Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   El "Partido Comunista", Santiago Carrillo y el terrorismo     
 
 ABC.    15/12/1976.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

15 DE DICIEMBRE DE 1976. PAG. II.

APUNTE POLITICO

El "Partido Comunista", Santiago Carrillo y el terrorismo

José María RUIZGALLARDON

SALTANDO sobre el tema de hoy —el referéndum— del que ya se ha dicho todo o casi todo, me voy a

referir a otro también de extraordinaria actualidad. Líbreme Dios de decir —y en esto los abogados

ponemos especial cuidado— que el secuestro de don Antonio Oriol sea obra directa y exclusiva del

«Partido Comunista». Está suficientemente probado que la partenidad de tan execrable hecho hay que

imputársela al grupo llamado «G. R. A. P. O.».

Pero es igualmente cierto que el «Partido Comunista Español», y. muy en concreto, su secretario general,

Santiago Carrillo, de ninguna manera son ajenos al terrorismo. Y voy a demostrarlo con sus propios

textos.

Me remito en concreto a las manifestaciones del señor Carrillo contenidas en el libro «Demain

l´Espagne», publicado por Seuil, París, 1974.

En la página 193, se lee: «un partido revolucionario —como el "P. C."— en la acción, es como un

ejército: en el curso de la batalla no se pone a discusión su orientación».

En la página 194 se ponen en boca del citado señor esta otra frase: «Responderemos a la violencia

reaccionaria con la violencia revolucionaria». Y en la página 201, lo siguiente: «Admites—se te dice a

Carrillo—, en todo caso, que la acción directa tiene extraordinarias virtudes movilizadoras como

catalizadora de una crisis latente..., reconoces que (la muerte de Carrero Blanco) ha sido un acto muy

positivo por sus consecuencias, por lo que se puede decir que existe un uso bueno del terrorismo».

Y, el mismo Carrillo, en la misma página, del mismo libro, sostiene, refiriéndose a «E. T. A.» (y en 1974

no había nacido el «G. R. A. P. O.»):

«—De todas maneras, respecto a la acción de «E. T. A.», hemos dicho: "no emplearemos esos métodos,

pero respetamos aquellos que los emplean porque creen que pueden ser útiles».

Pues está muy claro. Tras lo leído, que no venga el «P. C.», ni su secretario general, con historias

acomodadas a su conveniencia actual: los misinos que consideran muy positivo el asesinato de Carrero

Blanco, los mismos que creen que hay un uso bueno del terrorismo, los mismos que respetan a los autores

de los vandálicos actos de «E. T. A.», ¿son los que hoy pueden condenar el secuestro del señor Oriol?

Ellos, el «P. C.», están en guerra. Y, según Lenin, en la guerra vale todo.

No valen condenas «morales».— J.M.R.G.

 

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