Graves disturbios en la Puerta del Sol  :   
 Durante tres horas, varios miles de personas intentaron concentrarse en dicha plaza. 
 Ya.    24/12/1976.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

24-XII-76

SUCESOS

GRAVES DISTURBIOS EN LA PUERTA DEL SOL DURANTE TRES HORAS, VARIOS MILES

DE PERSONAS INTENTARON CONCENTRARSE EN DICHA PLAZA

Pasquines firmados por el Comité Provincial del Partido Comunista Español habían convocado a una

manifestación para pedir la libertad de Santiago Carrillo • Fuerzas antidisturbios impidieron

concentraciones masivas • Bombas de humo y gases lacrimógenos disuadieron a los manifestantes • Hubo

carreras, heridos, contusionados y fuerte tensión durante tres horas • A las diez de la noche renació la

calma

A las siete menos cinco de la tarde de ayer sonó el primer disparo en la Puerta del Sol. Se trataba del

lanzamiento de una bomba de humo. Minutos antes la céntrica plaza madrileña tenía un aspecto de

completa normalidad. De pronto empezaron a surgir grupos compactos por todas las calles que dan a la

Puerta del Sol. Esto ocurría como consecuencia de los intentos de concentración solicitados en una

propaganda llevada a cabo por el Partido Comunista en la madrugada siguiente a la detención del

secretario general de dicho Partido, Santiago Carrillo. A partir de ese momento se registraron decenas y

decenas de disparos que dispersaron no solamente a los grupos que intentaban invadir la Puerta del Sol,

sino a los numerosísimos transeúntes que a aquella hora circulaban por la plaza afanados en sus

preocupaciones de compras y preparativos para celebrar la Navidad.

Los grupos dispersados volvieron a concentrarse y emprendieron nuevamente su marcha hacia la Puerta

del Sol con banderas comunistas, con el puño cerrado y gritando "Libertad, libertad" "Se siente, se siente;

Carrillo está presente" y "Viva el comunismo".

Hemos dicho que minutos antes de las siete de la tarde la normalidad era completa en la Puerta del Sol.

Esto se refiere a la presencia y movilidad del público, pero no así a lo que se refiere a las medidas de

seguridad adoptadas por las autoridades. Unos 25 coches, entre ellos Jeeps, coches del 091, furgonetas y

camiones repletos de fuerzas antidisturbios esperaban aquel primer disparo, que dio lugar a una fuerte

represión.

Oleadas de jóvenes de uno y otro sexo, algunos portando banderas, se esforzaban en un empeño inaudito

por llegar a la Puerta del Sol. Esto se llevaba a cabo por grupos de cincuenta a cien personas. En total,

aunque es difícil dar una cifra, creemos que las personas que intentaban manifestarse eran de tres, cuatro,

quizás cinco mil. Estos grupos, en oleadas sucesivas, procedían de la calle de Alcalá, Mayor, Arenal,

Montera, Carmen, Preciados, Sevilla, Carrera de San Jerónimo, Atocha y plaza de Benavente.

Bombas de humo y gases lacrimógenos

A las siete y cuarto, los alrededores de la Puerta del Sol eran un pequeño infierno. Bombas de humo eran

disparadas sin cesar. Se formaron grandes embotellamientos. Las bombas caídas soltaban grandes

humaredas entre los coches retenidos. Por si fuera poco, estallaron algunas bombas de grases

lacrimógenos. Pudimos ver a centenares de transeúntes caminando deprisa y hasta corriendo, tapándose la

boca con pañuelos y bufandas, con los ojos enrojecidos y llorosos. El público ajeno a la manifestación

buscó refugio en comercios, bares, cafeterías, portales...

A las siete y media de la tarde, la Puerta del Sol quedó completamente despejada. Media hora más tarde, a

las ocho, otra serie de avalanchas, que se dirigían al grito de "Libertad, libertad", por todas las calles

adyacentes a la Puerta del Sol, volvieron a sembrar el pánico entre los transeúntes. Nuevas descargas, más

bombas de humo, más carreras. El asedio duró unos diez minutos. Agotados, los grupos de manifestantes

tuvieron que replegarse nuevamente.

Nuevas oleadas

A las nueve y media se reprodujo el intento de invasión de la Puerta del Sol Grupos de jóvenes, de uno y

otro sexo, que se hallaban en la calle de San Cristóbal, Postas, Conde de Plasencia, Esparteros, Espoz y

Mina, Victoria, Tetuán y plaza de Canalejas intentaron nuevamente forzar los cordones formados por

fuerzas de la Policía Armada especializadas en deshacer manifestaciones y disturbios. Sonaron

nuevamente disparos. Se vieron bengalas, botes de humo ardiendo por loa airea y gentes corriendo por

doquier. E1 intento fracasó nuevamente. Sobre las diez de la noche se registró una nueva oleada. También

en este caso fue deshecho el intento por las fuerzas del orden público.

A las diez y cinco de la noche oímos el último disparo. Era una bomba de humo disparada en la esquina

de la calle del Arenal con la citada plaza. A las diez quince horas, la Puerta del Sol estaba prácticamente

desierta. La circulación rodada había sido desviada desde los primeros momentos. Las fuerzas

antidisturbios comenzaron a retirarse. Quedó solamente un retén.

Disturbios y carreras en la Gran Vía

Durante las tres horas transcurridas desde las siete de la tarde hasta las diez de la noche se registraron

disturbios en otros lugares de Madrid. Sin embargo, el despliegue de fuerzas de la Policía Armada,

situadas en los puntos estratégicos, evitaban en todo momento que los manifestantes pudieran

concentrarse en grandes grupos. Estos disturbios tuvieron lugar en la plaza del Callao, Gran Vía, plaza de

España y calle de Atocha. También se produjeron conatos de manifestación en la glorieta de San

Bernardo, calle del Pez, glorieta de Bilbao, calle de Valverde y plaza del Celenque.

Los componentes de estos grupos pedían a gritos la libertad de Carrillo. En todos estos puntos se

produjeron embotellamientos y atascos del tráfico rodado. Rápidamente se restableció el tráfico con la

intervención de la Policía Municipal, que trabajó denodadamente durante esas tres horas.

NO HUBO DISPAROS

Según nuestras noticias y por las comprobaciones efectuadas por nuestra presencia nos encontramos en

condiciones de afirmar que no se registraron disparos de arma de fuego. Se oyeron disparos, pero fueron

de armas especiales para el mantenimiento de pelotas de goma y bombas de humo. Solamente vimos el

empleo de estas armas lanzaobjetos en todos los lugares donde se produjeron disturbios, y creemos que

éstos fueron los medios de disuasión que emplearon las fuerzas de la Policía Armada.

Un incidente tuvo lugar ante la Dirección General de Seguridad. Según nuestras noticias, dos fotógrafos

de "Cambio" y "Diario 16" fueron golpeados por dos personas.

Heridos y contusionados

En el transcurso de la represión llevada a cabo por la fuerza pública se registraron varios heridos y

muchas personas sufrieron contusiones. Podemos dar fe de once personas que pudimos ver en la calle de

Esparteros, plaza Mayor y Arenal con heridas en la cabeza. Heridas contusas y profundas, pues los

heridos sangraban, algunos abundantemente. Eran auxiliados por personas que, según nos dijeron, los

llevaban a determinados lugares para ser asistidas por facultativos.

También pudimos ver a un policía armado que era llevado por otros dos compañeros hacia el cuartel de

Pontejos. El lesionado casi no podía caminar. Según nos dijeron, se había caído por las escaleras del

Metro en una de las carreras que tuvo que realizar en, persecución de manifestantes.

Buscaron refugio en el Metro y en la plaza Mayor

La Policía Armada empleó en muchas ocasiones sus defensas—porras—para disuadir a los manifestantes,

que se empeñaban en llegar hasta la Puerta del Sol. Los manifestantes buscaron refugio en la plaza

Mayor. Esta plaza está ahora llena de puestos dedicados a la venta de nacimientos, pinos y adornos de

Navidad. Eran muchas las familias, incluso con sus hijos, que se encontraban en ella. Por ello, la fuerza

pública no pudo Intervenir, aunque vigiló constantemente.

Otros manifestantes se refugiaron en los corredores del Metro que cruzan el subsuelo de la Puerta del Sol

en varios sentidos, desde Mayor a Alcalá y desde Montera a Arenal. Se formaron grupos de 50 ó 60

personas, que gritaban continuamente: "Libertad para Carrillo." La confusión fue grande. Los viajeros que

descendían de los trenes, ajenos a lo que estaba ocurriendo en la superficie, quedaron asombrados por la

presencia de esos grupos. Mucho más grande fue su asombro cuando vieron a secciones de la Policía

antidisturbios penetrar en los corredores con las defensas en la mano y acorralaron a los más levantiscos.

Los coches de la Policía Armada realizaban maniobras en la calle Mayor y en la de Arenal, en

persecución de los grupos que pedían la libertad de Santiago Carrillo. La Policía Municipal procuraba por

todos sus medios mantener limpia la Puerta del Sol para que los vehículos policiales pudieran realizar sus

maniobras.

Eran las diez de la noche. De cuando en cuando sonaban disparos dispersos en la calle Mayor, en la de

Montera, en la Carrera de San Jerónimo... Los disparos Be fueron atenuando. A las diez y cinco de la

noche sonó el último. A esa hora, sin saber con precisión cómo y por qué, el periodista se encontraba en

la plaza Mayor. No había casi público. Los propietarios de los puestos habían encendido hogueras y, en

cuclillas, alrededor de la lumbre se calentaban. En los puestos, llenos de luz, resplandecían los pequeños

nacimientos y algunos jóvenes, ateridos de frío, vendían globos.

 

< Volver