Autor: EUROPEO. 
   Doscientos cincuenta millones de presos     
 
 El Alcázar.    23/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DOSCIENTOS CINCUENTA MILLONES DE PRESOS

CUANDO se le ha preguntado al recién canjeado Vladimir Bukovski cuantos presos políticos

quedaban en la Unión Soviética—, ha contestado: "Hay doscientos cincuenta millones de

presos políticos en la URSS".

He aquí una buena respuesta, porque la Unión Soviética, la "patria del comunismo", no es otra

cosa más que un inmenso "Goulag".

Y los admiradores, con carnet encubiertos, del comunismo, pueden ir a encerrarse

voluntariamente en ese "Goulag". Deben marcharse allí, en lugar de intentar convencer al resto

de la Europa occidental para que les ayuden a convertir a hombres y mujeres en candidatos

seguros, y ademas voluntarios y jubilosos, a nuevos "Goulag". Cuando se enteren de lo que

han elegido será tan demasiado tarde como para el checoeslovaco Dubcek, humillado,

escarnecido, perseguido y envilecido por sus antiguos "tovaritchs" del partido, que no pudo

hacer otra cosa que lamentarse: "(Que me hagan eso a mí, que he luchado toda mi vida por el

comunismo!". Más astutamente, un diputado socialista italiano, confesaba hace unos días que

a él no le asustaba la llegada de los comunistas al poder. Ante el asombro de su interlocutor,

confesó cínicamente: "Porque no esperaré a que tengan el cincuenta por ciento de los votos.

Cuando lleguen al 49 por ciento, me marcharé de Italia".

Y no será el único. Los Kerenski tuvieron siempre un automóvil a tiempo, y en nuestros días, el

avión preparado. Como Spínola, el que abrió tas puertas al socialista Soares y el comunista

Alvaro Cunhal.

Y puesto que hablamos de "archipiélago Goulag" hablemos de Soljenitzyn: Cuando se le

preguntó a Bukovski su opinión sobre el premio Nobel, —que hoy vive en Estados Unidos y no

ha declarado que desee volver a la URSS, como tendenciosamente aseveran los "compañeros

de viaje"—, ha dicho: "Pienso que Soljenitzyn es un gran escritor y ha hecho mucho por Rusia.

Será preciso esperar mucho tiempo para que se aprecie bien la importancia de su obra".

Bukovski ha pagado con su propio sufrimiento estas verdades que ha asestado al rostro cínico

de un Occidente desmedulado, capitulador y capaz de todas las vilezas y perjurios para recibir

una sonrisa de Moscú o para codearse con los comunistas. A sus treinta y cuatro años,

Vladimir Bukovski fue detenido por los comunistas por primera vez en 1963 por encontrársele

dos fotocopias del libro de Yilas, —un comunista decepcionado de Tito—, "La nueva clase", y

encerrado durante dos años en un "hospital psiquiátrico" regentado por los chekistas; en 1965,

apenas recupera la libertad vuelve a ser detenido por pedir la libertad de Stanislavski y Daniel,

y permanece un año en la cárcel; y en enero de 1967, cuando apenas ha tenido tiempo de

respirar un poco el aire libre, vuelve a ser detenido por manifestarse contra la detención de tres

escritores, y condenado a tres años de prisión en un campo de la región de Vorojnev; la nueva

detención le llega, tras cumplir la pena anterior, en enero de 1972, por publicar un libro en

Francia, y es condenado a dos años de cárcel y cinco de trabajo en un campo, y al final de esta

condena le aguardaban otros cinco años de residencia forzosa.

Se comprende que en el Kremlin se guarde silencio sobre las condiciones en que Corvalán ha

Negado a Moscú. Bukovski será una nueva voz implacablemente acusadora: doscientos

cincuenta millones de presos políticos en la Unión Soviética.

Doscientos cincuenta millones de presos, doscientos cincuenta millones de presos Grabaos

bien esta cifra en vuestro frivolos cerebros de burgueses desmedulados y de entreguistas

quienes aún creáis el tópico de que "el comunismo ha cambiado" o que basta cambiar a uno de

sus dirigentes por otro para pensar que el sistema soviético varia.

EUROPEO

 

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