Autor: ALEXANDROS - LAMBDA. 
   El juramento del soldado     
 
 El Alcázar.    03/01/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL JURAMENTO MILITAR

Uno de los momentos más transcendentales en la vida de un soldado —y damos a la palabra el

sentido más amplio que tiene— es sin duda alguna el del juramento a la bandera, el de su

conversión en auténtico soldado. Para el profesional, aún se agranda el significado de la jura

convirtiendo esa fecha en algo crucial y de recuerdo imborrable para él.

El compromiso que voluntariamente adquiere con la Patria, lo liga de por vida y, para los

creyentes, hasta de por muerte. El refrendo que un sacerdote pone al juramento ante la

bandera solicitando de Dios ayuda para el que lo presta, debe mover a una muy serena

meditación. Especialmente sino se está seguro de lo que se jura, del alcance del juramento, de

la responsabilidad que se contrae.

En todas las naciones y en todos los regímenes políticos —aunque todos digan continuamente

que el militar es apolítico por naturaleza — existe el juramento del soldado. Otro dia volveremos

sobre el nuestro, sobre el español, pero hoy.

En todas las naciones y en todos los regímenes políticos —aunque todos digan continuamente

que el militar es apolítico por naturaleza — existe el juramento del soldado. Otro día

volveremos sobre el nuestro, sobre el español, pero hoy queremos presentar el que los

soldados rusos realizan. Transcribimos a continuación la traducción fiel. Dice así:

Yo ciudadano de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entrando en las filas de las

Fuerzas Armadas, acepto el juramento y solemnemente juro ser un combatiente honorable,

bravo, disciplinado y vigilante, rigurosamente guardar el secreto militar y estatal, cumplir

absolutamente todos los reglamentos militares y las órdenes de los jefes.

Yo juro estudiar concienzudamente los asuntos militares, guardar por todos los medios las

propiedades militar y popular y hasta el último suspiro, ser fiel a mi Pueblo, a mi Patria

Soviética y al Gobierno Soviético.

Yo siempre estoy preparado a la orden del Gobierno Soviético a entrar en la defensa de mi

Patria, la Unión de Repúblicas Armadas, yo juro defenderla valerosamente, hábilmente, con

dignidad y honor, no ahorrando nada de mi sangre y mi vida para la consecución de una

completa victoria sobre los enemigos.

Si yo infrinjo este solemne juramento mío, que sea objeto del severo castigo de la ley soviética

del odio general y del desprecio de los trabajadores.

Este juramento lo hacen los reclutas leyéndolo uno a uno en voz alta delante de la Unidad

formada y después, en una nota manuscrita firman en aceptación del juramento. Después de

entregar el escrito, el jefe los felicita y la Unidad desfila.

El alcance del juramento del soldado ruso, no merece comentario. Se comenta solo. La total

adhesión a la patria, al gobierno y a la ley no se puede poner en duda. Su carácter "político",

tampoco. Pero es hermoso, muy hermoso y hasta muy edificante, conocer como ofrecen su

vida los soldados de esa Unión de Repúblicas Socialistas que, según creen muchos, son parte

integrante de una patria internacional donde caben tirios y troyanos sin que se limiten las

libertades ni los derechos de los demás.

LAMBDA

 

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