Millón y medio por la libertad de los dirigentes del PCE. 
 Carrillo salió discretamente de Carabanchel     
 
 Diario 16.    31/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Viernes 31diciembre 76/DIARI

Millón y medio por la libertad de los dirigentes del PCE

Carrillo salió discretamente de Carabanchel

MADRID, 31 (D16).—A las tres menos cinco de la tarde, ocho días después de su detención en el centro

de Madrid, Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España, abandonaba ayer la

prisión de Carabanchel en un coche 1430 verde, acompañado de su mujer, la farmacéutica Carmen

Menéndez, y su abogado, Manuel López.

El dirigente comunista, cuya libertad había sido decretada por el juez de Orden Público Rafael Gómez

Chaparro mientras el Consejo de Ministros estaba reunido en Presidencia del Gobierno, saludó con la

mano, sin bajar el cristal de la ventanilla, a unas sesenta personas —periodistas y miembros de su

partido— que se encontraban frente a la entrada de la cárcel.

Minutos antes los abogados de Carrillo habían depositado, en metálico, la fianza de 300.000 pesetas

exigida por el Juez para su libertad provisional.

Sus compañeros de prisión, los altos dirigentes comunistas, Simón Sánchez Montero, Santiago Alvarez,

Victoriano Díez Cardiel, Manuel Azcárate, Julio Aristizábal, Jaime Ballesteros y Pilar Bravo, todavía

permanecerían en la cárcel media hora más. La libertad de los principales líderes del PCE había costado

al partido un total de 1.550.000 pesetas en concepto de fianzas pedidas por el JOP, cuya desaparición fue

decretada ayer por el Gobierno.

Victoria para los camaradas

Los comunistas liberados a las tres y media de la tarde formaron con sus dedos la "V" de la victoria desde

las ventanillas de los coches, en respuesta a los aplausos de 250 camaradas congregados en la avenida de

los Poblados frente a la cárcel. Media docena de jeeps de la Policía Armada vigilaban la escena

discretamente.

A las siete de la tarde, cerca de un centenar de periodistas, se congregaron en la calle de Atocha, Junto al

teatro Calderón. Algún transeúnte preguntó "qué hacen tantas personas con la cámara a cuestas". Un

periodista le contestó: "Esperando a Santiago Carrillo, en persona." El hombre no se lo creyó. Momentos

después un militante del PCE rogó a los allí presentes que abandonaran las aceras, ya que había

suspendido la rueda de Prensa. En el piso donde estaba todo preparado, un dirigente del PCE manifestó a

un grupo de periodistas que pudo entrar al piso, que no había autorización del Gobierno Civil.

Los restantes dirigentes del PCE, que hacía unas horas que abandonaron Carabanchel, se encontraban en

el bar frente a la casa donde se iba a celebrar la conferencia de Prensa. Mientras, Santiago Carrillo se daba

un garbeo en coche por Madrid. El automóvil no llegó a Atocha, sino que regresó, de nuevo, a la calle

Seco.

 

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