Autor: Bardón, Diego. 
 Un karateka y tres boxeadores, trabajadores de Pegaso. 
 Los "gorillas" de Carrillo     
 
 Diario 16.    31/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

Un karateka y tres boxeadores, trabajadores de Pegaso

Los "gorilas" de Carrillo

Diego Bardón

MADRID, 31 (D16). A la una de la larde de ayer cuatro teléfonos sonaron casi simultáneamente. En cada

uno de los aparatos un trabajador de Pegaso escuchaba, finalmente, la orden impacientemente esperada

durante quince días: "Vete a la puerta de Seco, 14, que dentro de un rato llegará el camarada Santiago

Carrillo."

Los cuatro trabajadores de Pegaso constituyen parte de 1a guardia personal del secretario general del

Partido Comunista de España y tienen, o han tenido, una profesión adicional o complementaria. Justo

Ortega, militante desde el año 72, es karateka; Benito Villanueva, militante desde el 68, fue campeón de

España amateur de los pesos pesados de boxeo al arrebatarte en el 68 el título a Casimiro Martínez; y José

María Velasco y Ángel Juvera, con siete años de militancia comunista, alcanzaron en el campo amateur

títulos regionales a la orden del legendario Pampito Rodríguez.

Los cuatro, obedientes y fieles a la orden de un ´´camarada" del ejecutivo que comparte con ellos las horas

laborales de la Pegaso, estaban minutos después en el lugar convenido en donde se encontraron con otros

de los servicios especiales de Carrillo, todos ellos profesionales de la lucha y la defensa personal, que sólo

actúan en momentos extraordinarios como el de ayer.

Al fin todos

Y a las cuatro en punto de la tarde, cuando el mitológico personaje que ha pasado casi cuarenta años

cultivando el "undergound" y el destierro, bajaba de un coche (rojo, naturalmente), los de la guardia

personal y los de los servicios especiales apretaron las filas hasta ver a Carrillo traspasar la puerta del

quinto A de la calle Seco, número 14.

Pero todo, en la calle, transcurría normalmente. El Partido Comunista había impartido la consigna de que

nadie acudiese a corear a Carrillo para evitar problemas, y tan sólo algunos curiosos y el habitual montón

de periodistas españoles y extranjeros montábamos guardia.

Arriba, en el quinto A los Carrillos, todos a excepción de su hijo Santiago, que horas antes había salido

hacia Roma en compañía de Lucio Lobato para celebrar una conferencia de Prensa, bebían Wodka y

fumaban unos habanos que lo habían sido regalados a Carmen Menéndez de Carrillo por un viejo

luchador de Sierra Maestra.

"Todo —declaró en exclusiva Santiago Carrillo a D16— ha sido inesperado. Esta mañana me preguntaron

qué deseaba cenar al día siguiente. El comportamiento de los policías ha sido formidable y eso es una

prueba de que España eso cambiando."

En el saloncito proletario de los Carrillo, compartiendo la alegría y la esperanza, estaban el director de

cine Juan Antonia Bardem, Ignacio Gallego con su mujer e hijo Federico Melchor, director de "Mundo

Obrero".

"Nuestros fumaradas prosiguió Carrillo son cojonudos. Ellos han jugado una baza fundamental para que

en estos momentos estemos en tu calle. Pero, no obstante, nuestra alegría será parcial mientras en las

cárceles queden presos acusados de pertenecer a partidos políticos El Partido Comunista de España, que

esto quede claro, desea la inmediata liberación de todos los que penan sus ideas."

Carrillo, locuaz y evidentemente feliz se aprestaba a responder a una tercera pregunta cuando el

director de "Mundo Obrero" pidió a este reportero que se había infiltrado haciéndose pasar por secretario

particular de Carrillo, que abandonara la reunión "para evitar equívocos y que alguien pueda pensar que

se han concedido privilegios".

Un saludo a la Cibeles

Tras una espera de dos horas y media, Santiago Carrillo, a eso de las seis y media, escoltado por sus

servicios personales de seguridad, cruzaba la acera hasta llegar a un Simca 1200, en el que realizaría un

largo recorrido por la zona centro de Madrid, llevando como acompañantes al boxeador Benito

Villanueva, al karateka Justo Ortega y a un chófer, éste último, al parecer. perteneciente a los servicios

especiales.

Pero el destino del viaje metropolitano de Carrillo era la calle Atocha, número 20, y nunca se llegó a él.

Tras varias vueltas por la plaza de Neptuno, paseo del Prado, calle Huertas, Cibeles y calle de Moratín, y

una vez que Carrillo y sus acompañantes se habían asegurado de que únicamente eran seguidos por el

coche azul de este reportero, emprendieron el rumbo de Atocha, 20. El intento se vio frustrado cuando

unos metros antes del cine Monumental un camarada, rápidamente identificado por los ocupantes, les

comunicó la imposibilidad de celebrar la conferencia de Prensa a causa de una implacable prohibición

gubernamental.

Fue el propio Santiago (anillo quien me informó de la prohibición y de su regreso a casa. cuando con el

redactor de ".Sábado Gráfico, Alfonso Lavandeira, decidimos aprovechar una parada ante un semáforo

para comunicarle que nadie, excepto nosotros, le seguía.

En casa

Una vez en casa, Santiago Carrillo hizo las siguientes declaraciones.

"El Partido Comunista de España tiene dos fuerzas magníficas: Una de sus militantes; la otra, la calidad

de los mismos. Esperamos que nuestra realidad sea aceptada por el Gobierno, pues para construir esa

democracia que la totalidad del pueblo español está pidiendo en las calles, las fábricas, las Universidades,

es indispensab1e nuestra inmediata legalidad. La nuestra y la del resto de las fuerzas democráticas de

nuestro país. La guerra civil concluyó hace muchos años, y a las nuevas generaciones les suena lo mismo

que a mí la carlista cuando era un chaval. La concordia que España está pidiendo a gritos debe ser

inmediatamente reconocida por las fuerzas correspondientes."

A las elecciones, por libre

— ¿Irán a las elecciones en coalición con algún partido político?

—A las primeras acudiremos en solitario, pero a las legislativas es muy probable que lo hagamos en

unión de las fuerzas progresistas y democráticas, ya que se trataría, fundamentalmente, de conseguir el

mayor número de escaños.

— ¿Es cierto que La Pasionaria está en Madrid?

— Evidentemente, no. Para que se lo crean basta decirles que esta tarde he mantenido con ella una

conversación telefónica. Créanme que la "Pasi" está en Moscú. Y está en Moscú poque no queremos

correr ningún riesgo con su salud, Ya es suficiente con la emoción que tiene en estos momentos sabiendo

que sus camaradas han salido de Carabanchel y están tomando con ustedes la copa de la amistad.

¿Que le ha dicho La Pasionaria?

—"Transmítele mi felicitación a todos los camaradas y a cada uno le das un beso de esta mujer, que está

deseando felicitarles por su heroica lucha de cuarenta años."

¿Podría decirme cuántos comunistas afiliados hay en España ?

—Eso lo dirán las urnas. Nosotros, los comunistas, somos amantes de las urnas, y para números y

porcentajes no hay nada como ellas.

¿Cree que con su liberación ha quedado legalizado el Partido Comunista?

Aún no. Depende de futuros acontecimientos que pueden retardarlo cierto tiempo. Legalmente no puede

haber nada contra nosotros, pues somos uno de los pocos partidos independientes que hay en España.

Nuestro partido no está afiliado a ninguna internacional. Lo de hoy ha venido impuesto por la propia

dinámica de la historia y es esa dinámica la que va a imponer la democracia y la libertad en estas tierras.

El PSOE y la Democracia Cristiana están afiliados a otras organizaciones.

—¿Conseguirá, al fin, el pasaporte y el carnet de identidad?

Eso espero. Tenga en cuenta que soy un ciudadano español sin más problemas que el de encontrarme

bajo libertad provisional.

Santiago Carrillo concluyó su entrevista con Dl6 agradeciendo a los presos políticos que han compartido

con él estos días carabancheleros la gran acogida, que le dispensaron y una mención extraordinaria a

todas las fuerzas democráticas, nacionales e internacionales, que de las más diversas maneras expresen

ron sus protestas y exigieron su libertad y la de los otros dirigentes comunistas encarcelados.

 

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