Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Más complicaciones     
 
 Hoja del Lunes.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MAS COMPLICACIONES

Por Abel HERNANDEZ

LO que nos faltaba!», fue la reacción de un alto funcionario de Presidencia ayer tarde, cuando se enteró,

todavía entre las brumas del rumor, de la detención de don Santiago Carrillo en la madrileña calle del

Padre Jesús Ordóñez. El presidente Suárez abandonaba el palacete de Castellana a las dos de la

madrugada, media hora antes de que el señor Carrillo saliera de la Comisaría de Centro, en la calle de la

Luna, camino otra vez de la Dirección General de Seguridad Ni Suárez ni Carrillo han dormido esta

noche.

Al secuestro del señor Oriol, el conflicto de la fuerza pública, la honda crisis económica, el clamor por la

amnistía total, la necesaria negociación con la oposición, el acoso de los «ultras» al presidente de las

Cortes y del Consejo del Reino (¿ha presentado va denuncia de oficio el Ministerio Fiscal?), los rumores

de reajuste gubernamental, etc., sé une ahora esta resonante detención, que complica aún más las cosas.

Por lo pronto, parece que la carta qué iban a llevar a Presidencia, en propias manos, los señores Tierno y

Pujol va a cambiar de tono y de contenido. Las negociaciones Gobierno-oposición, mientras permanezca

recluido don Santiago Carrillo, van a ser imposibles. Urge, no obstante, un pacto político que haga viable

un plan económico de emergencia.

Sin embargo, quizá no haya mal que por bien no venga. La presencia fantasmal, con larga peluca canosa,

del viejo dirigente comunista por las calles de Madrid, escondiéndose de la Policía, no era muy edificante.

Tarde o temprano había que llegar a esta situación. El señor Carrillo había entrado clandestinamente en

España, Gobernación había dado a la Policía orden de detenerlo y ésta ha cumplido con su obligación.

Ahora es el juez el que, presumiblemente, tiene la palabra, aparte la oportuna sanción gubernativa por

cruzar ilegalmente la frontera. Y después, ¿qué? Ante todo, puede que sea el momento de desinflar el

globo Carrillo.

Para muchos españoles la guerra sigue gravitando sobre su alma con una tremenda carga emocional. Pero

va siendo hora de que este país supere de una vez la guerra civil. Los presuntos delitos de entonces han

prescrito para todos. El origen de amnistía es olvidar. Si se quiere la democracia, habrá que olvidar

muchas cosas y hacer normal a nivel oficial lo que es normal a nivel de la calle. En la práctica, el señor

Carrillo es menos peligroso para la convivencia nacional con un pasaporte español en el bolsillo que

camuflando su rostro con una larga peluca o encarcelado. La normalidad democrática derrumbará los

mitos. Claro que todavía no estamos en la democracia, y por eso todo son complicaciones.

23 de diciembre de 1976

 

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