿Y ahora, quiénes son los líderes?

—Las fotos que más se ven son las de Santiago, Dolores, Felipe González.

—¿Cómo una mujer ha subido tanto en el partido? ¿No has notado reticencias o díscriminaciones? —

Nunca he notado discriminaciones hacia mi. Obedece, pienso, a que he militado en la Universidad, en la

que el papel de la mujer es más comprendido. Aunque creo que efectivamente la mujer encuentra cierto

«hándicap» a la hora de adoptar posiciones de responsabilidad en el seno del partido. Pero no es mí caso.

Posiblemente se sigue la práctica tradicional: se ponen más condiciones. Para que una mujer tenga un

puesto de responsabilidad, se le exigen características casi excepcionales.

—¿Es tu caso? ¿Hay algún paralelismo entre tú y Dolores?

—Dolores es un fenómeno de la Naturaleza. Ha surgido de la raíz más profundamente revolucionaria. Es

quizá el ejemplo más vivo de la capacidad de la clase obrera para acceder a la política y a la cultura.

Como es rapaz de conseguir lo que la sociedad le ha negado. Dolores posee un carisma revolucionario de

primera magnitud. Mi papel en el partido, como el de otros universitarios es más que nada exponente de

la alianza entre las fuerzas de la cultura y del trabajo. Puedo ser la traducción de las ideas del partido

sobre los nuevos fenómenos sociales. Un fenómeno de otro tipo. Obedece mas a elaboraciones teóricas,

en las que la cultura no es un fenómeno minoritario y elitista.

—¿Vas a ser candidato a las elecciones generales?

—Esto está por pensar. Será una decisión colectiva. A primeros de febrero daremos a conocer nuestras

listas.

—¿No crees que hay demasiados universitarios en los puestos de un partido obrero?

—La clase obrera al luchar por los intereses de los trabajadores está luchando por los intereses de otras

capas: fuerzas de la cultura, profesionales, técnicos. La clase obrera ha aprendido a ser una clase nacional,

a dar una respuesta convincente a la mayoría de la sociedad española. Yo veo la entrada de los estudiantes

en el partido y su paso a puestos de dirección como una prueba de que los estudiantes han asumido

también los intereses de los trabajadores, aportando el nivel de estudios conseguido en la Universidad.

Pero en el partido, la dirección es mayoritariamente obrera. Además en el interior del partido no se hace

diferencia, ni se investiga cuál es el origen social de un militante. Hay una profunda identificación entre

nosotros. Hemos logrado un pensamiento colectivo.

—¿Está realmente el partido comunista dispuesto a participar en las elecciones?

—Tenemos la firmísima voluntad de participar.

—¿Cuál es la condición?

—Que sean democráticas. Con posibilidad para todos los partidos políticos sin discriminación y con

amnistía total.

El P. C., guste o no, es una fuerza y una realidad y no puede excluirse de este proceso. Los comunistas

hemos demostrado que entendemos la política no como un proceso para adquirir puestos y privilegios,

para autocolocarnos. Sólo hemos sacado cárcel y exilio. Creo que el electorado vería en los candidatos del

P. C. aquellos que van a defender los intereses más amplios de este país.

—¿Habrá mujeres comunistas aspirantes a diputados?

—Un treinta por ciento de los candidatos comunistas serán mujeres.

—Si el P. C. no es legalizado, ¿qué tipo de presión hará?

—Es poco probable que el P. C. no vaya legalmente a las elecciones. El caso de la libertad de Carrillo lo

ha demostrado. No es un dilema el hecho de que haya sido el Gobierno o las movilizaciones en la calle.

Un Gobierno que quiera consenso y que renuncie a los métodos autoritarios ha de recoger este afán

democrático.

—¿Y si, a pesar de todo, no lo legalizan?

—Nos presentaremos de todas formas.

—¿Pondrán urnas en la puerta de los colegios electorales?

—Pediremos votos al electorado aunque no figuremos en las listas. Pero estamos convencidos de que el

P. C. E. va a ser legal.

Fotos SANTISO

 

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