Fracaso de una campaña     
 
 ABC.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

FRACASO DE UNA CAMPAÑA

Lo que se quiso y pretendió —gran polvareda internacional por la detención de Santiago Carrillo—,

práctica y realmente ha quedado reducido a nada. Ciertas manifestaciones callejeras a nivel homeopático,

por algún barrio de Europa, y la convicción no menos cierta, en sus organizadores, de que esta vez no

sonarían de nuevo los grandes truenos de la protesta generalizada y antiespañola.

Salvo dos excepciones bien claras, a las que luego nos referiremos —extemporánea e inmiscuyente

declaración del presidente de la Asamblea Nacional Francesa, y el consabido manifiesto del Comité

Italia-España: mascarón y criatura precoz del «compromiso histórico» italiano—, excepto estos dos casos,

decimos, la campaña exterior por la detención del dirigente comunista español no ha tenido otros

apóstoles y promotores que los respectivos Comités de las correspondientes sucursales eurocomunistas.

Todo esto no puede tener más explicación que el de un puro problema de equilibrio o contrapeso. A estas

alturas, ya, en Europa, tiene mayor crédito la imagen de la reforma democrática española que los títulos

sempiternamente exhibidos por los tenaces albaceas de la derrota de hace casi cuarenta años.

El tema, como podrán advertir nuestros lectores, tiene interés que excede a la propia anécdota de la

detención del hombre de Paracuellos. Está lo más importante del mismo en la advertida circunstancia de

que ante Europa, y por lo que al forcejeo del marxismoleninismo respecta, el Gobierno Suárez tiene más

títulos que aquéllos que a sí mismo parece reconocerse.

Obviamente, cuando decimos Europa nos estamos refiriendo a la mayoría europea; a la mayoría

cuantitativa y cualitativa. No a la que efectúa el envío a Madrid de ciertos comités de investigación,

presión y fiscalización. No a la que se dispone para instrumentar la injerencia en los asuntos españoles a

nivel de descarada audacia, insólito hasta ahora.

Si la veleidad de un Faure, ambiguo y alternante entre las luces de su conciencia y las demandas de

ciertas de sus clientelas, tiene explicación que no agota la sorpresa, y la reactivación del Comité España-

Italia no aporta mayores novedades sobre aquello que es y lo otro que pretende, la recluta de esos jurados

de la democracia ni nos deja indiferentes ni tampoco, nos lleva a dimitir de la posición en que siempre

mantuvimos ante casos parecidos a éste.

¡Quédense, pues, en su casa, señores! La medida de las libertades y la democracia nuestras, nuestras urnas

las darán. Ello basta y cualquier otra cosa sobra. Las mayorías españolas, al igual que las mayorías

europeas, tienen el 15 de diciembre como piedra de toque. Es referencia inequívoca, la del referéndum,

para entender y valorar en sus términos justos tanto el caso Carrillo como el comercio político montado,

por «Coordinación», en tomo suyo.

 

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