Autor: Crovetto, Antonio. 
   Ese cargo me va     
 
 Ya.    23/06/1973.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PUNTO DE VISTA

ESE CARGO ME VA

SI yo me hubiese dedicado a la política, partiendo de la base de haber tenido condiciones para ello, mi máxima aspiración hubiese sido llegar a "ministro sin cartera". Pero sin pasar por ese rosario de categorías que ponen al político en forma. O sea sin ser concejal, ni gobernador civil, ni director general, ni subsecretario. No; yo de "sopetón" ministro sin cartera. Pienso que ese cargo me va. Porque nadie aspira a él. En este último año, ustedes lo habrán observado, han circulado listas a placer. Los nombres han sido encasillados en los más diversos ministerios; pero, ¿a que no leyeron nunca fulanito de tal para ministro sin cartera? ¿A que no? Lo que evidencia que ese cargo no es apetecido por nadie. T como en política, ¡vamos, digo yo!, lo importante es no hacer sombra, tengo la seguridad de que algunos de los nombres que figuraban en las listas, si se hubiesen conformado con ser ministro sin cartera, a lo mejor en esta última combinación hubieran figurado. Pero no; aquí todo político quiere cartera, y por mucho que nos esforcemos carteras no. hay tantas en este país.

Ya lo sé: ser ministro sin cartera es vivir un poco a la sombra, es figurar muy poco, es carecer de muchas cosas. Pero ¿y las ventajas? Por ejemplo el ministro sin cartera no tiene que nombrar equipo de colaboradores, lo que lleva aparejado no echarse enemigos—aquellos que lo cortejan y no se les nombre lo serán desde ese instante—, tampoco tendrá que sancionar a nadie; su equipo quedará limitado a un par de secretarias—personalmente, las nombraría guapísimas—y a un mecanógrafo que trabaje bien. El ministro sin cartera debe madrugar poco, recibir también muy pocas visitas, y en cuanto a las recomendaciones, tendrá una especie de telón de acero, porque ¿quién va a pedir una recomendación a un ministro que carece de cartera? Puede ocurrir que quien solicite algo de este ministro sea para otro colega.

La contestación la puede tener hasta grabada: "¿Cómo quiere usted que yo pida ai ministro tal una recomendación, si Jamás podré estar a la recíproca?

No ve usted, amigo, que yo no tengo cartera?"

En fin, para que mis aspiraciones políticas sigan en píe, mi cargo, el que a mí me gusta, no ha sido cubierto en esta última etapa. Quiere esto decir que mi plaza aun está vacante. Pero me temo que al menos de momento no me la ofrezcan. Y no sé si tendré cuerda para esperar otros cinco años.

Los tiempos han cambiado mucho y hoy las aspiraciones políticas tienen tres vertientes. Una, la que se deriva de eso, de ser político a la antigua; otra, la de ser tecnócrata, señores estos que, dedicados a les matemáticas, por ejemplo, se ven de golpe sentados en la poltrona ministerial para manejar técnicamente todo el tinglado impresionante de un ministerio, y, por último—lo cuento como lo oí—, dicen que existe una sociedad que es una especie de rampa de lanzamiento para llegar a la cumbre. Pero en todo este conglomerado Jamás oí decir a nadie que quería ser ministro sin cartera. Por eso mi aspiración es en solitario. A mis hijos—he hablado con ellos del asunto—no les Importaría un pepino que Sos compañeros les pregunten: "¿Y qué es lo que hace tu papá en el Gobierno?" Porque la contestación sería ésta: "No equivocarse."

Antonio CROVETTO

HUMOR Y POLÍTICA

Hombre prevenido

Era un político tan prevenido que siempre llevaba preparado su "curriculum vita e" por si le llamaban para un cargo, y el "curriculum mortae" para cuando le despidieran.

Españolería

Tenía la inequívoca elegancia de un "ex".

Incremento nacional

Con la renovación de tantos centenares de cargos como consecuencia del cambio de ministros ha aumentado este mes todavía mas el rumor "per capita" de los españoles.

Designado

—¡Ya tengo cargo!

—¿De veras? ¿El de quién?

Ventajas de los escándalos

Con toda la gente mirando hacia Watergate, no nos enteramos de las bombas que están cayendo en Indochina.

 

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