¿Banquillo o amnistía?     
 
 El Alcázar.    23/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

¿BANQUILLO O AMNISTIA?

La detención de Santiago Carrillo conmocionó ayer la interesada ingenuidad de algunos círculos políticos

e informativos. No vamos a negar la resonancia del impacto. La promesa del ministro de la Gobernación

se ha cumplido y el señor Martín Villa puede apuntarse un tanto en su palmares. AI fin y al cabo, son

tantos los acontecimientos negativos acumulados en las últimas semanas que, verdaderamente, la captura

del genocida de Paracuellos constituye una novedad, a la que nos gustaría ver sumada la pronta liberación

incondicional del presidente del Consejo de Estado.

Pero la diligente detención de Santiago Carrillo suscita interrogantes inmediatas que merecen respuesta

convincente. Por ejemplo ésta: ¿Cuáles serán los cargos concretos que el Gobierno esgrimirá ante la

Justicia contra el secretario general del Partido Comunista? ¿Será por estancia ilegal en territorio español,

como parecía deducirse del contexto de las declaraciones del ministro, al anunciar sus órdenes

terminantes de localización y captura? ¿Se tendrán en cuenta los no prescritos delitos de sangre que pesan

sobre Carrillo, como máximo responsable de las partidas del "maquis" actuantes en Levante, según

señalamos en la Instantánea que publicamos en portada? ¿O se tendrán por no prescritos —conforme al

principio legal establecido en los países democráticos europeos, tras del juicio de Nuremberg— los

crímenes de guerra y contra la humanidad consumados por orden de Carrillo en Paracuellos?

Con inocencia plausible, algunos comentaristas apuntaban el supuesto "aprieto" en que la Policía había

metido al Gobierno con la detención de Carrillo. Nosotros, que no hemos dudado nunca de la eficacia de

la Policía, consideramos que la detención de Carrillo se ha producido en el momento preciso. Ni antes ni

después.

¿O es que tenemos que creer que es azarosa coincidencia que tres horas antes de la captura de Carrillo el

ministro de Información y Turismo anunciase la posibilidad de una ampliación de la amnistía? Casual o

premeditada, la coincidencia de hechos se ha producido y un mínimo de realismo político —cuando en

áreas gubernamentales se alienta la especie de una próxima legalización de todos los partidos políticos,

incluido el comunista— nos fuerza a nuevas interrogantes: ¿Qué va a hacer el Gobierno con Carrillo? ¿Lo

sentará en el banquillo de los acusados o lo aplicará la ampliación de la amnistía?

Cierto es que la fulminante detención de Santiago Carrillo pudiera estar inscrita, también, en la propia

estrategia del Partido Comunista. Abona esta tesis la rápida reacción de los militantes de base que, mucho

antes de que la noticia fuera pública, ya habían movilizado sus efectivos en un intento de manifestación

pro-libertad de Carrillo.

La maniobra no sería nueva. La detención de Grimau fue consecuencia —según se afirma— de una

delación de los propios miembros del Partido Comunista que, además de "purgarle" finamente,

aprovecharon su juicio, condena y ejecución, para montar una escandalosa campaña internacional contra

España. ¿Trata el Partido de hacer ahora lo mismo con Carrillo? Tan sólo hace unos días se insistía en un

viejo rumor acerca de la nueva estrategia del P. C., según la cual se trata de sustituir la torva fama

criminal de Carrillo, por la refinada y eurocomunista imagen intelectual y democrática de Tamames,

facilitando así el esfuerzo del Gobierno por abrir una vía legal al Partido Comunista.

¿Será Carrillo el chivo expiatorio que el P. C. ofrece al Gobierno Suárez a cambio de la ambicionada

legalización?

He aquí una serie de interrogantes dignas de respuesta.

EL ALCAZAR

 

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