El genocida de Paracuellos, en Madrid. 
 Santiago Carrillo amenaza otra vez  :   
 "Es posible que alguno cayera antes que yo". 
 El Alcázar.    11/12/1976.  Página: 1,7. Páginas: 2. Párrafos: 32. 

El genocida de Paracuellos, en Madrid

SANTIAGO CARRILLO AMENAZA OTRA VEZ

"Es posible que alguno cayera antes que yo"

• Si se condena al PC al papel de oposición extraparlamentaria, actuará en consecuencia

• El dirigente del PC celebró una conferencia de prensa sin que apareciera la policía

MADRID, (Europa Press).—Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España,

contesto durante más de una hora, tras leer una declaración previa, a las preguntas de los periodistas. El

secretario general del Partido Comunista de España afirmó que la posición de su partido era la de

presentarse sólo a las elecciones, lo que no desmentía la posibilidad de que lo hiciese, en razón de las

circunstancias, con otras fuerzas democráticas.

Dijo también que el único documento de identidad que tiene en estos momentos es el carnet de miembro

del P.C.E., y lo mostró a los periodistas (el número 100.004; los 3.000 primeros números se concedieron a

los militantes que formaban parte del partido antes de la guerra civil, condición que en el caso de Carrillo

no se daba) y aseguró que la distribución de estos carnets que se había hecho y las actividades públicas

que el Partido Comunista estaba desarrollando estaban dirigidas a demostrar la voluntad del PCE de

participar en el juego democrático.

Se le preguntó que cuál sería su forma de vida después de esta presentación a la prensa. Contestó que la

misma que hasta ahora: en la legalidad. Sobre la reacción del Gobierno por la celebración de la rueda de

prensa, dijo que habría que preguntársela al propio Gobierno.

PACTO CONSTITUCIONAL

Acerca del "pacto constitucional" propuesto por el primer secretario del Partido Socialista Obrero

Español, Felipe González, Santiago Carrillo dijo que si esa propuesta suponía que los partidos

democráticos debían mantener un compromiso hasta después de las elecciones, hasta que una nueva

Constitución fuera redactada por las Cortes, coincidía con la mantenida por el Partido Comunista desde

que se fundó la Junta Democrática.

Asimismo, refiriéndose a la situación económica y al establecimiento de "pactos sociales", afirmó que

no atribuía al Gobierno actual la responsabilidad de la crisis económica, pero que sí tendría una gran

responsabilidad si dejara en la ilegalidad a los partidos que son representativos de los trabajadores. En

España —dijo— el término "pacto social" está profundamente desacreditado, lo que hace falta es elaborar

un plan económico de tres o cuatro años que permita dar soluciones a estos problemas. Si a la clase obrera

se le niega (subrayó que no amenazaba a nadie) la posibilidad de participar en el juego democrático, será

muy grave.

Por lo que se refiere a una eventual entrada de España en la Organización del Atlántico Norte (OTAN) p,

lo que es hipotético e inverosímil, en el Pacto de Varsovia, Carrillo afirmó que su partido no era

partidario de dicha entrada y que la decisión debería ser tomada por un parlamento democrático y

sometida a referéndum. Si el pueblo lo aprueba, el PCE lo aceptaría.

PRESION DE LOS E.E.U.U.

Señaló, con respecto a una posible presión de los Estados Unidos para que no se legalicen los Partidos

Comunistas, que si un Gobierno acepta una presión en una cuestión de política interior tan importante, es

un Gobierno que no es digno de llamarse español, y obra como servidor de una potencia extranjera. No

obstante, manifestó que, por lo que había leído en la prensa, la nueva Administración de los Estados

Unidos no se opondría a la presencia de partidos eurocomunistas en los Gobiernos europeos.

Dijo más adelante que, en su opinión, los países del Este, iban a ser los primeros sorprendidos de la

declaración que había formulado el Partido Comunista de España, iban a establecer relaciones

diplomáticas con España.

SI EL PUEBLO LA ACEPTA, ACEPTAREMOS LA MONARQUIA

Con respecto a la Monarquía española, Santiago Carrillo afirmó que el PCE no había aprobado la forma

en que el Rey había ocupado el Trono y que, pese a que el PCE propugna una República democrática, si

la mayoría del pueblo español se pronuncia por una Monarquía constitucional, la aceptaría e, incluso,

estaría dispuesto a participar en un Gobierno de coalición bajo la jefatura del Rey que garantizara la

legalidad de las elecciones. "Yo —dijo Carrillo— estaría dispuesto a entrevistarme con el Rey para

explicarle nuestra posición".

Sobre la posibilidad de que pudiera sufrir un atentado el secretario del PCE señaló que esa posibilidad ni

le inquietaba, y que buena prueba de ello es que estaba allí. Pienso —agregó— que el Gobierno podría

protegerme pero, si no, autorizarme a que me protegiera. Si vinieran a matarme, es posible que alguno

cayera antes que yo.

Preguntado sobre el porcentaje que creía que alcanzaría su partido en las elecciones, dijo que no quería

"marcarse faroles", y que si al pueblo le dejan hablar con libertad a algunos les vamos a dar una sorpresa.

"Si no nos legalizan antes de las elecciones —dijo más adelante— tampoco lo van a hacer después. Me

pregunto con qué razón un Gobierno que se titula democrático puede decir que nos va a legalizar después

de las elecciones. Nosotros no vamos a aceptar ningún plazo. Exigimos, pomo los demás, participar en las

elecciones. Si nuestro porcentaje va a ser tan pequeño, por qué tienen miedo al PCE. Es evidente que no

va a conseguir la mayoría, y en realidad es el espíritu del 18 de julio el que sigue animando esas

discriminaciones contra el PCE".

Asimismo, Santiago Carrillo manifestó su satisfacción por el hecho de que el PSOE hubiera podido

celebrar su Congreso en la legalidad y añadió que esperaba que ese derecho les fuera respetado a los

demás.

COMISION NEGOCIADORA CON EL GOBIERNO

Santiago Carrillo afirmó que él es el que representa al Partido Comunista de España en la comisión

negociadora de la oposición con el Gobierno, y que Simón Sánchez Montero es el que le reemplaza.

Aseguró que en cuanto pudiera asistir a las reuniones de esta comisión sin peligro —dijo en varias

ocasiones durante la rueda de prensa, que no quería ser detenido para provocar campañas y

movilizaciones en su favor— lo haría.

Se le preguntó sobre qué haría cuando terminara la rueda de prensa; contestó que regresaría al domicilio

que tiene en Madrid, donde ayer tarde seguiría trabajando en un libro que está escribiendo sobre el

problema del Estado en la perspectiva de una vía eurocomunista hacia el poder, y los próximos días se

reuniría con "camaradas del partido".

El secretario general del PCE dijo que no volvería a salir de España, en donde reside desde el 7 de febrero

pasado, hasta que el gobierno no le de un pasaporte, y que era por este motivo por el que no había acudido

a los actos de proclamación como presidente de México de López Portillo.

"Es posible que alguno cayera antes que yo"

Si se condena al PC al papel de oposición extraparlamentaria, actuará en consecuencia

El dirigente del PC celebró una conferencia de prensa sin que apareciera la policía

Volviendo al tema de la comisión negociadora con el Gobierno, afirmó que el Partido Comunista no iba a

ser el "convidado de piedra" en esta comisión, y que si no tomaba parte directamente en las negociaciones

la abandonaría, lo que colocaría a la oposición democrática en condiciones de debilidad desde el

principio, y pondría en entredicho la primera de las condiciones acordadas por la oposición: la igualdad

de oportunidades de todos los partidos. "Ya hemos hecho´ bastantes concesiones nombrando a un

sustituto".

ESTUVE PRESO Y PROCESADO DURANTE LA REPUBLICA

Tras recordar que él había estado preso durante la República y procesado en varias ocasiones, señaló que

en todos los países a los resistentes se les considera asesinos y bandidos, y que él había tenido esta

condición, la de resistente, durante 40 años.

Todavía, —añadió— hay gente que no se da cuenta de que se ha acabado el franquismo y me llaman

asesino y bandido.

Por lo que concierne a su seguridad, Santiago Carrillo señaló que no había notado durante su estancia en

España que la Policía le vigilara, que no creía que el Gobierno conociera sus domicilios en Madrid, y que

no había estado en peligro de ser detenido, aunque sí se habían producido una serie de situaciones que

revelaría en su momento. También dijo que evitaría en la medida de lo posible las apariciones en público,

ya que no quería que lo detuvieran.

DOLORES IBARRURI

Con respecto a la presidente del PCE, Dolores Ibarruri, dijo que, pese a que ella deseaba regresar a

España, no lo había hecho para no exponerla a las molestias de una vida en la clandestinidad. El

Gobierno, si tiene un poco de elegancia espiritual, debería dejarla pasar los últimos días de su vida en

España.

Por otra parte, señaló que si él no fuera secretario general del Partido Comunista de España, haría ya

tiempo que se estaría paseando tranquilamente por Madrid, y que el Partido Comunista de España es el

que nombra a sus dirigentes y, por lo tanto, no acepta que otros se inmiscuyan en sus asuntos. Contestaba

Santiago Carrillo a una pregunta sobre la posibilidad de que fuera más fácil una negociación con el

Gobierno si él no figuraba al frente del Partido.

Aseguró que "los dirigentes del PCE nos entendemos muy bien y estamos muy compenetrados. Hasta

ahora nadie ha planteado que yo me vaya", y añadió que en el Partido Comunista él era uno de los

hombres de más experiencia política, por lo que algunos verían bien la desaparición de ese "animal

político" para poder debilitar el Partido.

INCLUSION DE CRISTIANOS EN EL PCE

Dijo más adelante que en el Movimiento Cristiano había surgido una corriente que se identificaba con

principios fundamentales del marxismo, y se había ido acercando al Partido Comunista de España, al

tiempo que éste se acercaba a este movimiento hasta producirse la fusión. Esto ha sido —añadió—

sumamente enriquecedor para el Partido por los valores que han aportado. La participación de cristianos

en el Partido apunta a que las contradicciones no se presenten en un terreno abstracto, sino que se

presenten en el terreno político y social. Si la segunda República hubiera tenido una política más realista

hacia la Iglesia, no hubieran transcurrido las cosas como transcurrieron.

NACIONALIDADES

Con respecto al tema de las nacionalidades, Santiago Carrillo afirmó que ellos seguían siendo favorables

a que la democracia en España debería empezar por devolver a Euzkadi, Galicia y Cataluña el estatuto e

instituciones de 1936. Señaló que algunos partidos nacionalistas habían elaborado, para negociar con el

Gobierno una segunda línea, una línea de repliegue, en sus reivindicaciones autonómicas, y que el PCE,

que no quiere ser "más papista que el Papa", adoptará esa línea.

Negó que hubiera celebrado una entrevista, con el líder socialista francés, Francois Mitterrand, ya que

éste estaba muy protegido.

Uno de los periodistas le preguntó que cómo podía afirmar que no era el Ejército el que se oponía a la

legalización del PCE; Santiago Carrillo dijo que había leído unas recientes declaraciones del teniente

general Gutiérrez Mellado en las que no adoptaba ninguna posición, ni a favor ni en contra de la

legalización del PCE. "Ya está bien —dijo— que una serie de señores del 18 de julio le echen la culpa de

lo que están haciendo al Ejército. Estoy seguro de que el Ejército aceptaría una decisión del Gobierno y la

Monarquía en este sentido".

Asimismo, aseguró que la base del partido, en su inmensa mayoría, está identificada con la línea

eurocomunista. Agregó que las concepciones leninistas hoy no le sirven al PCE y que por eso prefieren

decir que son marxistas, aunque hay cosas del leninismo que son válidas, como su ruptura con el

dogmatismo. Nosotros no aceptamos ningún dogmatismo. El marxismo es un método de análisis de la

realidad concreta.

ECONOMIA DE MERCADO

El Partido Comunista de España —dijo— considera que la vía española al socialismo comprende la

integración en la planificación económica no solamente de los grandes monopolios sino también de la

pequeña y mediana empresa que durante muchos años van a subsistir. La economía de mercado va a

subsistir claramente durante mucho tiempo, pero la planificación exige que se produzca algo que el país

realmente necesita y no arbitrariamente, como en la sociedad de consumo.

ACTITUD DE MOSCU

Santiago Carrillo afirmó que no le preocupaba demasiado la actitud de Moscú con respecto a su partido, y

que el PCE ha logrado una independencia plena e incluso que algunas criticas de Moscú podrían

beneficiarles, para demostrar que no dependen de nadie. "No es ningún problema, y para los españoles

tampoco lo debe ser".

Se le planteó a Santiago Carrillo la cuestión de las posibles consecuencias de mantener en la ilegalidad al

Partido Comunista. Contestó que los demás partidos se avenían a defender la legalización del PCE ya

que, en caso contrario, se convertirían en prisioneros de la falta de democracia que supondría esta

situación.

El dirigente comunista se mostró contrario a la creación de uniones de soldados en el seno del Ejército.

"Hablar de ello es navegar en la utopia", dijo.

Aseguró que el resultado del referéndum sería el que el Gobierno quisiera, y que aunque los resultados

iban a ser compulsados por computadoras, no ocurría lo mismo con los datos que se iban a suministrar,

que iban a ser los elaborados por las mesas electorales, algunas de las cuales estarían controladas por

partidos de la extrema derecha. Mostró su confianza en que el Gobierno fuera inteligente y no repitiera lo

que hizo Fraga en el año 1966.

Por último, el dirigente comunista afirmó que muchos piensan que el franquismo empezó a desaparecer

con la muerte de Franco pero que, en su opinión, ésto ocurrió antes, y que si Franco hubiera vivido tres o

cuatro años más, habría sido desplazado por la presión de la calle o por un golpe, con lo que la ruptura

habría sido más profunda. La muerte de Franco permitió a la clase dirigente plantearse el problema de la

ruptura sin tener que desplazar a Franco.

"Creo —concluyó— que llegaremos a la democracia".

11 DICIEMBRE 1976

 

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