Carrillo, detenido  :   
 Fue identificado por la Policía a la salida de una reunión del Comité Central del Partido Comunista. 
 Arriba.    23/12/1976.  Página: 1,9. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

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FUNDADO POR JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA

Madrid, jueves 23 de diciembre de 1976 * 10 pesetas

Carrillo, detenido

• Fue identificado por la Policía a la salida de una reunión del Comité Central del Partido Comunista

El secretario general del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, fue detenido minutos antes de

las siete de la tarde de ayer por inspectores del Cuerpo General de Policía cuando salía del número 14 de

la calle del Padre Jesús Ordóñez, de Madrid, donde se había celebrado una reunión del Comité Central del

Partido Comunista. Asimismo, también fueron detenidas otras siete personas, entre ellos Simón Sánchez

Montero, Santiago Alvarez y Manuel Azcárate.

Poco después de las once de la noche la Subsecretaría de Orden Público hizo pública una nota sobre la

localización, identificación y conducción de Santiago Carrillo a las dependencias policiales. Dicha nota

señala, igualmente, que, según declaraciones del propio Carrillo, había entrado en España en febrero y,

desde la citada fecha, había salido varias veces al extranjero, incluido un viaje al Japón.

En la tarde de ayer en Madrid

DETENIDO SANTIAGO CARILLO

* Díaz Cardiel, Sánchez Montero, Pilar Bravo, Jaime Ballesteros, Manuel Azcárate, Santiago Alvarez y

Julio Aristizábal, conducidos a la Comisaría de Chamartín

MADRID. (De nuestra Redacción, por Alfredo Semprún.)— Con una peluca canosa en la mano y sus

gafas semicaídas sobre la punta de la nariz, sonriente, Santiago Carrillo, secretario general del buró del

Partido Comunista Español, se encontraba, mediada la tarde de ayer, en los locales de la Dirección

General de Seguridad, rodeado de sus Captores.

—Tengo que felicitarles a ustedes por su sagacidad. Es la primera vez que acudo a ese piso y me han

hecho ustedes prisionero.

—Prisionero, no, señor, le hemos detenido.

—Bueno, viene a ser lo mismo. Me han cogido. En definitivo eso es lo que importa.

Santiago Carrillo, en efecto, había caído en manos de la Policía gubernativa española, unas horas antes,

cuando salía de una reunión que acababa de celebrar el Comité Central del PCE en el número 14 de la

calle del Padre Jesús Ordóñez, en las cercanías de la nueva avenido de la Paz y de las calles López de

Hoyos y Canillas.

Santiago Carrillo fue el segundo en abandonar el edificio, disimulando sus facciones con una peluca y

unas gafas negras, pero en esta ocasión no le esperaba la impunidad, sino dos agentes del Cuerpo General

de Policía, afectos a la nueva Comisaría General de Investigación, que acercándose le anunciaron su

arresto. El señor Carrillo no Iba armado, como tampoco Iban armados los otros miembros del Comité, que

fueron detenidos unos tras otros a medida que abandonaban su centro de reunión.

Mientras Carrillo, en un coche policial, y dentro de la mayor discreción, era llevado a los locales

policiales de la Puerta del Sol, los miembros del Comité: Victoriano Díaz Cardiel, Simón Sánchez

Montero, Pilar Bravo, Jaime Ballesteros, Manuel Azcárate, Santiago Alvarez y Julio Aristizábal fueron

llevados a la Comisaría de Chamartín, donde se estaban Incoando las oportunas diligencias.

El señor Carrillo no tuvo ni un mal gesto resignado ante lo sucedido, se limitó o contestar a las preguntas

que le hicieron. Posteriormente, el señor Carrillo —según nuestras fuentes— apuntó la posibilidad de que

no fuese tanto el éxito policial el factor causante de su detención y sí la posible delación de un traidor de

los suyos.

Quizás el secretario general del Partido Comunista Español se refirió a ello al enterarse de que el primero

en abandonar el edificio —un miembro del Partido Socialista Unificado de Cataluña— que tras veinte

años de exilio había regresado al mismo tiempo que Carrillo a España y en idénticas condiciones no

figuraba entre los detenidos.

Nosotros pensamos, y esto es una mera suposición del periodista, que lo ocurrido es que con el fin de

asegurarse la detención del principal objetivo da sus investigaciones, los policías madrileños dejaran que

se escapase este desconocido, para no levantar la caza y que el señor Carrillo abandonase, a su vez, el

edificio confiado en su hasta ahora libertad provisional, otorgada por la suerte y no por esos pactos que se

han inventado algunos maliciosos.

A primera hora de la noche, y por motivos que desconocemos, pero que suponeros de seguridad, el señor

Carrillo salió, acompañado por dos inspectores y un coche de respeto, en dirección a otro centro policial

madrileño, donde permanece hasta el momento, en espera, suponemos, de nuevos interrogatorios, en el

transcurso de las setenta y dos horas que marca la ley.

 

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