Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cuando los señores Esperabé y Escuredo niegan a estas Cortes capacidad para discutir los presupuestos. 
 Debate sin tensiones sobre la legalización del Partido Comunista     
 
   17/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CUANDO LOS SEÑORES ESPERABE Y ESCUDERO NIEGAN A ESTAS CORTES CAPACIDAD

PARA DISCUTIR LOS PRESUPUESTOS

Debate sin tensiones sobre la legalización del Partido Comunista

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 17.

LA intervención del Partido Comunista Español en la vi da política legal, «con el peso real que tenga»

(señor Escudero Rueda), y «reconocimiento de todos los partidos» (don Alberto Cercos) y el pase de los

comunistas «por las urnas y no por las armas», fueron ayer, entre otras, las cuestiones políticas planteadas

en las Cortes al discutirse en primera sesión, los presupuestos generales del Estado para 1977.

En plena euforia referendaria, con titulares en la Prensa que aseveran que "España ya no es fascista", y

con rumores de amnistía total (aunque expertos observadores dicen que el tema no pasa de un mero

"estudio"), las Cortes españolas iniciaron el debate sobre los presupuestos en sesión tan desmallada como

despoblada, de procuradores.

El bajo pulso de la vida política oficial ha permitido que hasta haya sido posible la discusión sobre la

legalización del Partido Comunista sin ningún antiguo ortodoxo (y los habla en la sala) se sintiese

especialmente airado. No se han vuelto a oír aquellas explosiones de indignación que estallaban en 1os

últimos tiempos de Franco o en la etapa monárquica del señor Arias cada vez que una voz de procurador

con sentimientos democráticos planteaba crudamente "la invisibilidad del traje del emperador".

Los señores Esperabé y don Manuel Escudero se lanzaron ayer por el tobogán de la clarificación sin que

se oyese aquello de "voy a coger a un señor bajito y feo por las orejas para que sus señorías puedan oír el

chillido de las ratas" u otros lamentables denuestos. Significativo todo ello, pero no sorprendente. Con el

señor Oriol Urquijo en manos de G.R.A.P.O., y con dificultades aparentes para negociar mediaciones, el

clima de la Comisión de Presupuestos parecía de tertulia de casino. Ninguna estridencia. Hasta rasgos de

humor hubo, como cuando el presidente de la Comisión, don Carlos Pinilla, llamó al señor Madrid del

Cacho, invocando sus buenos modales, "nuestra Heidi parlamentaria".

PRESUPUESTO, PERO CON TODAS LAS FUERZAS POLITICAS

El citado procurador cordobés se quejaba de no haber sido adscrito a la Comisión de Presupuestos.

Defendió una enmienda a la totalidad, como los señores Esperabé y Escudero, aunque fundamentada en

razonamientos muy distintos. Como suele suceder en las Cortes de Franco estas peticiones de devolución

del proyecto al Gobierno fueron rechazadas. Pero debo destacar aquí el planteamiento político de los

señores Escudero y Esperabé, el primero solicitando la retirada de los presupuestos de 1977, y la prórroga

de los actuales, porque las circunstancias han cambiado tras el referéndum y "o aquí se resuelve todo con

todos o se va todo al traste".

Nunca se vio más clara la petición de que el proceso político se acelere pasando la escoba por unas Cortes

caducas e incorporando a hombres representativos de las ideologías que aguardan en la antesala de las

instituciones. Esperabé, con su clásico desenfado, abundó en este punto de vista, porque, además de la

quiebra de los viejos dogmas políticos ("yo no admito — dijo — más dogma que el de la Purísima

Concepción"), las Cortes actuales, precarias y prorrogadas, no pueden proporcionar un "corsé" de

ingresos y gastos para una situación que, a la vista de pocos meses, debe ser sensiblemente distinta.

Cuando el Gobierno ha anunciado una reforma administrativa — razonó el procurador salmantino — no

cabe acordar una determinada cantidad de millones para la Secretaria General del Movimiento, para el

Ministerio de Relaciones Sindicales o para el de Información y Turismo. No le servían al señor Esperabé

ciertas estimaciones, según las cuales los millones que puedan ir a la Secretarla General acaso se destinen

a la financiación de las venideras elecciones legislativas, porque, a su juicio, "cabría preguntarse si esto

no sería más una malversación que una transferencia".

LA IDEA DE CRISIS DE GOBIERNO

Los planteamientos del señor Esperabé ocuparon largo tiempo y calificaron las características del presente

presupuesto (para 1977) como antisociales, inflacionistas e inoportunas. A todo ello se opondría el

ponente don Salvador Serráis, pero las palabras de Esperabé, basadas en datos oficiales, hablaban de mil

millones de pesetas menos por reducción de impuestos directos, doble cantidad por impuestos indirectos,

multiplicación por tres del impuesto del tráfico de empresas ("en plena crisis económica" recordó

Esperabé)...

En determinado momento. el procurador pidió con toda claridad una inmediata crisis de Gobierno. En

efecto, dijo: "No todo depende de la velocidad de las elecciones. Es necesario dar una inmediata respuesta

a los problemas del país. Más que las elecciones importa un Gobierno con credibilidad, que haga

muestreo del panorama y sepa exigir". En parecido sentido se expresó Escudero: "Que no sean estas

Cortes ni este Gobierno quienes decidan sobre los presupuestos próximos." .

Pero quizá estuviese en la discusión sobre el Partido Comunista lo más "trepidante" nota de la sesión,

desarrollada, como antes se dijo, en medio de una atmósfera política tranquila. El señor Peralta España,

que había repartido entre procuradores y periodistas su ruego acusatorio sobre la presencia de Santiago

Carrillo en Madrid, no hizo en el fondo cuestión de la legalización del Partido Comunista de España,

porque — dijo— "esa es una cuestión de Gobierno". Escudero, por su parte, reclamó la cartera de

Hacienda para don Ramón Tamames, conocido economista y miembro del P.C.E. Significativo todo,

ciertamente.

(Discurso del ministro de Hacienda, en página 14.)

17 de diciembre de 1976

 

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